Internacional

Cuba negocia con Estados Unidos bajo presión de cerco energético y amenazas de cargos federales

El gobierno de Miguel Díaz-Canel enfrenta el mayor arrinconamiento de su historia tras más de un mes de cerco energético impuesto por Estados Unidos. La Habana ha ofrecido colaboración en seguridad y medidas de economía mixta, mientras Washington estudia presentar cargos federales contra funcionarios cubanos y el presidente Donald Trump pronostica la caída inminente del régimen, según informaron El País y The Washington Post.

INTERNACIONAL8 MAR 2026

A más de un mes del cerco energético de Estados Unidos en torno a Cuba, el gobierno de la isla muestra señales de agotamiento y disposición al diálogo, según reporta El País. Aunque los llamados al sacrificio del "heroico pueblo cubano" continúan, los mensajes hacia Washington evidencian un cambio de tono.

A principios de febrero, la cancillería cubana ofreció a Estados Unidos una "ampliación de la colaboración" en materias de terrorismo, narcotráfico, ciberseguridad, delitos financieros, trata de personas y control migratorio, según El País. Todos estos temas están tipificados como prioritarios en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocida como Doctrina Donroe, formulada en noviembre por la Casa Blanca.

El gobierno de Díaz-Canel ha anunciado medidas para administrar lo que las fuentes describen como "el colapso de la isla". Entre ellas figuran el racionamiento de combustible, la suspensión de servicios públicos y el tránsito a actividades virtuales o híbridas, medidas propias de un país paralizado por una guerra, pandemia o desastre natural, según El País.

Otras medidas apuntan a un cambio estructural: la posibilidad de importación directa de combustible por parte del sector no estatal, mayor autonomía financiera e inversionista para los municipios y la "integración de actores económicos estatales y privados", que implica mayores posibilidades de intercambio y regulación de precios entre pequeñas y medianas empresas y el aparato público cubano, según la misma fuente.

El economista Pedro Monreal sostiene que estas medidas buscan transmitir que el gobierno estaría decidido a transitar a un modelo de economía mixta, algo que ha rechazado consistentemente en la última década, según El País. Sin embargo, el economista considera que el movimiento sería "extemporáneo o tardío" e insuficiente, ya que se requerirían modificaciones concretas en la legislación del funcionamiento empresarial cubano.

En paralelo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos estudia presentar cargos federales contra funcionarios o entidades del gobierno cubano, según adelantó The Washington Post en exclusiva este viernes. La información no ofrece nombres específicos de funcionarios bajo investigación.

Trump reiteró este viernes en conversación telefónica con CNN que el gobierno de Cuba caerá "muy pronto" y que La Habana tiene "muchísimas ganas" de negociar con Washington, según El Español. El mandatario republicano insistió en que el régimen comunista de la isla sería el próximo objetivo tras la campaña en Oriente Próximo, que llegó a su séptimo día y en cuyos ataques iniciales murió el ayatolá Alí Jamenei y gran parte de la cúpula del régimen iraní.

"Cuba va a caer muy pronto, por cierto, sin relación alguna, pero Cuba también va a caer. Tienen muchísimas ganas de llegar a un acuerdo", señaló Trump según El Español.

El presidente estadounidense ha mencionado la posibilidad de "tomar Cuba de forma amistosa", alcanzando algún tipo de acuerdo con el régimen similar al logrado en Venezuela, según la misma fuente. Trump explicó que "todos querían un cambio" y que su secretario de Estado, Marco Rubio, "lo está gestionando".

Según El País, todo indica que Cuba ha ofrecido a Estados Unidos dos cosas: alineamiento con la Doctrina Donroe en el Gran Caribe y transición a la economía mixta. Sin embargo, esta oferta ha sido rechazada por insuficiente tanto por la Administración Trump como por Marco Rubio.

La oferta de La Habana es insuficiente también para buena parte de la comunidad exiliada de Miami, que entiende literalmente los anuncios de "caída del régimen" como un derrocamiento del gobierno de Díaz-Canel e, incluso, una reversión radical de la experiencia histórica de la Revolución cubana, según El País. Este exilio constituye una base electoral sólida de Trump y de una eventual candidatura presidencial de Rubio en 2028.

Trump dijo en una reunión con doce mandatarios latinoamericanos y caribeños que lo programado es el cierre de una negociación entre Rubio y el gobierno cubano una vez concluya la "misión de Irán", según El País. Las fuentes señalan que son muchos los imponderables que podrían alterar ese calendario: que la guerra en Irán se eternice, que la ciudadanía inconforme salga a las calles o que se produzcan nuevas incursiones armadas desde Florida.

El País contextualiza que no es nuevo para el gobierno cubano el escenario de ceder bajo presión. En tiempos de Fidel Castro, tanto en la Rectificación de los años 80 como en las reformas del Período Especial de los 90, se tomaron medidas presentadas como definitivas cuando eran coyunturales. Más cerca de una reforma estructural estuvo el proyecto de Raúl Castro entre 2011 y 2013, tomado en cuenta por el gobierno de Barack Obama para impulsar la normalización diplomática, pero que tampoco fue una verdadera reforma estructural y fue pospuesta en 2016.

Desde 2021, la presión es interna y externa a la vez, según El País. El sitio energético y los constantes anuncios de "caída del régimen" de Trump, por un lado, y los conatos de un nuevo estallido social, por el otro, convergen en un arrinconamiento para el que "esta vez, no parece haber refugio geopolítico, como en los tiempos de descomposición del bloque soviético y ascenso del bloque bolivariano".

Sean conversaciones entre el equipo de Rubio y el nieto de Raúl Castro o a través de ofertas informales en medios de comunicación, todo parece indicar que lo único ofrecido por Cuba son esas dos cosas: alineamiento con la Doctrina Donroe y transición a economía mixta, según El País.

La inquietud crece en algunos barrios de La Habana a medida que Estados Unidos aumenta su presión, según The New York Times citado por El Español. Hace unas semanas, varios agentes de inteligencia cubanos vestidos de civil llamaron a las puertas de líderes comunitarios que viven cerca de una instalación militar. Estos agentes querían establecer una lista con los nombres de todos los vecinos de la zona para elaborar planes de evacuación, según explicaron a una persona.

Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas, según El Español. La escasez de combustible ha provocado apagones prolongados, paralizado parte del transporte público y dificultado el funcionamiento de industrias y servicios básicos. Buena parte de esta situación se debe a la interrupción del suministro de petróleo procedente de Venezuela, que durante años cubrió aproximadamente un tercio de las necesidades energéticas de la isla.

Tras el ataque estadounidense contra Venezuela y la toma de control de su industria petrolera, ese flujo de crudo hacia La Habana se ha detenido, según El Español. A esto se suma una orden ejecutiva firmada por Trump que amenaza con imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, medida que afecta especialmente a México.

La combinación de sanciones y escasez ha agravado una crisis humanitaria visible en la vida diaria de los cubanos, según la misma fuente. Los apagones se han vuelto frecuentes, encontrar combustible es cada vez más difícil y los alimentos escasean en los mercados. En algunos hospitales se han cancelado cirugías por falta de recursos, mientras que alimentos importados permanecen en los puertos sin poder ser transportados al interior del país debido a la falta de combustible.

La operación llevada a cabo en Caracas supuso la muerte de más de un centenar de personas, entre ellas 32 cubanos que formaban parte del dispositivo de seguridad del mandatario venezolano, según El Español. Dos meses después, Estados Unidos inició una gran ofensiva contra Irán en la que murió el líder supremo del país.

El Español recoge testimonios divididos de la población cubana. Giovanny Fardales, traductor de 53 años residente en Cuba, asegura que muchos ciudadanos están esperando una intervención militar de Estados Unidos porque creen que "puede poner fin a este actual sistema político". "Todo el mundo dice lo mismo: los estadounidenses tienen que venir para que esto se acabe", afirmó en un mensaje de texto.

Alina López, historiadora y crítica con el gobierno, recuerda que en la década de 1980 tuvo que pasar dos semanas construyendo búnkeres a lo largo de unos 50 kilómetros de la carretera costera del norte, al este de La Habana. López asegura que "la población tiene más miedo de la guerra que libramos para sobrevivir bajo este régimen que de lo que pueda venir de fuera", según El Español.

Una exprofesora de informática que ahora vende aperitivos en un quiosco expresó que la preocupación de los cubanos es "la situación que vivimos aquí, con sueldos que no alcanzan y ante el miedo a saber si nos cortarán la luz o el gas", según la misma fuente.

Una líder comunitaria de La Habana que pidió no revelar su identidad al no estar autorizada a hablar públicamente de sus contactos con los servicios de seguridad reflejó el "miedo" que existe en la población ante la posibilidad de que el conflicto se intensifique en las próximas fechas, según The New York Times citado por El Español.

Desde el régimen cubano, encabezado por Díaz-Canel, se apela a la "épica castrista" y señalan que "agotarán hasta la última gota de sangre" antes que claudicar ante Trump, según El Español.

El País señala que las dos próximas semanas serán decisivas en esta medición de las promesas de siempre y el contenido real del cambio, del maximalismo de unos y el minimalismo de otros. En Venezuela, Trump da por hecho un cambio que no es tal. En Cuba podría suceder algo parecido, o no, sobre todo si se toma en cuenta a la población harta y precarizada de la isla y al exilio ansioso de Miami.

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8 mar 2026
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A más de un mes del cerco energético de Estados Unidos en torno a Cuba, el gobierno de la isla muestra señales de agotamiento y disposición al diálogo, según reporta El País. Aunque los llamados al sacrificio del "heroico pueblo cubano" continúan, los mensajes hacia Washington evidencian un cambio de tono.

A principios de febrero, la cancillería cubana ofreció a Estados Unidos una "ampliación de la colaboración" en materias de terrorismo, narcotráfico, ciberseguridad, delitos financieros, trata de personas y control migratorio, según El País. Todos estos temas están tipificados como prioritarios en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocida como Doctrina Donroe, formulada en noviembre por la Casa Blanca.

El gobierno de Díaz-Canel ha anunciado medidas para administrar lo que las fuentes describen como "el colapso de la isla". Entre ellas figuran el racionamiento de combustible, la suspensión de servicios públicos y el tránsito a actividades virtuales o híbridas, medidas propias de un país paralizado por una guerra, pandemia o desastre natural, según El País.

Otras medidas apuntan a un cambio estructural: la posibilidad de importación directa de combustible por parte del sector no estatal, mayor autonomía financiera e inversionista para los municipios y la "integración de actores económicos estatales y privados", que implica mayores posibilidades de intercambio y regulación de precios entre pequeñas y medianas empresas y el aparato público cubano, según la misma fuente.

El economista Pedro Monreal sostiene que estas medidas buscan transmitir que el gobierno estaría decidido a transitar a un modelo de economía mixta, algo que ha rechazado consistentemente en la última década, según El País. Sin embargo, el economista considera que el movimiento sería "extemporáneo o tardío" e insuficiente, ya que se requerirían modificaciones concretas en la legislación del funcionamiento empresarial cubano.

En paralelo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos estudia presentar cargos federales contra funcionarios o entidades del gobierno cubano, según adelantó The Washington Post en exclusiva este viernes. La información no ofrece nombres específicos de funcionarios bajo investigación.

Trump reiteró este viernes en conversación telefónica con CNN que el gobierno de Cuba caerá "muy pronto" y que La Habana tiene "muchísimas ganas" de negociar con Washington, según El Español. El mandatario republicano insistió en que el régimen comunista de la isla sería el próximo objetivo tras la campaña en Oriente Próximo, que llegó a su séptimo día y en cuyos ataques iniciales murió el ayatolá Alí Jamenei y gran parte de la cúpula del régimen iraní.

"Cuba va a caer muy pronto, por cierto, sin relación alguna, pero Cuba también va a caer. Tienen muchísimas ganas de llegar a un acuerdo", señaló Trump según El Español.

El presidente estadounidense ha mencionado la posibilidad de "tomar Cuba de forma amistosa", alcanzando algún tipo de acuerdo con el régimen similar al logrado en Venezuela, según la misma fuente. Trump explicó que "todos querían un cambio" y que su secretario de Estado, Marco Rubio, "lo está gestionando".

Según El País, todo indica que Cuba ha ofrecido a Estados Unidos dos cosas: alineamiento con la Doctrina Donroe en el Gran Caribe y transición a la economía mixta. Sin embargo, esta oferta ha sido rechazada por insuficiente tanto por la Administración Trump como por Marco Rubio.

La oferta de La Habana es insuficiente también para buena parte de la comunidad exiliada de Miami, que entiende literalmente los anuncios de "caída del régimen" como un derrocamiento del gobierno de Díaz-Canel e, incluso, una reversión radical de la experiencia histórica de la Revolución cubana, según El País. Este exilio constituye una base electoral sólida de Trump y de una eventual candidatura presidencial de Rubio en 2028.

Trump dijo en una reunión con doce mandatarios latinoamericanos y caribeños que lo programado es el cierre de una negociación entre Rubio y el gobierno cubano una vez concluya la "misión de Irán", según El País. Las fuentes señalan que son muchos los imponderables que podrían alterar ese calendario: que la guerra en Irán se eternice, que la ciudadanía inconforme salga a las calles o que se produzcan nuevas incursiones armadas desde Florida.

El País contextualiza que no es nuevo para el gobierno cubano el escenario de ceder bajo presión. En tiempos de Fidel Castro, tanto en la Rectificación de los años 80 como en las reformas del Período Especial de los 90, se tomaron medidas presentadas como definitivas cuando eran coyunturales. Más cerca de una reforma estructural estuvo el proyecto de Raúl Castro entre 2011 y 2013, tomado en cuenta por el gobierno de Barack Obama para impulsar la normalización diplomática, pero que tampoco fue una verdadera reforma estructural y fue pospuesta en 2016.

Desde 2021, la presión es interna y externa a la vez, según El País. El sitio energético y los constantes anuncios de "caída del régimen" de Trump, por un lado, y los conatos de un nuevo estallido social, por el otro, convergen en un arrinconamiento para el que "esta vez, no parece haber refugio geopolítico, como en los tiempos de descomposición del bloque soviético y ascenso del bloque bolivariano".

Sean conversaciones entre el equipo de Rubio y el nieto de Raúl Castro o a través de ofertas informales en medios de comunicación, todo parece indicar que lo único ofrecido por Cuba son esas dos cosas: alineamiento con la Doctrina Donroe y transición a economía mixta, según El País.

La inquietud crece en algunos barrios de La Habana a medida que Estados Unidos aumenta su presión, según The New York Times citado por El Español. Hace unas semanas, varios agentes de inteligencia cubanos vestidos de civil llamaron a las puertas de líderes comunitarios que viven cerca de una instalación militar. Estos agentes querían establecer una lista con los nombres de todos los vecinos de la zona para elaborar planes de evacuación, según explicaron a una persona.

Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas, según El Español. La escasez de combustible ha provocado apagones prolongados, paralizado parte del transporte público y dificultado el funcionamiento de industrias y servicios básicos. Buena parte de esta situación se debe a la interrupción del suministro de petróleo procedente de Venezuela, que durante años cubrió aproximadamente un tercio de las necesidades energéticas de la isla.

Tras el ataque estadounidense contra Venezuela y la toma de control de su industria petrolera, ese flujo de crudo hacia La Habana se ha detenido, según El Español. A esto se suma una orden ejecutiva firmada por Trump que amenaza con imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, medida que afecta especialmente a México.

La combinación de sanciones y escasez ha agravado una crisis humanitaria visible en la vida diaria de los cubanos, según la misma fuente. Los apagones se han vuelto frecuentes, encontrar combustible es cada vez más difícil y los alimentos escasean en los mercados. En algunos hospitales se han cancelado cirugías por falta de recursos, mientras que alimentos importados permanecen en los puertos sin poder ser transportados al interior del país debido a la falta de combustible.

La operación llevada a cabo en Caracas supuso la muerte de más de un centenar de personas, entre ellas 32 cubanos que formaban parte del dispositivo de seguridad del mandatario venezolano, según El Español. Dos meses después, Estados Unidos inició una gran ofensiva contra Irán en la que murió el líder supremo del país.

El Español recoge testimonios divididos de la población cubana. Giovanny Fardales, traductor de 53 años residente en Cuba, asegura que muchos ciudadanos están esperando una intervención militar de Estados Unidos porque creen que "puede poner fin a este actual sistema político". "Todo el mundo dice lo mismo: los estadounidenses tienen que venir para que esto se acabe", afirmó en un mensaje de texto.

Alina López, historiadora y crítica con el gobierno, recuerda que en la década de 1980 tuvo que pasar dos semanas construyendo búnkeres a lo largo de unos 50 kilómetros de la carretera costera del norte, al este de La Habana. López asegura que "la población tiene más miedo de la guerra que libramos para sobrevivir bajo este régimen que de lo que pueda venir de fuera", según El Español.

Una exprofesora de informática que ahora vende aperitivos en un quiosco expresó que la preocupación de los cubanos es "la situación que vivimos aquí, con sueldos que no alcanzan y ante el miedo a saber si nos cortarán la luz o el gas", según la misma fuente.

Una líder comunitaria de La Habana que pidió no revelar su identidad al no estar autorizada a hablar públicamente de sus contactos con los servicios de seguridad reflejó el "miedo" que existe en la población ante la posibilidad de que el conflicto se intensifique en las próximas fechas, según The New York Times citado por El Español.

Desde el régimen cubano, encabezado por Díaz-Canel, se apela a la "épica castrista" y señalan que "agotarán hasta la última gota de sangre" antes que claudicar ante Trump, según El Español.

El País señala que las dos próximas semanas serán decisivas en esta medición de las promesas de siempre y el contenido real del cambio, del maximalismo de unos y el minimalismo de otros. En Venezuela, Trump da por hecho un cambio que no es tal. En Cuba podría suceder algo parecido, o no, sobre todo si se toma en cuenta a la población harta y precarizada de la isla y al exilio ansioso de Miami.

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