Crisis de medicamentos en Botsuana expone el impacto económico del colapso de la industria diamantífera
La escasez de medicamentos esenciales en Botsuana ha obligado al presidente Duma Boko a declarar una emergencia de salud pública, según reportó The Guardian. La crisis sanitaria es consecuencia directa de una recesión económica prolongada causada por el desplome de la demanda de diamantes, que representan el 80% de las exportaciones del país africano. Miles de ciudadanos como Boitumelo Mosege, de 53 años, no pueden acceder a tratamientos vitales en un sistema de salud que debería ser universal y gratuito.
La crisis sanitaria que atraviesa Botsuana refleja cómo el colapso de su principal industria ha devastado uno de los países históricamente más estables y prósperos de África. El presidente Duma Boko declaró una emergencia de salud pública el año pasado, diez meses después de derrotar al partido que gobernó el país desde su independencia de Gran Bretaña en 1966, según The Guardian.
Boitumelo Mosege, agricultora de 53 años que vive en las afueras de Molepolole, una ciudad ubicada a unos 50 kilómetros al noroeste de la capital Gaborone, fue diagnosticada con hipertiroidismo a finales de 2023. Desde entonces, solo ha recibido medicación de forma esporádica a través del sistema público de salud, que supuestamente debería ser universal y gratuito en Botsuana, según la fuente.
Mosege depende del trabajo ocasional de sus cuatro hijos y de la pensión mensual de 1.400 pulas (77 libras esterlinas) de su madre para costear medicamentos que valen 2.000 pulas mensuales. A principios de mayo, llevaba tres meses sin poder comprar sus medicinas. "Sentí que había perdido mi vida ahí mismo. Me sentí suicida", dijo Mosege al recordar cuando le informaron que debía comprar su medicación por su cuenta, según The Guardian.
La situación de Kelly Jansen, de 39 años, ilustra otra dimensión de la crisis. Jansen cuida a tiempo completo a su padre Gerhardus Jansen, de 83 años, quien usa silla de ruedas. Gastan un tercio de la pensión de su padre en medicamentos y suministros médicos, incluyendo un monitor de presión arterial y medias de compresión. Jansen busca a alguien que done una silla de ruedas eléctrica, lo que le daría más libertad. "Quiero recuperar mi vida", dijo, según la fuente.
En un artículo de opinión publicado en The Guardian en febrero, el presidente Boko escribió que la adquisición de suministros de salud había sido disfuncional durante mucho tiempo, pero que una recesión económica de varios años causada por el colapso de la demanda de diamantes la llevó al límite. Los diamantes representan el 80% de las exportaciones de Botsuana, según el mandatario.
Boko responsabilizó a las Tiendas Médicas Centrales (CMS por sus siglas en inglés), la agencia estatal de adquisición de salud, por aumentar los precios de los medicamentos. Thabo Lucas Seleke, profesor de política de salud de la Universidad de Botsuana, dijo que los problemas de la agencia eran conocidos desde al menos 2010, cuando un informe gubernamental señaló que necesitaba reformas a gran escala. "Es un caldo de cultivo para la corrupción. No ha mejorado, está empeorando", dijo Seleke, según The Guardian. El ministerio de salud de Botsuana no proporcionó comentarios después de que un portavoz solicitara preguntas por escrito.
En el momento de su independencia, Botsuana era uno de los países más pobres del mundo. La fortuna de este estado sin salida al mar y semiárido se transformó un año después, cuando geólogos de De Beers encontraron diamantes. Durante las siguientes décadas, fue una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo, según la fuente.
Esta riqueza permitió a Botsuana proporcionar educación primaria y secundaria gratuita y convertirse en líder mundial en la lucha contra el VIH/sida. Su PIB per cápita de 7.695 dólares (5.697 libras esterlinas) en 2024 fue el cuarto más alto de África, según el Banco Mundial citado por The Guardian.
Sin embargo, otros resultados de salud no han seguido el ritmo del crecimiento económico. Las muertes maternas son más altas que en países de riqueza similar, según la Organización Mundial de la Salud mencionada en la fuente.
El desplome de los precios de los diamantes naturales, que han caído un 60% en cuatro años y no muestran señales de recuperación mientras los consumidores compran piedras cultivadas en laboratorio más baratas, ha golpeado la prosperidad relativa de Botsuana. El Fondo Monetario Internacional estimó que la economía de Botsuana se contrajo un 3% en 2024 y un 1% el año pasado, según The Guardian.
El aumento de los precios del combustible causado por la guerra de Estados Unidos con Irán golpeará duramente a Botsuana, ya que es un importador de petróleo, dijo Marisa Lourenço, consultora independiente de riesgo político. "No tiene mucho otro colchón. Si miramos cuánto se contrajo la economía durante el Covid, nunca se recuperó realmente de eso", dijo Lourenço, según la fuente.
El desempleo aumentó al 21% entre su población de 2,5 millones en el año que finalizó el 31 de marzo de 2025, según los datos oficiales más recientes citados por The Guardian. Casi el 29% de las personas de 15 a 35 años estaban sin trabajo.
Oratile Olorato Kgatle, de 26 años, quien vive con su tía, no ha tenido una sola entrevista de trabajo en 18 meses de solicitudes. Sus ojos se iluminaron al hablar sobre su deseo de trabajar en relaciones públicas. "Podía sentir esa luz simplemente apagándose con cada día, hasta enero cuando fui a [un hospital psiquiátrico] a buscar ayuda", dijo Kgatle, quien está limitada al trabajo de oficina por la parálisis de Erb, una condición que afecta su fuerza y movilidad, según The Guardian.
La economía en declive de Botsuana también ha afectado a familias de clase media. Phenyo Tanka, de 39 años y madre de cuatro hijos, dijo que su familia dejó de comer fuera y despidió a su trabajadora doméstica después de que su esposo fue despedido de su trabajo como ingeniero de minas en diciembre, según la fuente.
Tanka es también un ejemplo del fracaso de Botsuana para diversificar su economía más allá de los diamantes. Se graduó con un título en agricultura en 2011, pero nunca ha podido encontrar un empleo en su campo. Sin embargo, Tanka no se ha rendido. Ahora vende pasteles caseros y quiere establecer una fábrica de papel higiénico. "Tengo dos niñas y quiero que sepan que también pueden ser independientes, como mujeres", dijo, según The Guardian.
La crisis en Botsuana expone la vulnerabilidad de economías dependientes de un solo producto de exportación. El país enfrenta ahora el doble desafío de reformar un sistema de salud plagado de corrupción mientras intenta diversificar una economía golpeada por cambios estructurales en el mercado global de diamantes. Con el desempleo juvenil cerca del 30% y una contracción económica que se extiende por varios años, la recuperación requerirá transformaciones profundas que van más allá de soluciones a corto plazo.




