La empresa estatal de electricidad UNE confirmó en un comunicado en la red social X que se produjo un "colapso total del sistema eléctrico nacional" a las 16:30 hora local (20:30 UTC). El Ministerio de Energía de Cuba indicó que se estaban "activando protocolos para iniciar el proceso de recuperación", aunque las autoridades cubanas no proporcionaron una explicación inmediata sobre las causas del apagón.
Este es el segundo apagón masivo en apenas cinco días. El apagón anterior ocurrió el lunes, cuando las autoridades atribuyeron el corte a inestabilidad de voltaje y bajos niveles de producción de electricidad. La mayoría del país fue reconectada a la red eléctrica a finales del martes.
La crisis energética de Cuba se ha profundizado significativamente desde que el presidente estadounidense Donald Trump cortó los suministros de petróleo del país en enero de 2026, con el objetivo declarado de derrocar al gobierno comunista cubano. Esta medida se produjo poco después de que Estados Unidos capturara al presidente venezolano Nicolás Maduro y lo trasladara a territorio estadounidense, siendo reemplazado efectivamente por la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta en funciones.
Venezuela había sido históricamente un proveedor importante de petróleo para Cuba. Sin embargo, desde el inicio del bloqueo estadounidense, solo un buque petrolero ha atracado en Cuba. Se trataba de un tanque ruso cuya carga cubrió apenas dos semanas de las necesidades energéticas del país. Según estimaciones, Cuba requiere más de 100.000 barriles de petróleo diarios para satisfacer sus necesidades energéticas.
El bloqueo de petróleo se suma al embargo económico estadounidense de décadas contra Cuba. Mientras que La Habana atribuye el deterioro de su infraestructura al embargo estadounidense, Washington sostiene que la causa es la mala gestión estatal de la economía cubana.
La infraestructura energética cubana ya estaba en mal estado antes del bloqueo actual. Los apagones generalizados se han convertido en un problema recurrente, con nueve apagones nacionales registrados desde 2024. La combinación de equipamiento envejecido, falta de inversión en mantenimiento y la drástica reducción de suministros de combustible ha creado una situación crítica que afecta a toda la población.
Los apagones tienen consecuencias graves para la vida cotidiana de los cubanos. Afectan el funcionamiento de hospitales, servicios de agua, transporte público, comercios y hogares. La falta de electricidad también impacta la capacidad del gobierno para mantener servicios básicos y la economía del país, que ya enfrenta dificultades significativas.
Las perspectivas a corto plazo sugieren que la situación energética de Cuba seguirá siendo crítica mientras persista el bloqueo de combustible estadounidense y no se realicen inversiones sustanciales en infraestructura. La capacidad del país para recuperarse de estos apagones dependerá de su habilidad para asegurar suministros alternativos de petróleo y de las decisiones políticas tanto de Washington como de La Habana respecto a las relaciones bilaterales.


