La severa crisis humanitaria en Afganistán, donde casi la mitad de la población requiere asistencia, ha empujado a muchas familias al modo de supervivencia, intensificando la violencia contra las mujeres en el ámbito privado. Las restricciones impuestas por los talibanes desde su regreso al poder en 2021 han reducido las opciones de las mujeres en la vida pública, limitando su acceso al trabajo, educación y movilidad, lo que hace que la violencia doméstica sea más difícil de escapar, reportar y más fácil de ocultar, según defensores de derechos humanos y periodistas locales.