El megaproyecto liderado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, que prevé un aeropuerto en la región de La Unión, ha desatado críticas debido al desplazamiento de 225 familias, la afectación a los manglares y los riesgos en una zona sísmica. Mientras se resaltan proyecciones económicas optimistas, persisten preocupaciones por los impactos sociales y ambientales.