Conductores de autobuses en Jersón, Ucrania, enfrentan ataques sistemáticos con drones rusos que han matado a tres trabajadores en 2026
Internacional

Conductores de autobuses en Jersón, Ucrania, enfrentan ataques sistemáticos con drones rusos que han matado a tres trabajadores en 2026

Los conductores de transporte público en la ciudad ucraniana de Jersón se han convertido en objetivos prioritarios de operadores de drones rusos, según la empresa municipal de transporte. En lo que va de 2026, tres trabajadores han muerto, ocho han resultado heridos y 29 vehículos han sido dañados en ataques deliberados contra autobuses y trolebuses que transportan civiles, según autoridades locales.

INTERNACIONAL31 MAY 2026

Anatoly Dmytrov conducía su autobús en la Ruta 14 en Jersón a principios de mayo cuando un dron ruso impactó el vehículo lleno de pasajeros en un cruce. "Todas las ventanas se rompieron. Apenas logré llegar a la siguiente parada, donde había un refugio. Miré en el espejo y vi sangre. Pensé: necesito llegar al refugio rápidamente porque a veces envían un segundo dron inmediatamente", relató Dmytrov a la BBC. Al menos ocho de sus pasajeros resultaron heridos en el ataque, según el conductor.

"No es divertido trabajar aquí", dijo Dmytrov. "Esto sucede casi todos los días, han comenzado a cazar autobuses. Vas al trabajo y no tienes idea de si vas a regresar a casa".

La empresa municipal de transporte de Jersón, donde trabaja Dmytrov, afirmó que los ataques comenzaron el año pasado y están empeorando. El transporte público se ha convertido en un objetivo prioritario para los operadores de drones rusos, según declaró la compañía en un comunicado compartido con la BBC.

En 2026, tres trabajadores de la empresa han sido asesinados, ocho heridos, y 21 trolebuses y ocho autobuses han sido dañados, según la compañía municipal. Las autoridades locales informaron que seis autobuses operados privadamente también han sido atacados este año.

Aproximadamente 65.000 personas permanecen en Jersón, una ciudad que tenía unos 300.000 residentes antes de la guerra, según estimaciones citadas por la BBC. La ciudad está firmemente bajo control ucraniano, pero es el centro administrativo de una de las cinco regiones ucranianas que Rusia reclama como propias.

Jersón fue ocupada por las fuerzas rusas en los primeros días de la invasión a gran escala de 2022, luego fue retomada por los ucranianos en otoño del mismo año, y desde entonces ha sido atacada implacablemente por fuerzas rusas desde el otro lado del río Dnipro, según el reporte.

Rita Dobrinova, gerente de la empresa municipal de transporte de Jersón, considera que la amenaza de los drones rusos está empeorando, particularmente desde que comenzaron a usar cables de fibra óptica, que son inmunes a las interferencias. "Algunos simplemente están flotando, esperando. Otros son drones de reconocimiento. Miran al conductor directamente a los ojos a través del parabrisas", dijo Dobrinova.

"Hay un conductor de autobús al que le cayó una bomba literalmente en la cabeza el 11 de abril. Atravesó el techo de la cabina y cayó sobre su cabeza", recordó sobre un ataque fatal.

Las autoridades en Jersón han tomado medidas para proteger a los conductores de autobuses y sus pasajeros. Algunas de las calles más transitadas están cubiertas con redes antidrones que protegen a peatones y tráfico debajo, y las autoridades afirman que los conductores reciben cascos y chalecos antibalas, según el reporte.

También se les entregaron detectores de drones llamados "chuyka", pero son de utilidad limitada. Solo detectan drones que se aproximan y usan frecuencias conocidas para navegación, pero las máquinas que dependen de cables de fibra óptica o nuevas frecuencias son invisibles para ellos, según explicó Dobrinova.

La empresa municipal de transporte actualmente tiene unos 30 autobuses. "No puedo decir que cada uno de ellos se encontrará con un dron todos los días", dijo Dobrinova. "Pero el detector de drones pitará una vez cada hora o hora y media. Todo lo que te dice es que hay un dron cerca. Te mostrará tu distancia a él en metros o kilómetros".

Cuando el chuyka se activa, se supone que los conductores de autobuses deben detenerse, dejar salir a sus pasajeros y dirigirlos al refugio más cercano, según el protocolo descrito.

Incluso llegar al trabajo puede ser letal. Otro conductor de autobús, Eduard Zadorozhny, estaba siendo transportado al trabajo junto con colegas en una camioneta de la empresa el 3 de mayo cuando fue atacada. "Nos golpearon, salimos, y cuando llegó una ambulancia para ayudarnos, golpearon la ambulancia", relató Zadorozhny.

Atacar deliberadamente a trabajadores médicos es un crimen de guerra según el derecho internacional, señala el reporte de la BBC.

"Lo que hacen es golpearte, y luego te golpean de nuevo. Han convertido la vida de las personas en un espectáculo de horror", dijo Eduard a la BBC. Eduard sufrió una conmoción cerebral, pero uno de sus colegas, un ingeniero, fue asesinado en el ataque.

A pesar del peligro severo, los conductores de autobuses en Jersón continúan regresando al trabajo. "Necesitamos llevar a la gente a sus farmacias y hospitales: niños y ancianos, todos los que se han quedado aquí, todos los que todavía viven aquí", dijo el conductor municipal Maksym Dyak. "Nadie aparte de nosotros hará esto. Nos damos cuenta de que si abandonamos a estas personas, nadie más las transportará".

Como sus colegas Anatoly y Eduard, Maksym también ha sido atacado por drones rusos. Fue hospitalizado con una costilla rota y metralla incrustada en su pecho a principios de este año, según relató.

"Trabajamos como ratas en una jaula. Nos atacan desde todos lados, pero seguimos conduciendo", agregó Maksym.

Cuando se le preguntó si alguna vez consideró abandonar Jersón, Maksym respondió: "Nunca pensé en irme. Aquí es donde nací, aquí es donde vivo y aquí es donde viviré hasta el final. No voy a ninguna parte".

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Los conductores de transporte público en la ciudad ucraniana de Jersón se han convertido en objetivos prioritarios de operadores de drones rusos, según la empresa municipal de transporte. En lo que va de 2026, tres trabajadores han muerto, ocho han resultado heridos y 29 vehículos han sido dañados en ataques deliberados contra autobuses y trolebuses que transportan civiles, según autoridades locales.

31 may 2026
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Anatoly Dmytrov conducía su autobús en la Ruta 14 en Jersón a principios de mayo cuando un dron ruso impactó el vehículo lleno de pasajeros en un cruce. "Todas las ventanas se rompieron. Apenas logré llegar a la siguiente parada, donde había un refugio. Miré en el espejo y vi sangre. Pensé: necesito llegar al refugio rápidamente porque a veces envían un segundo dron inmediatamente", relató Dmytrov a la BBC. Al menos ocho de sus pasajeros resultaron heridos en el ataque, según el conductor.

"No es divertido trabajar aquí", dijo Dmytrov. "Esto sucede casi todos los días, han comenzado a cazar autobuses. Vas al trabajo y no tienes idea de si vas a regresar a casa".

La empresa municipal de transporte de Jersón, donde trabaja Dmytrov, afirmó que los ataques comenzaron el año pasado y están empeorando. El transporte público se ha convertido en un objetivo prioritario para los operadores de drones rusos, según declaró la compañía en un comunicado compartido con la BBC.

En 2026, tres trabajadores de la empresa han sido asesinados, ocho heridos, y 21 trolebuses y ocho autobuses han sido dañados, según la compañía municipal. Las autoridades locales informaron que seis autobuses operados privadamente también han sido atacados este año.

Aproximadamente 65.000 personas permanecen en Jersón, una ciudad que tenía unos 300.000 residentes antes de la guerra, según estimaciones citadas por la BBC. La ciudad está firmemente bajo control ucraniano, pero es el centro administrativo de una de las cinco regiones ucranianas que Rusia reclama como propias.

Jersón fue ocupada por las fuerzas rusas en los primeros días de la invasión a gran escala de 2022, luego fue retomada por los ucranianos en otoño del mismo año, y desde entonces ha sido atacada implacablemente por fuerzas rusas desde el otro lado del río Dnipro, según el reporte.

Rita Dobrinova, gerente de la empresa municipal de transporte de Jersón, considera que la amenaza de los drones rusos está empeorando, particularmente desde que comenzaron a usar cables de fibra óptica, que son inmunes a las interferencias. "Algunos simplemente están flotando, esperando. Otros son drones de reconocimiento. Miran al conductor directamente a los ojos a través del parabrisas", dijo Dobrinova.

"Hay un conductor de autobús al que le cayó una bomba literalmente en la cabeza el 11 de abril. Atravesó el techo de la cabina y cayó sobre su cabeza", recordó sobre un ataque fatal.

Las autoridades en Jersón han tomado medidas para proteger a los conductores de autobuses y sus pasajeros. Algunas de las calles más transitadas están cubiertas con redes antidrones que protegen a peatones y tráfico debajo, y las autoridades afirman que los conductores reciben cascos y chalecos antibalas, según el reporte.

También se les entregaron detectores de drones llamados "chuyka", pero son de utilidad limitada. Solo detectan drones que se aproximan y usan frecuencias conocidas para navegación, pero las máquinas que dependen de cables de fibra óptica o nuevas frecuencias son invisibles para ellos, según explicó Dobrinova.

La empresa municipal de transporte actualmente tiene unos 30 autobuses. "No puedo decir que cada uno de ellos se encontrará con un dron todos los días", dijo Dobrinova. "Pero el detector de drones pitará una vez cada hora o hora y media. Todo lo que te dice es que hay un dron cerca. Te mostrará tu distancia a él en metros o kilómetros".

Cuando el chuyka se activa, se supone que los conductores de autobuses deben detenerse, dejar salir a sus pasajeros y dirigirlos al refugio más cercano, según el protocolo descrito.

Incluso llegar al trabajo puede ser letal. Otro conductor de autobús, Eduard Zadorozhny, estaba siendo transportado al trabajo junto con colegas en una camioneta de la empresa el 3 de mayo cuando fue atacada. "Nos golpearon, salimos, y cuando llegó una ambulancia para ayudarnos, golpearon la ambulancia", relató Zadorozhny.

Atacar deliberadamente a trabajadores médicos es un crimen de guerra según el derecho internacional, señala el reporte de la BBC.

"Lo que hacen es golpearte, y luego te golpean de nuevo. Han convertido la vida de las personas en un espectáculo de horror", dijo Eduard a la BBC. Eduard sufrió una conmoción cerebral, pero uno de sus colegas, un ingeniero, fue asesinado en el ataque.

A pesar del peligro severo, los conductores de autobuses en Jersón continúan regresando al trabajo. "Necesitamos llevar a la gente a sus farmacias y hospitales: niños y ancianos, todos los que se han quedado aquí, todos los que todavía viven aquí", dijo el conductor municipal Maksym Dyak. "Nadie aparte de nosotros hará esto. Nos damos cuenta de que si abandonamos a estas personas, nadie más las transportará".

Como sus colegas Anatoly y Eduard, Maksym también ha sido atacado por drones rusos. Fue hospitalizado con una costilla rota y metralla incrustada en su pecho a principios de este año, según relató.

"Trabajamos como ratas en una jaula. Nos atacan desde todos lados, pero seguimos conduciendo", agregó Maksym.

Cuando se le preguntó si alguna vez consideró abandonar Jersón, Maksym respondió: "Nunca pensé en irme. Aquí es donde nací, aquí es donde vivo y aquí es donde viviré hasta el final. No voy a ninguna parte".

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