Departamento de Defensa de EE.UU. invierte 159 millones de dólares en avión supersónico sucesor del SR-71 Blackbird
El Departamento de Defensa de Estados Unidos otorgó 159 millones de dólares adicionales a la empresa Hermeus para desarrollar el Quarterhorse, un avión supersónico diseñado como sucesor del legendario SR-71 Blackbird de la Guerra Fría, elevando el contrato total a 219 millones de dólares, según informó la compañía. El proyecto busca crear una aeronave capaz de alcanzar velocidades de Mach 3 y lanzar misiles de alta velocidad, con aplicaciones militares para el Ejército y la Marina estadounidenses.
El avión Quarterhorse de Hermeus continúa avanzando en pruebas de vuelo supersónico, mientras el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha ampliado su inversión en el proyecto con 159 millones de dólares adicionales, según anunció la empresa. Este financiamiento se suma a un contrato existente, alcanzando un total de 219 millones de dólares, según New Atlas.
El proyecto Quarterhorse tiene como objetivo crear un avión supersónico que funcione como sucesor del SR-71 Blackbird, la legendaria aeronave de reconocimiento de la Guerra Fría que ostenta múltiples récords de velocidad, incluido el récord mundial oficial de velocidad aérea para un avión tripulado con motor de respiración de aire, tras alcanzar Mach 3.32 en 1976, según la fuente.
Hermeus está persiguiendo este objetivo mediante una serie de prototipos, cada uno diseñado para probar diferentes porciones del rango de vuelo, desde el rodaje y despegue hasta el vuelo supersónico de alta velocidad, según la compañía. Actualmente, el Quarterhorse Mk 2.1 ha alcanzado Mach 1.21, según New Atlas, lo que significa que aún queda un largo camino antes de que pueda desafiar los récords del Blackbird.
**Interés militar en aplicaciones de alta velocidad**
El Ejército y la Marina de Estados Unidos han mostrado un interés significativo en adaptar el Quarterhorse a sus necesidades operativas, según la fuente. El nuevo contrato no solo busca ayudar en el desarrollo de una aeronave capaz de alcanzar altos números de Mach, sino también explorar cómo una plataforma de este tipo podría lanzar misiles de alta velocidad y otras cargas útiles, según Hermeus.
Este último aspecto representa un desafío técnico considerable, ya que la velocidad supersónica cambia dramáticamente la aerodinámica de una aeronave, haciendo que los lanzamientos de misiles o bombas sean extremadamente difíciles, según la fuente. A velocidades subsónicas, el flujo de aire sobre una estructura aeronáutica consiste en corrientes relativamente suaves, aunque complejas. Más allá de la barrera del sonido, se introducen complejidades aerodinámicas, mecánicas y termodinámicas severas, según New Atlas.
**Complejidades técnicas del vuelo supersónico**
Las corrientes de flujo de aire se vuelven flujos violentos y compresibles caracterizados por ondas de choque complejas e interactivas, según la fuente. Esto significa que un misil suspendido en un pilón externo o dentro de una bahía de armas interna está sujeto a gradientes extremos de presión y velocidad. Cuando un misil u otra carga útil se separa del lanzador, debe atravesar estas ondas de choque, que pueden empujarlo en cualquier dirección e inclinarlo de cualquier manera, incluso directamente contra la aeronave, según New Atlas.
Debido a que los aviones de guerra modernos priorizan el sigilo, se prefieren las bahías de armas internas para reducir las firmas de radar, pero abrir las bahías para el lanzamiento crea una cavidad aerodinámica de alta velocidad, según la fuente. El resultado son cargas acústicas de alto decibelio que pueden causar daños estructurales, así como turbulencias que pueden impedir que el misil incluso salga de la bahía, según New Atlas.
Como resultado, la aeronave debe diseñarse para minimizar estos efectos, así como las tensiones térmicas causadas por el vuelo supersónico, según la fuente. Esto se combina con la necesidad de sistemas motorizados que usen resortes, neumática o hidráulica para empujar el misil fuera de la aeronave, y un mecanismo para encender el motor del misil solo después de que se aleje del flujo externo supersónico para evitar que se detenga o gire fuera de control, según New Atlas.
**Objetivos del nuevo contrato**
El nuevo contrato se centra en reducir los factores de riesgo para Quarterhorse, especialmente en propulsión, gestión térmica y generación de energía, así como en la capacidad de liberar cargas útiles a velocidades de hasta Mach 3, según la fuente. También examinará cómo el Quarterhorse puede adaptarse para la producción en masa, de modo que pueda usarse como un "Loyal Wingman" (compañero leal) junto con aviones de combate tripulados o como una plataforma independiente de ataque o ataque electrónico, según Hermeus.
Estudios adicionales investigarán el reemplazo de estructuras de aluminio con acero para una mejor durabilidad, y la adición de entradas de punta y otros refinamientos aerodinámicos necesarios para mantener un vuelo estable y la liberación de cargas útiles a velocidades que se aproximan y superan Mach 3, según la fuente.
"Este programa se trata de sacar la capacidad de alto Mach del laboratorio y llevarla a un entorno operacionalmente relevante", dijo AJ Piplica, director ejecutivo y cofundador de Hermeus, según New Atlas. "Al entregar aeronaves listas para volar y demostrar la liberación de cargas útiles a velocidad, probaremos que esta tecnología puede crear una ventaja militar decisiva en un cronograma que importa. Nuestro enfoque está en proporcionar a la Fuerza Aérea y la Marina los datos validados que necesitan para hacer la transición de estas plataformas a la fuerza futura", agregó Piplica.
**Contexto histórico y proyecciones**
El SR-71 Blackbird, desarrollado durante la Guerra Fría, estableció estándares de velocidad y altitud que no han sido superados por aeronaves tripuladas con motores de respiración de aire desde 1976, según la fuente. El desarrollo del Quarterhorse representa un esfuerzo por recuperar y superar esas capacidades con tecnología moderna.
El enfoque de Hermeus mediante prototipos incrementales permite probar y validar cada aspecto del diseño antes de avanzar a velocidades más altas, según la compañía. Con el prototipo actual alcanzando Mach 1.21, el camino hacia Mach 3 requerirá resolver desafíos significativos en materiales, propulsión y aerodinámica, según la fuente.
La inversión del Departamento de Defensa refleja el interés estratégico en plataformas de alta velocidad que puedan proporcionar capacidades de reconocimiento, ataque rápido y superioridad aérea en futuros conflictos, según New Atlas. La capacidad de lanzar cargas útiles a velocidades supersónicas ampliaría significativamente las opciones tácticas disponibles para las fuerzas armadas estadounidenses, según la fuente.


