China y Rusia avanzan en megaproyecto de gasoducto mientras crisis de Ormuz estrangula suministro energético asiático
Internacional

China y Rusia avanzan en megaproyecto de gasoducto mientras crisis de Ormuz estrangula suministro energético asiático

El presidente chino Xi Jinping y su homólogo ruso Vladímir Putin alcanzaron un entendimiento general sobre el gasoducto Poder de Siberia 2, que transportaría 50.000 millones de metros cúbicos de gas anuales desde el Ártico ruso hasta China, según anunció el Kremlin este miércoles en Pekín. El acuerdo cobra urgencia tras el cierre del estrecho de Ormuz, que ha cortado la mitad de las importaciones petroleras chinas y un tercio de su gas natural licuado, provocando un repunte inflacionario y debilitamiento económico en el gigante asiático durante abril.

INTERNACIONAL20 MAY 2026

Pekín desplegó este miércoles la alfombra roja para recibir al presidente ruso Vladímir Putin en su 25º viaje oficial a China, con una ceremonia que incluyó guardia de honor, salva de 21 cañonazos y niños agitando banderas de ambos países frente al Gran Salón del Pueblo en la plaza de Tiananmen, según El País. La visita, que marca el 25º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado en 2001, llega apenas cuatro días después de que el presidente estadounidense Donald Trump abandonara la capital china.

Xi Jinping se refirió a Putin como un "querido amigo" con quien se ha entrevistado más de 40 veces desde que asumió el liderazgo chino en 2012, según la cadena estatal CCTV. El mandatario ruso respondió citando un proverbio chino en ruso: "Un día sin vernos parecen tres otoños", según Bloomberg. Esta cercanía contrasta con el trato que Xi dispensó a Trump la semana anterior, cuando el líder chino no hizo mención alguna a vínculos de amistad personal.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que existe "un acuerdo sobre la ruta y sobre cómo se construirá el proyecto" del gasoducto Poder de Siberia 2, aunque reconoció que "todavía deben cerrarse algunos detalles", según recoge Russia Today. El asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, confirmó que ambos gobiernos han firmado un memorando de suministro jurídicamente vinculante para impulsar la construcción, según el Financial Times.

El proyecto prevé un trazado de aproximadamente 2.600 kilómetros que atravesará Mongolia para conectar los yacimientos árticos de Yamal con el norte de China. Una vez completado, el gasoducto transportaría hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año, según Xataka. Actualmente existe un único gaseoducto entre ambos países, el Poder de Siberia, que transporta más de 38.000 millones de metros cúbicos anuales desde Siberia oriental.

La urgencia del proyecto se ha disparado tras el cierre del estrecho de Ormuz derivado de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Este bloqueo marítimo ha interrumpido la llegada de la mitad de las importaciones de petróleo de China y casi un tercio de su suministro de gas natural licuado, según Xataka. Las consecuencias han sido inmediatas: China ha reportado un repunte en la inflación y un debilitamiento de su actividad económica durante abril.

Xi defendió ante Putin que la situación en Oriente Próximo se encuentra en un momento crítico "entre la guerra y la paz" y argumentó que un final rápido de los combates ayudaría a reducir las disrupciones en el suministro energético y preservar el funcionamiento del comercio internacional, según El País. El mandatario chino llamó a un cese inmediato de las hostilidades y la continuidad de las negociaciones.

Sin embargo, el acuerdo enfrenta obstáculos significativos. Como advierten el Financial Times y CNBC, el proyecto lleva años tropezando con desacuerdos sobre precio, financiación y calendario de entrega. China exige que la tarifa del nuevo gasoducto se equipare al precio del mercado nacional ruso, fuertemente subsidiado entre 120 y 130 dólares por cada 1.000 metros cúbicos, condiciones que reducirían drásticamente los márgenes de beneficio para la estatal rusa Gazprom, según Xataka.

Además, la unidad de investigación de China National Petroleum Corp. ha advertido que proyectos de gas de esta envergadura requieren al menos entre ocho y diez años para su construcción, según Xataka. En una actualización de los documentos firmados durante la cumbre publicados por el Kremlin y recogidos por Reuters, no hay mención alguna a acuerdos específicos de petróleo o gas. Peskov admitió ante medios rusos que, aunque existe "un entendimiento compartido sobre los parámetros principales, la ruta y el método de construcción", detalles clave como el precio siguen pendientes y "el proyecto aún carece de un calendario definitivo para su implementación", según Xataka.

La relación bilateral ha entrado en una etapa de desarrollo "más proactiva y acelerada", según Xi, quien llamó a aprovechar la "oportunidad histórica" para ensanchar la base de confianza entre ambos países, elevar la calidad de la cooperación y ampliar el camino de la amistad, según CCTV. Putin declaró que la relación bilateral se encuentra en un nivel "sin precedentes" y ha mantenido un "fuerte dinamismo" pese a los "factores externos desfavorables", según El País.

Ambos líderes firmaron una declaración conjunta para reforzar la coordinación estratégica, así como una veintena de documentos en ámbitos como comercio, educación, ciencia y tecnología. En la versión difundida por el Kremlin, los dos países condenan lo que describen como intervencionismo exterior, afirmando que "acciones como el asesinato de líderes de Estados soberanos y el secuestro descarado de dirigentes nacionales para ser juzgados violan gravemente los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas", según el South China Morning Post. Aunque no menciona incidentes concretos, el lenguaje parece aludir a la muerte del antiguo líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, durante ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel en febrero, así como al secuestro del líder venezolano Nicolás Maduro en enero.

El comunicado conjunto menciona explícitamente a Japón y hace un llamado a Tokio "a aprender la historia inhumana de su propia agresión, a reconocer plenamente los resultados de la II Guerra Mundial y a renunciar al nuevo militarismo y rearme", según El País.

Xi y Putin decidieron prorrogar el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre China y Rusia. Xi defendió que el tratado conserva vigencia en un mundo marcado por profundos cambios, mientras Putin reivindicó que ambos países seguirán coordinándose en plataformas internacionales y ampliando una cooperación que ha superado "muchas pruebas", según El País.

El mandatario chino defendió que Pekín y Moscú eleven la calidad de su cooperación estratégica integral en un momento de "turbulencias" internacionales y advirtió del riesgo de que el mundo retroceda hacia "la ley de la jungla", según El País. Como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y grandes potencias, sostuvo, China y Rusia deben adoptar una visión estratégica a largo plazo y contribuir a construir un sistema de gobernanza global "más justo y equitativo", una fórmula habitual en el lenguaje de Pekín para rechazar la hegemonía estadounidense y defender un orden multipolar.

La relación entre ambos países es profundamente asimétrica. La economía china es casi ocho veces mayor y mucho más avanzada tecnológicamente que la rusa, según el Financial Times. Rusia ha sufrido una caída interanual del 38% en sus ingresos por exportaciones energéticas, según el Financial Times. Para sobrevivir al aislamiento occidental, Moscú ha convertido a China en su salvavidas: a finales del año pasado, más del 99% del comercio bilateral se liquidó en rublos y yuanes para esquivar el sistema SWIFT, y Pekín suministra actualmente el 90% de las importaciones de tecnología rusa sancionada, incluyendo semiconductores, microelectrónica y bienes de doble uso indispensables para su maquinaria bélica, según Xataka.

Putin viajó acompañado de una amplia delegación de responsables de grandes empresas rusas de petróleo, gas y energía nuclear, según El País. La importancia del proyecto se ha disparado para Moscú desde la invasión de Ucrania y las consecuentes sanciones occidentales, que cortaron a Rusia el acceso a gran parte de sus clientes europeos. Para Pekín, el gasoducto ofrece una vía terrestre adicional de suministro energético menos expuesta a las tensiones marítimas y a crisis como la del estrecho de Ormuz, según El País.

China se enfrenta a la crisis energética con reservas estratégicas colosales acumuladas durante años anteriores mediante la compra de crudo fuertemente sancionado a países como Rusia, Venezuela e Irán, respaldado además por una flota de petroleros iraníes que funcionan como almacén flotante frente a sus costas, según Xataka. Además, China ha invocado por primera vez sus "Reglas de Bloqueo" para ordenar a sus refinerías nacionales que ignoren las sanciones estadounidenses y sigan comprando crudo iraní, según Xataka.

Simultáneamente, el Ministerio de Comercio chino confirmó la compra de 200 aviones Boeing justo después de la visita de Trump, en un claro gesto para estabilizar sus lazos económicos con Occidente, según el diario Asahi Shimbun citado por Xataka. Este ejercicio de equilibrismo diplomático permite a China mantener canales abiertos con ambos bloques mientras la fragmentación geopolítica se profundiza.

La visita de Putin le sirve para recibir información directa e intercambiar puntos de vista con Pekín sobre las recientes negociaciones con Washington, según Euronews citado por Xataka. Putin extendió una invitación a Xi para visitar Rusia el año próximo, en una muestra más de continuidad de una relación que ambos gobiernos presentan como madura y estable, según El País.

La entrada en funcionamiento del Poder de Siberia 2 retiraría del mercado internacional 50.000 millones de metros cúbicos de demanda de gas natural licuado, afectando directamente a las futuras inversiones de exportación en países como Estados Unidos o Qatar, según Xataka. El gas ruso que antes garantizaba el suministro en Berlín o París ahora tendrá que ganarse un hueco en Shanghái, certificando un cambio de paradigma irreversible en los flujos energéticos globales.

En medio de la crisis que recorre Asia, con gasolineras vacías en Australia, vuelos cancelados en Vietnam y Japón escondiendo sus depósitos, China ha decidido abrir su grifo exportador de combustible a sus vecinos, presentándose como el salvador de la región, según Xataka. Mientras Occidente concentra sus esfuerzos en el despliegue militar naval y las sanciones financieras, China ha demostrado que las guerras energéticas del siglo XXI se ganan controlando la infraestructura física, las rutas terrestres y las reservas estratégicas.

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20 may 2026
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Pekín desplegó este miércoles la alfombra roja para recibir al presidente ruso Vladímir Putin en su 25º viaje oficial a China, con una ceremonia que incluyó guardia de honor, salva de 21 cañonazos y niños agitando banderas de ambos países frente al Gran Salón del Pueblo en la plaza de Tiananmen, según El País. La visita, que marca el 25º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado en 2001, llega apenas cuatro días después de que el presidente estadounidense Donald Trump abandonara la capital china.

Xi Jinping se refirió a Putin como un "querido amigo" con quien se ha entrevistado más de 40 veces desde que asumió el liderazgo chino en 2012, según la cadena estatal CCTV. El mandatario ruso respondió citando un proverbio chino en ruso: "Un día sin vernos parecen tres otoños", según Bloomberg. Esta cercanía contrasta con el trato que Xi dispensó a Trump la semana anterior, cuando el líder chino no hizo mención alguna a vínculos de amistad personal.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que existe "un acuerdo sobre la ruta y sobre cómo se construirá el proyecto" del gasoducto Poder de Siberia 2, aunque reconoció que "todavía deben cerrarse algunos detalles", según recoge Russia Today. El asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, confirmó que ambos gobiernos han firmado un memorando de suministro jurídicamente vinculante para impulsar la construcción, según el Financial Times.

El proyecto prevé un trazado de aproximadamente 2.600 kilómetros que atravesará Mongolia para conectar los yacimientos árticos de Yamal con el norte de China. Una vez completado, el gasoducto transportaría hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año, según Xataka. Actualmente existe un único gaseoducto entre ambos países, el Poder de Siberia, que transporta más de 38.000 millones de metros cúbicos anuales desde Siberia oriental.

La urgencia del proyecto se ha disparado tras el cierre del estrecho de Ormuz derivado de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Este bloqueo marítimo ha interrumpido la llegada de la mitad de las importaciones de petróleo de China y casi un tercio de su suministro de gas natural licuado, según Xataka. Las consecuencias han sido inmediatas: China ha reportado un repunte en la inflación y un debilitamiento de su actividad económica durante abril.

Xi defendió ante Putin que la situación en Oriente Próximo se encuentra en un momento crítico "entre la guerra y la paz" y argumentó que un final rápido de los combates ayudaría a reducir las disrupciones en el suministro energético y preservar el funcionamiento del comercio internacional, según El País. El mandatario chino llamó a un cese inmediato de las hostilidades y la continuidad de las negociaciones.

Sin embargo, el acuerdo enfrenta obstáculos significativos. Como advierten el Financial Times y CNBC, el proyecto lleva años tropezando con desacuerdos sobre precio, financiación y calendario de entrega. China exige que la tarifa del nuevo gasoducto se equipare al precio del mercado nacional ruso, fuertemente subsidiado entre 120 y 130 dólares por cada 1.000 metros cúbicos, condiciones que reducirían drásticamente los márgenes de beneficio para la estatal rusa Gazprom, según Xataka.

Además, la unidad de investigación de China National Petroleum Corp. ha advertido que proyectos de gas de esta envergadura requieren al menos entre ocho y diez años para su construcción, según Xataka. En una actualización de los documentos firmados durante la cumbre publicados por el Kremlin y recogidos por Reuters, no hay mención alguna a acuerdos específicos de petróleo o gas. Peskov admitió ante medios rusos que, aunque existe "un entendimiento compartido sobre los parámetros principales, la ruta y el método de construcción", detalles clave como el precio siguen pendientes y "el proyecto aún carece de un calendario definitivo para su implementación", según Xataka.

La relación bilateral ha entrado en una etapa de desarrollo "más proactiva y acelerada", según Xi, quien llamó a aprovechar la "oportunidad histórica" para ensanchar la base de confianza entre ambos países, elevar la calidad de la cooperación y ampliar el camino de la amistad, según CCTV. Putin declaró que la relación bilateral se encuentra en un nivel "sin precedentes" y ha mantenido un "fuerte dinamismo" pese a los "factores externos desfavorables", según El País.

Ambos líderes firmaron una declaración conjunta para reforzar la coordinación estratégica, así como una veintena de documentos en ámbitos como comercio, educación, ciencia y tecnología. En la versión difundida por el Kremlin, los dos países condenan lo que describen como intervencionismo exterior, afirmando que "acciones como el asesinato de líderes de Estados soberanos y el secuestro descarado de dirigentes nacionales para ser juzgados violan gravemente los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas", según el South China Morning Post. Aunque no menciona incidentes concretos, el lenguaje parece aludir a la muerte del antiguo líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, durante ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel en febrero, así como al secuestro del líder venezolano Nicolás Maduro en enero.

El comunicado conjunto menciona explícitamente a Japón y hace un llamado a Tokio "a aprender la historia inhumana de su propia agresión, a reconocer plenamente los resultados de la II Guerra Mundial y a renunciar al nuevo militarismo y rearme", según El País.

Xi y Putin decidieron prorrogar el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre China y Rusia. Xi defendió que el tratado conserva vigencia en un mundo marcado por profundos cambios, mientras Putin reivindicó que ambos países seguirán coordinándose en plataformas internacionales y ampliando una cooperación que ha superado "muchas pruebas", según El País.

El mandatario chino defendió que Pekín y Moscú eleven la calidad de su cooperación estratégica integral en un momento de "turbulencias" internacionales y advirtió del riesgo de que el mundo retroceda hacia "la ley de la jungla", según El País. Como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y grandes potencias, sostuvo, China y Rusia deben adoptar una visión estratégica a largo plazo y contribuir a construir un sistema de gobernanza global "más justo y equitativo", una fórmula habitual en el lenguaje de Pekín para rechazar la hegemonía estadounidense y defender un orden multipolar.

La relación entre ambos países es profundamente asimétrica. La economía china es casi ocho veces mayor y mucho más avanzada tecnológicamente que la rusa, según el Financial Times. Rusia ha sufrido una caída interanual del 38% en sus ingresos por exportaciones energéticas, según el Financial Times. Para sobrevivir al aislamiento occidental, Moscú ha convertido a China en su salvavidas: a finales del año pasado, más del 99% del comercio bilateral se liquidó en rublos y yuanes para esquivar el sistema SWIFT, y Pekín suministra actualmente el 90% de las importaciones de tecnología rusa sancionada, incluyendo semiconductores, microelectrónica y bienes de doble uso indispensables para su maquinaria bélica, según Xataka.

Putin viajó acompañado de una amplia delegación de responsables de grandes empresas rusas de petróleo, gas y energía nuclear, según El País. La importancia del proyecto se ha disparado para Moscú desde la invasión de Ucrania y las consecuentes sanciones occidentales, que cortaron a Rusia el acceso a gran parte de sus clientes europeos. Para Pekín, el gasoducto ofrece una vía terrestre adicional de suministro energético menos expuesta a las tensiones marítimas y a crisis como la del estrecho de Ormuz, según El País.

China se enfrenta a la crisis energética con reservas estratégicas colosales acumuladas durante años anteriores mediante la compra de crudo fuertemente sancionado a países como Rusia, Venezuela e Irán, respaldado además por una flota de petroleros iraníes que funcionan como almacén flotante frente a sus costas, según Xataka. Además, China ha invocado por primera vez sus "Reglas de Bloqueo" para ordenar a sus refinerías nacionales que ignoren las sanciones estadounidenses y sigan comprando crudo iraní, según Xataka.

Simultáneamente, el Ministerio de Comercio chino confirmó la compra de 200 aviones Boeing justo después de la visita de Trump, en un claro gesto para estabilizar sus lazos económicos con Occidente, según el diario Asahi Shimbun citado por Xataka. Este ejercicio de equilibrismo diplomático permite a China mantener canales abiertos con ambos bloques mientras la fragmentación geopolítica se profundiza.

La visita de Putin le sirve para recibir información directa e intercambiar puntos de vista con Pekín sobre las recientes negociaciones con Washington, según Euronews citado por Xataka. Putin extendió una invitación a Xi para visitar Rusia el año próximo, en una muestra más de continuidad de una relación que ambos gobiernos presentan como madura y estable, según El País.

La entrada en funcionamiento del Poder de Siberia 2 retiraría del mercado internacional 50.000 millones de metros cúbicos de demanda de gas natural licuado, afectando directamente a las futuras inversiones de exportación en países como Estados Unidos o Qatar, según Xataka. El gas ruso que antes garantizaba el suministro en Berlín o París ahora tendrá que ganarse un hueco en Shanghái, certificando un cambio de paradigma irreversible en los flujos energéticos globales.

En medio de la crisis que recorre Asia, con gasolineras vacías en Australia, vuelos cancelados en Vietnam y Japón escondiendo sus depósitos, China ha decidido abrir su grifo exportador de combustible a sus vecinos, presentándose como el salvador de la región, según Xataka. Mientras Occidente concentra sus esfuerzos en el despliegue militar naval y las sanciones financieras, China ha demostrado que las guerras energéticas del siglo XXI se ganan controlando la infraestructura física, las rutas terrestres y las reservas estratégicas.

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