El aeropuerto de Maiquetía, ubicado en La Guaira y principal puerta de entrada internacional a Venezuela, enfrenta daños significativos tanto en su edificio terminal como en sus pistas de aterrizaje tras los terremotos que sacudieron el norte del país hace ocho días. La infraestructura ha quedado parcialmente inhabilitada, con grietas en las pistas que han obligado a redirigir gran parte del tráfico aéreo a una terminal pequeña en Valencia, a dos horas de Caracas, según reporta El País.
El gobierno de Delcy Rodríguez, presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, no ha proporcionado detalles sobre la magnitud de los daños ni ha explicado los planes de contingencia para la infraestructura aeroportuaria. La información oficial se limita a confirmar que las pistas resultaron agrietadas por el doble sismo, según fuentes oficiales.
Una de las pistas de Maiquetía fue rehabilitada hace ocho días exclusivamente para la llegada de vuelos con rescatistas y ayuda humanitaria, operaciones que están bajo la coordinación de las fuerzas militares estadounidenses, según la fuente. Sin embargo, esta rehabilitación parcial no ha permitido la reanudación de operaciones comerciales regulares.
Las autoridades de aeronáutica venezolanas informaron en un comunicado oficial que los vuelos internacionales para aterrizar o despegar de suelo venezolano necesitarán una autorización previa. El NOTAM (aviso a aviadores), que inicialmente tendría vigencia hasta el viernes 3 de julio, fue extendido recientemente hasta el 9 de julio, según el aviso oficial. Las restricciones aplican específicamente a las operaciones internacionales de aviación general, es decir, los vuelos privados, ejecutivos y otras operaciones no regulares.
La situación en los aeropuertos alternativos se ha vuelto crítica. Las largas filas de pasajeros comienzan a desbordar las terminales secundarias, con esperas de hasta tres horas para recoger equipaje y retrasos de hasta 12 horas en los vuelos, según la fuente. Las aerolíneas han comenzado a reprogramar vuelos con destinos como Bogotá o Panamá, y desde estas ciudades a terminales locales en Valencia, Maracaibo y Barquisimeto.
El sector aéreo venezolano ha resultado seriamente afectado más allá de la infraestructura física. Entre los residentes habituales de La Guaira, la región donde se ubica el aeropuerto, hay pilotos, personal de apoyo, aeromozas y sobrecargos, en una zona donde el aeropuerto era el centro de la economía. No se sabe cuántos han sobrevivido, fallecido o se encuentran aún desaparecidos, según la fuente.
Especialistas estadounidenses que evaluaron la infraestructura dijeron a Bloomberg que la recuperación física del edificio de la terminal y las pistas tomará al menos tres meses. Además de la reconstrucción física, la pérdida de personal crítico para la operación también hace difícil la reactivación, incluso a una capacidad reducida, según la evaluación.
Venezuela vuelve a estar incomunicada como lo estuvo por al menos cuatro meses a finales del año pasado y principios de 2026, debido a la actividad aérea militar de Estados Unidos que precedió al ataque y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero, según la fuente.
En la primera rueda de prensa que dio Delcy Rodríguez como presidenta encargada el jueves, la mandataria dijo que el servicio eléctrico se había recuperado en un 90% en el estado de La Guaira, al igual que el de distribución de agua. "Durante los primeros días de esta tragedia distribuimos 5 millones de litros de agua para los afectados", afirmó Rodríguez. Sin embargo, hay sectores de la entidad costera más apartados, como los pueblos de Osma y La Sabana, que no sufrieron daños pero a los que, una semana después del terremoto, aún no habían llegado suministros, según la fuente.
Del aeropuerto de Maiquetía, sin embargo, la mandataria no ha dado un balance oficial, según reportes de prensa.
Entre quienes están intentando regresar al país también hay familiares de sobrevivientes y fallecidos en el terremoto, una catástrofe que ocurre en un país donde casi un tercio de su población es migrante, según la fuente.
A una semana del terremoto, el restablecimiento de las telecomunicaciones —cuya caída complicó los rescates y la llegada de ayuda— alcanza un 70%, según la Cámara de Empresas de Servicios de Telecomunicaciones. La caída de las comunicaciones durante los primeros días dificultó significativamente las operaciones de rescate y la coordinación de la ayuda humanitaria.
Las antenas de Starlink se convirtieron en uno de los recursos más pedidos y donados para los voluntarios y equipos de rescate que permanecen en el terreno, según la fuente. Las operadoras de telefonía están tratando de reconectar la región con tecnologías alternas y autonomía eléctrica. La rehabilitación de la estructura de fibra óptica subterránea y marina tomará mucho más tiempo en restituirse, según las empresas del sector.
El aislamiento aéreo de Venezuela complica no solo el retorno de venezolanos que viven en el extranjero y buscan reencontrarse con familiares afectados por el terremoto, sino también la llegada continua de ayuda humanitaria y equipos de rescate internacionales. La dependencia de una terminal pequeña en Valencia y otros aeropuertos secundarios que no fueron diseñados para manejar el volumen de tráfico internacional que normalmente procesaba Maiquetía plantea desafíos logísticos significativos para un país que enfrenta una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente.
La falta de transparencia del gobierno venezolano sobre el estado real de la infraestructura aeroportuaria y los plazos de recuperación genera incertidumbre adicional para las aerolíneas internacionales, los pasajeros y las organizaciones humanitarias que intentan coordinar operaciones en el país. La extensión del NOTAM hasta el 9 de julio sugiere que las autoridades no esperan una normalización rápida de las operaciones aéreas, aunque no han proporcionado una fecha estimada para la reapertura completa del aeropuerto de Maiquetía.


