

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este sábado que representará a su gobierno ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya en el marco de la disputa territorial con Guyana por la región del Esequibo, en lo que constituye su primer viaje fuera del Caribe desde que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero de 2026.
Rodríguez confirmó su viaje durante un discurso transmitido por la televisora estatal venezolana, según reportó la agencia alemana DW. "A mí me toca viajar en las próximas horas a defender a nuestra patria", afirmó la mandataria, quien esgrimió "los derechos irrenunciables de Venezuela" sobre la región rica en petróleo.
Desde que ocupa el poder, Rodríguez solo había realizado viajes a Granada y Barbados, vecinos caribeños de Venezuela, según la misma fuente. Su comparecencia ante la CIJ se produce en un contexto de protección jurídica especial que gozan quienes acuden a este tribunal internacional.
El viaje de Rodríguez fue posible después de que Estados Unidos levantara las sanciones en su contra a principios de abril de 2026, según DW. La presidenta encargada formaba parte de los sancionados por Washington, que ha reiterado en varias ocasiones su satisfacción con la gestión de Rodríguez al frente del gobierno venezolano.
La disputa territorial entre Venezuela y Guyana por el Esequibo data de los años 1800, según las fuentes. El territorio en conflicto abarca más de dos tercios de Guyana, que actualmente lo controla, y se extiende a lo largo del río Esequibo con una superficie de 160.000 kilómetros cuadrados.
El conflicto se intensificó después de que la petrolera estadounidense ExxonMobil descubriera enormes yacimientos petrolíferos en alta mar en 2015, según DW. Este hallazgo convirtió a Guyana en el país con mayores reservas mundiales de crudo per cápita, elevando significativamente el valor estratégico y económico del territorio disputado.
La comparecencia de Rodríguez ante la Corte Internacional de Justicia representa un momento clave en esta histórica contienda territorial, que ahora involucra no solo reclamos históricos sino también intereses económicos vinculados a vastos recursos petroleros en una región que Venezuela considera parte de su territorio nacional.