Costa Rica atraviesa la peor crisis de seguridad de su historia con un promedio de dos asesinatos diarios vinculados al narcotráfico, mientras la presidenta Laura Fernández impulsa medidas represivas inspiradas en El Salvador de Nayib Bukele, generando un debate nacional sobre si abandonar el tradicional modelo social del país centroamericano sin ejército que hasta hace poco se consideraba el más seguro de la región.