Internacional

Colombia enfrenta elecciones presidenciales con ultraderecha en ascenso y derecha tradicional en declive

Colombia celebrará la primera vuelta de sus elecciones presidenciales el 31 de mayo de 2026 con el candidato de izquierda Iván Cepeda liderando las encuestas, mientras la ultraderecha representada por el abogado Abelardo de la Espriella disputa el segundo lugar con la candidata uribista Paloma Valencia, según múltiples encuestadoras. El fenómeno marca la irrupción del populismo de ultraderecha en el país sudamericano, en línea con tendencias regionales observadas en Argentina, El Salvador y el regreso de Donald Trump en Estados Unidos.

INTERNACIONAL24 MAY 2026

El senador Iván Cepeda, candidato presidencial de la izquierda colombiana, calificó de "fascista" al expresidente Álvaro Uribe durante un acto de campaña en la Plaza de Bolívar de Bogotá el viernes pasado, según reportó El País. La declaración, dirigida contra el padrino político de la senadora Paloma Valencia, candidata de la derecha tradicional, evidencia la polarización que caracteriza la recta final de la campaña electoral.

Las últimas encuestas antes de la veda electoral que inició el lunes, realizadas por Guarumo, Invamer, Atlas Intel y Centro Nacional de Consultoría, ubican a Cepeda en primer lugar con posibilidades de ganar en primera vuelta, según El País. El abogado Abelardo de la Espriella, conocido como El Tigre, aparece consolidado en segundo lugar, mientras Valencia ocupa la tercera posición, aunque la distancia entre ambos varía considerablemente entre encuestadoras.

De la Espriella irrumpió en la campaña de forma sorpresiva en la segunda mitad de 2025, desplazando a otras figuras de la derecha radical como la senadora María Fernanda Cabal y la periodista Vicky Dávila, según las fuentes. El penalista de 20 años de trayectoria se dio a conocer por asesorar a paramilitares en sus negociaciones con el entonces presidente Uribe hace dos décadas, y posteriormente representó al confeso lavador de activos David Murcia y al colombo-venezolano Alex Saab, hombre fuerte del régimen chavista deportado recientemente a Estados Unidos, según El País.

La campaña de De la Espriella se ha caracterizado por un discurso antisistema que divide el mundo entre "los de siempre" y "los de nunca", presentándose como voz de un pueblo desposeído contra una élite corrupta, según las fuentes. Ha prometido "destripar a la izquierda", reducir drásticamente el tamaño del Estado, eliminar ministerios y defender la patria, según El País. Su estrategia incluye una campaña digital llamativa y apoyo creciente de sectores empresariales, sociales y políticos que comenzaron por las bases de iglesias cristianas y pensionados de la fuerza pública.

El candidato ultraderechista ha cuestionado la coalición de Valencia por incluir sectores cercanos al centro y especialmente por tener como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, un hombre abiertamente gay, según las fuentes. Su personalidad dicharachera y deliberadamente vulgar, que incluye referencias al tamaño de sus genitales como exhibición de hombría, ha convertido el escándalo en argumento político, según El País.

Paloma Valencia, por su parte, optó por un mensaje de moderación y conciliación para atraer votos del centro político y diferenciarse de su rival más radical, según las fuentes. Sin embargo, esta táctica no le ha funcionado a la derecha tradicional, ya que Valencia se ha estancado en las encuestas y no logra asegurar un pase a segunda vuelta, según El País. La candidata uribista busca votos de indecisos y electores de centro con la meta de dar la sorpresa, apostando a que las encuestas se equivocan o que el electorado indeciso puede inclinar la balanza.

La izquierda colombiana se ha consolidado como nunca antes, no solo teniendo por primera vez el Gobierno bajo la presidencia de Gustavo Petro, aliado de Cepeda, sino agrupando el ramillete de partidos y movimientos en torno a una sola candidatura, según las fuentes. Cepeda navega cómodamente en primer lugar e incluso promete ganar en primera vuelta.

Las alternativas más moderadas han sucumbido a una evidente polarización, como aceptan en privado varias de sus figuras, según El País. Entre los candidatos que han desaparecido de las alternativas viables está Santiago Botero, quien propone pena de muerte para corruptos y presentó su candidatura por el movimiento "Romper el sistema", con intención de voto inferior al margen de error.

El contexto internacional ha cambiado significativamente desde las anteriores elecciones presidenciales colombianas hace cuatro años. Donald Trump ha sido reelegido, igual que Nayib Bukele en El Salvador, y Javier Milei llegó desde las aulas universitarias y los conciertos de rock a la presidencia argentina, según las fuentes. La ultraderecha parece estar cada vez más fuerte en el mundo, y Colombia no había vivido antes un fenómeno tan similar.

Con la prohibición de la campaña en plaza pública desde el lunes, Cepeda perderá su principal bastión, según El País. La carrera seguirá en las redes, en los medios y en pequeñas reuniones. La competencia de Valencia y De la Espriella en estos días no es contra el candidato de la izquierda, sino entre sí por asegurar el segundo lugar que les permita disputar el balotaje del 21 de junio.

Si De la Espriella llega al balotaje, se habrá confirmado que el populismo de ultraderecha también ha echado raíces en tierra colombiana, abonadas por el hartazgo con la política tradicional y por cuatro años de gobierno de izquierda que no logró transformar el país según sus promesas, según El País. La derecha tradicional demostró su vitalidad en las consultas y en las elecciones legislativas de marzo, pero enfrenta ahora el embate de una fuerza antisistema que amenaza con desplazarla definitivamente del escenario político colombiano.

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Colombia celebrará la primera vuelta de sus elecciones presidenciales el 31 de mayo de 2026 con el candidato de izquierda Iván Cepeda liderando las encuestas, mientras la ultraderecha representada por el abogado Abelardo de la Espriella disputa el segundo lugar con la candidata uribista Paloma Valencia, según múltiples encuestadoras. El fenómeno marca la irrupción del populismo de ultraderecha en el país sudamericano, en línea con tendencias regionales observadas en Argentina, El Salvador y el regreso de Donald Trump en Estados Unidos.

24 may 2026
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El senador Iván Cepeda, candidato presidencial de la izquierda colombiana, calificó de "fascista" al expresidente Álvaro Uribe durante un acto de campaña en la Plaza de Bolívar de Bogotá el viernes pasado, según reportó El País. La declaración, dirigida contra el padrino político de la senadora Paloma Valencia, candidata de la derecha tradicional, evidencia la polarización que caracteriza la recta final de la campaña electoral.

Las últimas encuestas antes de la veda electoral que inició el lunes, realizadas por Guarumo, Invamer, Atlas Intel y Centro Nacional de Consultoría, ubican a Cepeda en primer lugar con posibilidades de ganar en primera vuelta, según El País. El abogado Abelardo de la Espriella, conocido como El Tigre, aparece consolidado en segundo lugar, mientras Valencia ocupa la tercera posición, aunque la distancia entre ambos varía considerablemente entre encuestadoras.

De la Espriella irrumpió en la campaña de forma sorpresiva en la segunda mitad de 2025, desplazando a otras figuras de la derecha radical como la senadora María Fernanda Cabal y la periodista Vicky Dávila, según las fuentes. El penalista de 20 años de trayectoria se dio a conocer por asesorar a paramilitares en sus negociaciones con el entonces presidente Uribe hace dos décadas, y posteriormente representó al confeso lavador de activos David Murcia y al colombo-venezolano Alex Saab, hombre fuerte del régimen chavista deportado recientemente a Estados Unidos, según El País.

La campaña de De la Espriella se ha caracterizado por un discurso antisistema que divide el mundo entre "los de siempre" y "los de nunca", presentándose como voz de un pueblo desposeído contra una élite corrupta, según las fuentes. Ha prometido "destripar a la izquierda", reducir drásticamente el tamaño del Estado, eliminar ministerios y defender la patria, según El País. Su estrategia incluye una campaña digital llamativa y apoyo creciente de sectores empresariales, sociales y políticos que comenzaron por las bases de iglesias cristianas y pensionados de la fuerza pública.

El candidato ultraderechista ha cuestionado la coalición de Valencia por incluir sectores cercanos al centro y especialmente por tener como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, un hombre abiertamente gay, según las fuentes. Su personalidad dicharachera y deliberadamente vulgar, que incluye referencias al tamaño de sus genitales como exhibición de hombría, ha convertido el escándalo en argumento político, según El País.

Paloma Valencia, por su parte, optó por un mensaje de moderación y conciliación para atraer votos del centro político y diferenciarse de su rival más radical, según las fuentes. Sin embargo, esta táctica no le ha funcionado a la derecha tradicional, ya que Valencia se ha estancado en las encuestas y no logra asegurar un pase a segunda vuelta, según El País. La candidata uribista busca votos de indecisos y electores de centro con la meta de dar la sorpresa, apostando a que las encuestas se equivocan o que el electorado indeciso puede inclinar la balanza.

La izquierda colombiana se ha consolidado como nunca antes, no solo teniendo por primera vez el Gobierno bajo la presidencia de Gustavo Petro, aliado de Cepeda, sino agrupando el ramillete de partidos y movimientos en torno a una sola candidatura, según las fuentes. Cepeda navega cómodamente en primer lugar e incluso promete ganar en primera vuelta.

Las alternativas más moderadas han sucumbido a una evidente polarización, como aceptan en privado varias de sus figuras, según El País. Entre los candidatos que han desaparecido de las alternativas viables está Santiago Botero, quien propone pena de muerte para corruptos y presentó su candidatura por el movimiento "Romper el sistema", con intención de voto inferior al margen de error.

El contexto internacional ha cambiado significativamente desde las anteriores elecciones presidenciales colombianas hace cuatro años. Donald Trump ha sido reelegido, igual que Nayib Bukele en El Salvador, y Javier Milei llegó desde las aulas universitarias y los conciertos de rock a la presidencia argentina, según las fuentes. La ultraderecha parece estar cada vez más fuerte en el mundo, y Colombia no había vivido antes un fenómeno tan similar.

Con la prohibición de la campaña en plaza pública desde el lunes, Cepeda perderá su principal bastión, según El País. La carrera seguirá en las redes, en los medios y en pequeñas reuniones. La competencia de Valencia y De la Espriella en estos días no es contra el candidato de la izquierda, sino entre sí por asegurar el segundo lugar que les permita disputar el balotaje del 21 de junio.

Si De la Espriella llega al balotaje, se habrá confirmado que el populismo de ultraderecha también ha echado raíces en tierra colombiana, abonadas por el hartazgo con la política tradicional y por cuatro años de gobierno de izquierda que no logró transformar el país según sus promesas, según El País. La derecha tradicional demostró su vitalidad en las consultas y en las elecciones legislativas de marzo, pero enfrenta ahora el embate de una fuerza antisistema que amenaza con desplazarla definitivamente del escenario político colombiano.

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