Diez activistas de caravana humanitaria a Gaza en huelga de hambre tras detención en Libia
Diez activistas que participaban en una caravana para llevar ayuda humanitaria a Gaza por vía terrestre están en huelga de hambre desde hace cinco días tras ser detenidos el 24 de mayo en el este de Libia, según informó la Global Sumud Flotilla. Los voluntarios, entre ellos una periodista española y dos ciudadanos italianos, fueron arrestados cerca de Sirte cuando intentaban negociar el paso de un convoy de 230 personas por territorio controlado por las fuerzas del mariscal Jalifa Hafter.
Los diez activistas detenidos no están comiendo ni bebiendo nada desde hace cinco días en protesta por su encarcelamiento y los presuntos malos tratos sufridos, según un comunicado difundido el jueves por la Global Sumud Flotilla. "Su salud se deteriora rápidamente", agregó la organización, que hizo "un llamamiento urgente de vida o muerte" por la liberación de los voluntarios.
Entre los detenidos se encuentra la periodista española Alicia Armesto y dos activistas italianos. El lunes, el cónsul español Manuel Baena se desplazó a Bengasi, en el este del país, para negociar la liberación de Armesto. Italia pidió este viernes la liberación de sus dos ciudadanos encarcelados, según informó el cónsul italiano Filippo Colombo, quien también solicitó a las autoridades locales autorización para visitarlos.
Se desconoce el paradero exacto de los detenidos. Se sabe que fueron arrestados cerca de Sirte, una ciudad costera ubicada entre Trípoli, la capital, y Bengasi, cuando intentaban negociar el paso del total de la caravana, formada por 230 personas de más de 20 países, según la fuente. Entre los participantes del convoy hay médicos, ingenieros, abogados, educadores y trabajadores humanitarios.
La expedición cruzó el oeste del país magrebí sin incidentes, pero no logró obtener el permiso para cruzar su lado oriental, que está en manos de las fuerzas del mariscal Jalifa Hafter desde los años posteriores a la caída de Gadafi en 2011, según la información disponible.
Los diez detenidos se habían ofrecido como voluntarios para negociar el paso por Sirte de toda la caravana. La última comunicación con este pequeño grupo se produjo el 24 de mayo a las 15.22 horas, cuando uno de los participantes de esta delegación negociadora envió un mensaje al resto del grupo informando de que estaban siendo trasladados en tres furgonetas blancas sin identificación, según los organizadores.
En la cárcel, "se registraron varios casos de desmayo, afectando especialmente a las mujeres", escribieron los organizadores de la Maghreb Sumud Organization y de la Global Sumud Flotilla en el comunicado. "A pesar de la gravedad de su estado, las autoridades libias les niegan atención médica externa. No se ha permitido la visita de equipos médicos oficiales a los detenidos", agregaron.
Los organizadores sostienen que son los propios médicos que forman parte del convoy capturado los que "se ven obligados a vigilar y examinar a sus compañeros, a pesar de estar ellos mismos gravemente agotados".
"Se encuentran recluidos en un complejo penitenciario aislado, para civiles, gestionado por el Ministerio del Interior", denunciaron los organizadores. Agregaron que esta prisión es conocida como "black site" o "centro de detención clandestino". Los detenidos se están enfrentando a "una campaña calculada de acoso psicológico e interrogatorios intensivos", además de permanecer "completamente aislados del mundo exterior, de sus familias y de la representación legal independiente", manifestaron las organizaciones.
Ahmed, que forma parte del comité directivo de la caravana y que está en Libia en este momento, afirmó que "nada está claro" por parte de las autoridades libias. El lunes, explicó que casi no recibían información sobre el estado real de sus compañeros detenidos. El consulado italiano le había informado de que tendrían que comparecer ante un tribunal muy pronto, pero no se concretaba cuándo, según declaró.
Los organizadores subrayaron que las autoridades libias están dando informaciones contradictorias: por un lado, les informan de que los voluntarios detenidos comparecerán ante un tribunal y, por otro, que serán liberados próximamente. Según creen, "se trata de una táctica cruel diseñada para jugar con sus nervios [de los detenidos] y prolongar su confinamiento ilegal".
Los organizadores reiteraron que "todos los voluntarios contaban con visados válidos y habían entrado legalmente en el país". Según relatan, antes de iniciar el viaje, solicitaron autorizaciones y garantías de paso seguro a más de 20 gobiernos, incluidos Libia y Egipto. Las dificultades comenzaron al llegar a la zona de Sirte, territorio controlado por las fuerzas leales al mariscal Jalifa Hafter.
El Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli, cuenta con reconocimiento internacional, pero Hafter domina amplias zonas del este del país con el apoyo de aliados regionales como Egipto y Emiratos Árabes Unidos, según la fuente. Es una zona considerada de riesgo extremo por el Departamento de Estado de Estados Unidos debido a la presencia de grupos armados, la inestabilidad política, la amenaza terrorista y el elevado riesgo de secuestros.
Para la Global Sumud Flotilla, "las autoridades libias y el Ministerio del Interior son plenamente responsables, tanto legal como moralmente, de la vida y la integridad física de estos trabajadores humanitarios internacionales". Y agregaron: "Una huelga de hambre seca puede ser mortal rápidamente; sin una intervención inmediata, esta crisis humanitaria se convertirá en una tragedia".
La iniciativa coordinaba su recorrido terrestre con la denominada Global Sumud Flotilla, la misión marítima paralela que fue interceptada por Israel el 18 de mayo y cuyos miembros fueron deportados a sus respectivos países tras sufrir agresiones y torturas por parte de las fuerzas israelíes, según los organizadores.
La caravana inició su recorrido en Mauritania el pasado 15 de mayo, coincidiendo con la conmemoración de la Nakba palestina. Tenía previsto atravesar varios países del norte de África hasta llegar al paso fronterizo de Rafah, entre Egipto y Gaza, según la información disponible. El convoy también transporta siete ambulancias, 20 casas móviles y 10 camiones cargados con ayuda destinada a la población gazatí.
Los demás activistas que no estaban detenidos ya empezaron a regresar a sus países, según la Global Sumud Flotilla. La situación de los diez detenidos permanece incierta mientras continúan sin comer ni beber, lo que plantea un riesgo grave para sus vidas en los próximos días si no se produce una intervención inmediata por parte de las autoridades libias o de la comunidad internacional.




