

Sultán Al Jaber, presidente de la COP28 y CEO de la compañía petrolera estatal de los Emiratos Árabes Unidos, ha generado controversia al negar la necesidad científica de eliminar los combustibles fósiles para alcanzar los objetivos climáticos.
La figura de Sultán Al Jaber, presidente de la COP28 y ministro de industria de los Emiratos Árabes Unidos, ha desatado una nueva polémica en el ámbito del cambio climático. Al Jaber, quien también es el consejero delegado de la empresa nacional de petróleo y gas ADNOC, ha afirmado recientemente que no hay evidencia científica que respalde la necesidad de eliminar progresivamente los combustibles fósiles para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius, según el Acuerdo de París.
Estas declaraciones, realizadas durante un encuentro online con Mary Robinson, ex enviada especial de la ONU para el cambio climático, han sido calificadas por algunos científicos y expertos en clima como "inquietantes" y cercanas al negacionismo climático. Al Jaber sostuvo que no se uniría a un debate "alarmista" y desafió a mostrar una hoja de ruta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles que permita un desarrollo socioeconómico sostenible.
La posición de Al Jaber contrasta con la del secretario general de la ONU, António Guterres, quien ha enfatizado la necesidad de dejar de quemar todos los combustibles fósiles para mantener el límite de 1,5 grados. Guterres ha sido claro en sus discursos, señalando que no se puede salvar un planeta en llamas con una manguera de combustibles fósiles.
La controversia en torno a las declaraciones de Al Jaber se intensifica al considerar su doble papel como líder de la COP28 y ejecutivo de una importante empresa petrolera. Esta dualidad ha generado preocupaciones sobre posibles conflictos de intereses y ha puesto en duda la imparcialidad necesaria para dirigir una conferencia internacional sobre el clima. Las críticas se centran en la aparente contradicción entre su posición en la industria de los combustibles fósiles y la urgencia de abordar el cambio climático.
La comunidad científica ha reaccionado con alarma a estas declaraciones, subrayando que la evidencia científica es clara y abrumadora en cuanto a la necesidad de reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles para evitar los peores impactos del cambio climático. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), es esencial una reducción significativa en el uso de carbón, petróleo y gas para 2050 para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.
Además, las declaraciones de Al Jaber han sido cuestionadas por su simplificación de la complejidad del desarrollo sostenible. Expertos en clima y desarrollo sostienen que la transición a energías renovables y la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles son fundamentales para un futuro sostenible y económicamente viable, especialmente para las naciones más vulnerables al cambio climático.
La controversia en torno a las declaraciones de Sultán Al Jaber en la COP28 ha puesto de relieve la complejidad de las negociaciones climáticas internacionales, donde los intereses económicos y políticos a menudo chocan con la urgencia científica de actuar contra el cambio climático. La posición de Al Jaber ha sido vista por muchos como un reflejo de las tensiones entre los países productores de petróleo y aquellos que abogan por una transición rápida hacia energías más limpias y sostenibles.
La COP28 se enfrenta al desafío de equilibrar estos intereses contrapuestos y lograr un consenso que refleje la necesidad de una acción climática ambiciosa. La cumbre es una plataforma crucial para la toma de decisiones y la formulación de políticas que pueden moldear la respuesta global al cambio climático. La declaración de Al Jaber ha generado un debate sobre cómo las decisiones y las políticas de la COP pueden verse influenciadas por los líderes de la industria de los combustibles fósiles.
A pesar de la controversia, la COP28 sigue siendo un foro esencial para abordar los desafíos del cambio climático. La cumbre ofrece la oportunidad de avanzar en la implementación del Acuerdo de París y de tomar medidas concretas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, adaptarse a los impactos del cambio climático y apoyar a las comunidades y países más afectados.
The Guardian | El País