El embalse Billings, la mayor reserva urbana de agua de Brasil con 127 kilómetros cuadrados, enfrenta una crisis ambiental severa por contaminación con aguas residuales, desechos industriales y materia fecal, mientras grupos criminales y especuladores inmobiliarios impulsan la deforestación ilegal en sus orillas, según revelan investigaciones de activistas y autoridades locales. El deterioro del embalse, que abastece a casi 22 millones de personas en el área metropolitana de São Paulo, se ha agravado en la última década y amenaza el suministro de agua en una ciudad que ya enfrenta sequías recurrentes por la crisis climática.