El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, declaró el jueves que el país está "listo para escuchar los detalles de la propuesta y cómo se implementaría". Esta oferta se produce en un contexto de crisis energética que ha llevado a hospitales a funcionar de manera irregular y ha obligado a cerrar escuelas y oficinas gubernamentales. La situación se ha visto agravada por un bloqueo impuesto por Estados Unidos que ha restringido el suministro de petróleo, afectando la disponibilidad de diésel y fuel oil. Desde enero, Cuba ha enfrentado una crisis energética severa, con cortes de electricidad que han provocado protestas masivas en la capital, La Habana. El miércoles, cientos de personas salieron a las calles, bloqueando vías y exigiendo que se restablecieran los servicios eléctricos. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, atribuyó la crisis a lo que calificó como un "bloqueo genocida" por parte de Estados Unidos. En respuesta a la oferta de ayuda, Rodríguez indicó que no está claro si la asistencia sería en efectivo o en especie, y subrayó que el gobierno cubano no rechaza la ayuda extranjera ofrecida de buena fe. Sin embargo, también enfatizó que la mejor manera en que EE.UU. podría ayudar a Cuba sería desescalar las medidas de bloqueo que han intensificado la crisis en los últimos meses. La oferta de ayuda de EE.UU. incluye la condición de que la asistencia se distribuya a través de la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes, evitando así al gobierno cubano. Esta situación se complica aún más por las recientes sanciones impuestas por EE.UU. a funcionarios cubanos, acusados de violaciones a los derechos humanos. La decisión de aceptar o rechazar la ayuda recae ahora en el régimen cubano, que enfrenta crecientes presiones internas y externas.

