

Las importaciones en Argentina han crecido un 28,9% en los primeros diez meses de 2025, superando el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) que fue del 5,2%, lo que ha generado preocupación entre analistas e industriales sobre la sostenibilidad de este aumento.
El aumento de las importaciones en Argentina ha sido significativo, alcanzando un 28,9% interanual entre enero y octubre de 2025, mientras que el PBI creció solo un 5,2% en el mismo período, según datos del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) elaborado por el Indec. Este fenómeno ha encendido alarmas en sectores sensibles de la economía, que ven en la competencia externa una amenaza a la producción local. Analistas como Marcelo Elizondo, presidente de la International Chamber of Commerce, atribuyen este crecimiento a un bajo nivel de importaciones en 2024, debido a un salto cambiario y la postergación de pagos. A pesar de este aumento, Elizondo señala que Argentina mantiene niveles de importación relativamente bajos, alrededor del 13% del PBI, en comparación con el promedio de América Latina que se sitúa cerca del 23%. Las proyecciones para 2026 sugieren que, con un crecimiento económico estimado entre 3% y 4%, las importaciones podrían aumentar en torno al 10%, siguiendo la regla tradicional de tres por uno. Sin embargo, Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de la consultora Equilibra, advierte que el crecimiento de las importaciones ha superado el ratio habitual, lo que podría indicar un desajuste en la economía. En el sector industrial, la preocupación se centra en el aumento de bienes finales importados, que compiten directamente con la producción nacional. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) destaca que las importaciones de bienes de consumo finales alcanzaron un récord de 8.376 millones de dólares en los primeros nueve meses de 2025, un incremento del 25,3% respecto al año anterior. La industria textil, en particular, ha sido gravemente afectada, con un aumento del 217% en las importaciones de confecciones. En este contexto, los analistas sugieren que las empresas deben ajustar sus modelos de negocio para competir en un mercado cada vez más abierto, mientras que el Estado debe implementar reformas laborales e impositivas para apoyar a la producción local.