Las protestas paralizaron las principales ciudades de Kenia, incluyendo Nairobi, Mombasa, Nakuru, Eldoret y Nyeri, después de que la Alianza del Sector Transporte anunciara el domingo que los vehículos afiliados a sus asociaciones miembro dejarían de operar desde la medianoche para protestar contra el último incremento de precios, según reportó la agencia Reuters.
"Perdimos a cuatro kenianos en la violencia de hoy, que también dejó más de 30 personas heridas", dijo Murkomen en una conferencia de prensa televisada, según informó la agencia alemana DW.
La Autoridad Reguladora de Energía y Petróleo de Kenia aumentó la semana pasada los precios minoristas del combustible en un 23,5%, duplicando el incremento del 24,2% del mes anterior, según Reuters. El precio de la gasolina súper en Nairobi subió a 214,25 chelines kenianos (1,66 dólares) por litro desde 206,97, mientras que el diésel aumentó a 242,92 chelines desde 196,63 para el ciclo del 15 de mayo al 14 de junio, según datos oficiales citados por Reuters.
Kenia es uno de los muchos países africanos que dependen de las importaciones de combustible del Golfo Pérsico, suspendidas en medio del cierre continuo del Estrecho de Ormuz, según DW. Irán ha cerrado en gran medida esta vía crítica, por la que pasaba una quinta parte del petróleo mundial en tiempos de paz, desde que los ataques estadounidenses e israelíes desencadenaron la guerra el 28 de febrero, según la misma fuente.
Los manifestantes bloquearon carreteras, encendieron neumáticos en vías principales e intentaron detener vehículos privados y motocicletas taxi en varias ciudades, según Africanews. La policía disparó gases lacrimógenos en algunas áreas mientras los manifestantes prendían fuego a neumáticos para cortar el acceso a carreteras clave, empeorando la congestión y dejando a muchos pasajeros varados, según Reuters.
"Ellos no quieren escuchar a los ciudadanos cuando decimos que los precios son demasiado altos", dijo Alex Koome Mwenda, de 22 años, a la agencia francesa AFP, según citó DW.
Los pasajeros quedaron varados en toda la capital, Nairobi, ya que los operadores de transporte en huelga y los manifestantes bloquearon carreteras, obligando a la gente a trabajar desde casa, según DW. Las escuelas cerraron y algunos eventos fueron cancelados tras los llamados a huelgas y protestas, según la misma fuente. Las carreteras hacia el distrito central de negocios de Nairobi estaban inusualmente vacías, un marcado contraste con la congestión típica de la ciudad, según Africanews.
En Mombasa, la principal ciudad portuaria de Kenia, la huelga generó temores de retrasos en la cadena de suministro, según Reuters y DW.
El ministro de Hacienda y Planificación Económica, John Mbadi, reconoció el aumento de precios pero dijo que la huelga era "completamente injustificada", según DW. "Esta es una guerra que no hemos causado", dijo a la cadena NTV, según la misma fuente.
Mbadi dijo a Citizen TV que el Ministerio de Finanzas y el Ministerio de Energía esperaban reunirse con los operadores de transporte público más tarde el lunes para discutir una solución, señalando que los precios actuales ya estaban subsidiados, según DW. Murkomen también confirmó que los ministros de finanzas, transporte y energía se reunirían con los operadores de transporte público para discutir una solución, según Reuters.
Los críticos argumentan que las autoridades podrían reducir los altos impuestos existentes sobre el combustible, pero Nairobi depende de esos impuestos para pagar altos niveles de deuda y un presupuesto tenso, según DW. Funcionarios del Tesoro defendieron los ajustes de precios, argumentando que eran inevitables en medio de las presiones del mercado global y las restricciones fiscales, según Africanews. Sin embargo, los críticos dicen que los altos impuestos nacionales sobre el combustible han amplificado el impacto en los consumidores que ya luchan con la inflación y la pobreza, según la misma fuente.
Casi todos los productos de combustible de Kenia se importan de Medio Oriente a través de acuerdos de gobierno a gobierno con proveedores del Golfo, según DW y Reuters. El aumento en los precios del combustible ha llevado a un fuerte incremento en las tarifas de transporte y el costo de los bienes básicos, profundizando la presión sobre los hogares que ya luchan con el alto costo de vida, según Reuters.
Gabriel Odhiambo, un trabajador de relaciones públicas de 24 años, dijo que sus costos de transporte se habían duplicado y que los precios de los alimentos también habían aumentado. Cuatro tomates ahora cuestan 60 chelines (50 centavos de dólar estadounidense), un aumento de tres veces, según Reuters.
Alrededor de un tercio de los 50 millones de ciudadanos de Kenia todavía vive en la pobreza, según DW. El regulador de energía dijo que el gobierno había gastado 38,5 millones de dólares (aproximadamente 33 millones de euros) para proteger a los consumidores de los precios disparados del diésel y el queroseno en su última revisión, según la misma fuente.
Analistas económicos advirtieron que la interrupción prolongada podría profundizar las pérdidas en una economía donde un solo día de protestas puede costar cientos de millones de dólares, tensando aún más a los hogares y negocios ya bajo presión, según Africanews.


