Alemania, Austria, Dinamarca, Países Bajos y Grecia están desarrollando un plan conjunto para establecer centros de deportación, conocidos como 'return hubs', en países fuera de la Unión Europea. Estos centros albergarían a migrantes cuyas solicitudes de asilo hayan sido rechazadas o consideradas infundadas, según informó el Ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt.