Director de la patronal europea de defensa advierte que la OTAN será "mucho más europea" ante repliegue de Estados Unidos
Internacional

Director de la patronal europea de defensa advierte que la OTAN será "mucho más europea" ante repliegue de Estados Unidos

Camille Grand, director de ASD Europe, la patronal que agrupa a los principales fabricantes de armamento del continente, afirmó que la Alianza Atlántica está experimentando una transformación profunda en la que los europeos asumirán mayor responsabilidad sobre su propia seguridad. Tras más de cuatro años de guerra en Ucrania y con la Administración de Donald Trump exigiendo que Europa se haga cargo de su defensa, el rearme continental ha dejado de ser una promesa política para convertirse en uno de los mayores ciclos de inversión industrial en décadas.

INTERNACIONAL4 JUL 2026

La OTAN que emerge de la guerra en Ucrania y del repliegue estratégico estadounidense será radicalmente diferente a la organización que conoció el mundo durante la Guerra Fría y las décadas posteriores. Así lo afirma Camille Grand, quien tras más de cuatro años como subsecretario general de la OTAN para Inversiones en Defensa, hoy dirige ASD Europe, la patronal que agrupa a gigantes del armamento como Airbus, Leonardo, Thales e Indra.

"Estados Unidos ya no quiere, o no puede, desempeñar el papel que ejerció durante décadas, y espera que los europeos sean mucho más responsables de su propia seguridad", dijo Grand en una entrevista desde Bruselas, según El País. "Espero que la OTAN siga existiendo, pero creo que será muy distinta. La OTAN 3.0 es una Alianza mucho más europea, en la que Estados Unidos tiene un papel diferente y los europeos son más responsables y más capaces", añadió.

El diagnóstico de Grand llega en un momento crítico para la seguridad europea. La cumbre de la OTAN, que se celebrará en Ankara el 7 y 8 de julio de 2026, ha reservado por primera vez un papel protagonista a la industria de la defensa, de la que se esperan grandes anuncios, según la fuente.

**Un cambio estratégico ya en marcha**

Grand sostiene que la transformación no es un proyecto futuro, sino una realidad presente. "Comparado con cuando estaba en la OTAN, hasta finales de 2022, vivimos en un mundo completamente distinto", afirmó. "Vemos un aumento enorme del gasto en defensa. Hay reticencias en algunos aliados, pero comparado con hace unos años, cuando la mayoría estaba en el 1% del PIB, estamos en otro mundo", explicó.

Según Grand, el reequilibrio dentro de la OTAN entre Estados Unidos y Europa "ya no es un proyecto de futuro: está ocurriendo". La Unión Europea ha transformado radicalmente su papel en materia de defensa. "Hace cinco años el debate era si debía financiar investigación en defensa. Hoy entrena a ucranios, tiene un instrumento de préstamos de 150.000 millones y mecanismos para acelerar la adquisición de equipos", señaló.

La cifra prevista para defensa en el próximo marco financiero de la UE es de 131.000 millones de euros, frente a una sexta parte en el anterior, según la fuente. "Es otro mundo", enfatizó Grand.

**El fin de la era de paz en Europa**

El director de ASD Europe fue contundente sobre el nuevo contexto de seguridad: "La era de paz en Europa ha quedado atrás. No significa que estemos en guerra, pero vivimos en un entorno mucho más peligroso". Según Grand, la tarea de los europeos debe ser "prevenir una guerra mayor siendo serios en defensa".

Grand advirtió que no existe ningún escenario en el que los europeos puedan permitirse ignorar crisis en el flanco oriental. "Si un aliado sufre un ataque cinético o híbrido, hay una probabilidad real de que se implique de inmediato a cazas españoles, tropas francesas en Estonia o fuerzas alemanas en Lituania, porque ya tenemos presencia en esa región", explicó.

**El giro estratégico estadounidense: más allá de Trump**

Aunque la Administración Trump ha acelerado las exigencias a los europeos, Grand subrayó que este cambio no comenzó con el actual presidente estadounidense. "El giro hacia Asia y el primer gran aviso sobre el reparto de carga vinieron de la Administración de Barack Obama en 2011; si no se aplicó con más fuerza fue, en parte, por la guerra de Ucrania", recordó.

"Sería un error pensar que las cosas van a volver a la normalidad. No lo harán", advirtió Grand, quien considera que los europeos deben asumir que el paraguas de seguridad estadounidense ya no funcionará como antes.

**Europa domina la tecnología, pero necesita números**

Según Grand, Europa domina el 98% de las tecnologías de defensa, pero lo que necesita es "crecer en números". "Masa y disponibilidad: más tropas desplegables; también las capacidades estratégicas que hoy solo Estados Unidos aporta en grandes cantidades, como transporte aéreo estratégico, reabastecimiento aéreo, vigilancia, fuegos de largo alcance", detalló.

El objetivo, según el director de ASD Europe, no es alejarse de los estadounidenses, sino "ser capaces de disuadir y defender incluso si su apoyo es más limitado". "Solo hace falta decidir y avanzar. Cuanto más debatamos si podemos hacerlo, menos lo haremos", afirmó.

**Las contradicciones de Washington**

Grand señaló las contradicciones en la posición estadounidense respecto al rearme europeo. "La coherencia no es el punto fuerte de la Administración estadounidense. Hay quien dice 'compren americano', hay quien dice que la industria de Estados Unidos se centrará en sus propias necesidades, y hay quien apuesta por la colaboración", explicó.

El caso alemán ilustra estas tensiones, según Grand. "Estados Unidos retira sus propios sistemas de Alemania, y cuando Berlín pregunta si puede comprar Tomahawk, la respuesta es que no. Así que entiendo que el Gobierno alemán busque alternativas", dijo. Lo mismo ocurre en vigilancia aérea: "Durante décadas, los ojos en el cielo de la OTAN fueron los AWACS estadounidenses; ahora los aliados miran una solución sueca sobre una plataforma canadiense", añadió.

"Si esperan que los europeos hagan mucho más y a la vez les cuesta entregarnos lo que necesitan, no debería sorprenderles que los europeos compren más equipo europeo", argumentó Grand, quien aclaró que esto no significa expulsar a las empresas estadounidenses del mercado europeo, pero sí exigir que cumplan lo que prometen y que no impongan restricciones.

**La industria responde al desafío**

Grand defendió que la industria europea ya ha respondido al cambio de paradigma. "Muchas empresas europeas han invertido masivamente en capacidad de producción, en muchos casos antes de tener los contratos asegurados", afirmó. Los gobiernos han pedido a la industria que cambie por completo su modelo en menos de cinco años, pasando de un enfoque de entregas lentas y exportaciones a uno de máxima producción con equipos "suficientemente buenos" que deben entregarse "ayer", según Grand.

"El ejemplo de la munición de 155 milímetros es clásico: ese déficit ya está resuelto, y lo ha resuelto la industria europea", señaló. La patronal que dirige gestiona una cartera de pedidos que lleva cuatro años consecutivos de crecimiento de doble dígito, según la fuente.

Sin embargo, Grand identificó obstáculos regulatorios: "Si necesitas dos años para un permiso para ampliar una planta, eso es un problema. No pido eliminar garantías; pido agilizar la toma de decisiones". También mencionó problemas en la cadena de suministro, especialmente para proveedores de segundo y tercer nivel que no tienen el mismo acceso a financiación, y la dependencia de China en materias primas y microelectrónica.

**Riesgo de tensiones intraeuropeas**

Grand advirtió sobre el riesgo de que se reproduzca dentro de Europa el mismo debate de reparto de cargas que ha erosionado la relación con Washington. "Los países que ya gastan cerca del 5% del PIB se vuelvan hacia Madrid o Roma y digan: 'Ustedes son economías ricas, ¿dónde están?'. Eso ya empieza a ocurrir", alertó.

Según Grand, no todo es gasto: "Todos deben demostrar que asumen su parte justa en inversión, en capacidades, en misiones".

**El fracaso del FCAS y el futuro de la cooperación**

El director de ASD Europe lamentó el fracaso del FCAS, el programa franco-germano-español de caza de nueva generación. "Es una lástima que Alemania, Francia y España no hayan encontrado la manera de continuar. España era el país más comprometido y el más decepcionado", dijo Grand, quien señaló que fue Alemania quien tomó la decisión de abandonar el proyecto.

"Los franceses ya habían concluido que no iba a funcionar, pero España estaba muy satisfecha de ser el tercer socio en condiciones casi de igualdad", explicó. A pesar del fracaso, Grand considera que puede rescatarse trabajo en la nube de combate, el motor y los radares, y que esta experiencia no debe cerrar la puerta a futuras cooperaciones "en ámbitos demasiado costosos para afrontarlos solos".

**El desafío de la inteligencia artificial militar**

Grand identificó la aplicación militar de la inteligencia artificial como uno de los ámbitos donde Europa debe ponerse al día. "Existe, pero no a gran escala, sobre todo en mando y control", afirmó. Según él, hay empresas capaces, desde start-ups de drones hasta grandes grupos como Thales o Indra, pero Europa debe avanzar más rápido.

"Queremos que nuestra inteligencia artificial militar opere bajo nuestras propias reglas, éticas y de enfrentamiento", explicó Grand. "Si dependemos demasiado de proveedores no europeos, creamos vulnerabilidades". Advirtió que recurrir a soluciones chinas es "extraordinariamente peligroso desde el punto de vista de la seguridad", y que aceptar todas las decisiones digitales estadounidenses tampoco es deseable. "Por eso queremos ser lo más soberanos posible", concluyó.

**Ucrania como parte de la solución**

Grand destacó la transformación de la relación entre Europa y Ucrania. "Cuando empezó la invasión a gran escala en 2022, el futuro de Ucrania no era tan central para Europa como lo es hoy", dijo. "Los ucranios han demostrado, pagando un precio enorme, que eran europeos y que querían serlo; y los europeos hemos llegado a entender lo importante que era su destino para nuestra propia seguridad", añadió.

Según Grand, Ucrania "ya forma parte de la arquitectura de seguridad europea", independientemente de si será miembro de la OTAN o de la UE. "La relación ha evolucionado: al principio todo giraba en torno a cuánta asistencia podíamos reunir; ahora hay un apetito real de crear empresas conjuntas, de beneficiarse de la experiencia y la tecnología ucranias, incluso de probar sistemas en el terreno", explicó. "La industria ucrania forma parte de la solución, no del problema", concluyó.

**De presupuesto a producción**

El protagonismo industrial en la cumbre de Ankara refleja un cambio de fondo en cómo la OTAN mide la defensa, según Grand. "La Alianza ya cumplió con el compromiso presupuestario y ahora el foco está en los resultados", explicó. Esos resultados se miden desde dos ángulos: el militar, evaluando si la capacidad europea es más creíble y si crece el peso de los europeos en los objetivos de capacidades; y el industrial.

"Comparto la idea de que la industria es un dominio de competencia, una capacidad en sí misma", afirmó Grand. "A la luz de la guerra entre Rusia y Ucrania y de la competencia entre China y Estados Unidos, la industria y la tecnología son un campo de disputa", añadió.

Según Grand, no basta con aumentar las fuerzas armadas: también hay que reducir la dependencia de Estados Unidos. "La base industrial estadounidense va a estar muy ocupada con sus propios inventarios y en otros teatros; y es crucial que los europeos sean capaces de proveerse por sí solos de las capacidades que necesitan", concluyó.

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4 jul 2026
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La OTAN que emerge de la guerra en Ucrania y del repliegue estratégico estadounidense será radicalmente diferente a la organización que conoció el mundo durante la Guerra Fría y las décadas posteriores. Así lo afirma Camille Grand, quien tras más de cuatro años como subsecretario general de la OTAN para Inversiones en Defensa, hoy dirige ASD Europe, la patronal que agrupa a gigantes del armamento como Airbus, Leonardo, Thales e Indra.

"Estados Unidos ya no quiere, o no puede, desempeñar el papel que ejerció durante décadas, y espera que los europeos sean mucho más responsables de su propia seguridad", dijo Grand en una entrevista desde Bruselas, según El País. "Espero que la OTAN siga existiendo, pero creo que será muy distinta. La OTAN 3.0 es una Alianza mucho más europea, en la que Estados Unidos tiene un papel diferente y los europeos son más responsables y más capaces", añadió.

El diagnóstico de Grand llega en un momento crítico para la seguridad europea. La cumbre de la OTAN, que se celebrará en Ankara el 7 y 8 de julio de 2026, ha reservado por primera vez un papel protagonista a la industria de la defensa, de la que se esperan grandes anuncios, según la fuente.

**Un cambio estratégico ya en marcha**

Grand sostiene que la transformación no es un proyecto futuro, sino una realidad presente. "Comparado con cuando estaba en la OTAN, hasta finales de 2022, vivimos en un mundo completamente distinto", afirmó. "Vemos un aumento enorme del gasto en defensa. Hay reticencias en algunos aliados, pero comparado con hace unos años, cuando la mayoría estaba en el 1% del PIB, estamos en otro mundo", explicó.

Según Grand, el reequilibrio dentro de la OTAN entre Estados Unidos y Europa "ya no es un proyecto de futuro: está ocurriendo". La Unión Europea ha transformado radicalmente su papel en materia de defensa. "Hace cinco años el debate era si debía financiar investigación en defensa. Hoy entrena a ucranios, tiene un instrumento de préstamos de 150.000 millones y mecanismos para acelerar la adquisición de equipos", señaló.

La cifra prevista para defensa en el próximo marco financiero de la UE es de 131.000 millones de euros, frente a una sexta parte en el anterior, según la fuente. "Es otro mundo", enfatizó Grand.

**El fin de la era de paz en Europa**

El director de ASD Europe fue contundente sobre el nuevo contexto de seguridad: "La era de paz en Europa ha quedado atrás. No significa que estemos en guerra, pero vivimos en un entorno mucho más peligroso". Según Grand, la tarea de los europeos debe ser "prevenir una guerra mayor siendo serios en defensa".

Grand advirtió que no existe ningún escenario en el que los europeos puedan permitirse ignorar crisis en el flanco oriental. "Si un aliado sufre un ataque cinético o híbrido, hay una probabilidad real de que se implique de inmediato a cazas españoles, tropas francesas en Estonia o fuerzas alemanas en Lituania, porque ya tenemos presencia en esa región", explicó.

**El giro estratégico estadounidense: más allá de Trump**

Aunque la Administración Trump ha acelerado las exigencias a los europeos, Grand subrayó que este cambio no comenzó con el actual presidente estadounidense. "El giro hacia Asia y el primer gran aviso sobre el reparto de carga vinieron de la Administración de Barack Obama en 2011; si no se aplicó con más fuerza fue, en parte, por la guerra de Ucrania", recordó.

"Sería un error pensar que las cosas van a volver a la normalidad. No lo harán", advirtió Grand, quien considera que los europeos deben asumir que el paraguas de seguridad estadounidense ya no funcionará como antes.

**Europa domina la tecnología, pero necesita números**

Según Grand, Europa domina el 98% de las tecnologías de defensa, pero lo que necesita es "crecer en números". "Masa y disponibilidad: más tropas desplegables; también las capacidades estratégicas que hoy solo Estados Unidos aporta en grandes cantidades, como transporte aéreo estratégico, reabastecimiento aéreo, vigilancia, fuegos de largo alcance", detalló.

El objetivo, según el director de ASD Europe, no es alejarse de los estadounidenses, sino "ser capaces de disuadir y defender incluso si su apoyo es más limitado". "Solo hace falta decidir y avanzar. Cuanto más debatamos si podemos hacerlo, menos lo haremos", afirmó.

**Las contradicciones de Washington**

Grand señaló las contradicciones en la posición estadounidense respecto al rearme europeo. "La coherencia no es el punto fuerte de la Administración estadounidense. Hay quien dice 'compren americano', hay quien dice que la industria de Estados Unidos se centrará en sus propias necesidades, y hay quien apuesta por la colaboración", explicó.

El caso alemán ilustra estas tensiones, según Grand. "Estados Unidos retira sus propios sistemas de Alemania, y cuando Berlín pregunta si puede comprar Tomahawk, la respuesta es que no. Así que entiendo que el Gobierno alemán busque alternativas", dijo. Lo mismo ocurre en vigilancia aérea: "Durante décadas, los ojos en el cielo de la OTAN fueron los AWACS estadounidenses; ahora los aliados miran una solución sueca sobre una plataforma canadiense", añadió.

"Si esperan que los europeos hagan mucho más y a la vez les cuesta entregarnos lo que necesitan, no debería sorprenderles que los europeos compren más equipo europeo", argumentó Grand, quien aclaró que esto no significa expulsar a las empresas estadounidenses del mercado europeo, pero sí exigir que cumplan lo que prometen y que no impongan restricciones.

**La industria responde al desafío**

Grand defendió que la industria europea ya ha respondido al cambio de paradigma. "Muchas empresas europeas han invertido masivamente en capacidad de producción, en muchos casos antes de tener los contratos asegurados", afirmó. Los gobiernos han pedido a la industria que cambie por completo su modelo en menos de cinco años, pasando de un enfoque de entregas lentas y exportaciones a uno de máxima producción con equipos "suficientemente buenos" que deben entregarse "ayer", según Grand.

"El ejemplo de la munición de 155 milímetros es clásico: ese déficit ya está resuelto, y lo ha resuelto la industria europea", señaló. La patronal que dirige gestiona una cartera de pedidos que lleva cuatro años consecutivos de crecimiento de doble dígito, según la fuente.

Sin embargo, Grand identificó obstáculos regulatorios: "Si necesitas dos años para un permiso para ampliar una planta, eso es un problema. No pido eliminar garantías; pido agilizar la toma de decisiones". También mencionó problemas en la cadena de suministro, especialmente para proveedores de segundo y tercer nivel que no tienen el mismo acceso a financiación, y la dependencia de China en materias primas y microelectrónica.

**Riesgo de tensiones intraeuropeas**

Grand advirtió sobre el riesgo de que se reproduzca dentro de Europa el mismo debate de reparto de cargas que ha erosionado la relación con Washington. "Los países que ya gastan cerca del 5% del PIB se vuelvan hacia Madrid o Roma y digan: 'Ustedes son economías ricas, ¿dónde están?'. Eso ya empieza a ocurrir", alertó.

Según Grand, no todo es gasto: "Todos deben demostrar que asumen su parte justa en inversión, en capacidades, en misiones".

**El fracaso del FCAS y el futuro de la cooperación**

El director de ASD Europe lamentó el fracaso del FCAS, el programa franco-germano-español de caza de nueva generación. "Es una lástima que Alemania, Francia y España no hayan encontrado la manera de continuar. España era el país más comprometido y el más decepcionado", dijo Grand, quien señaló que fue Alemania quien tomó la decisión de abandonar el proyecto.

"Los franceses ya habían concluido que no iba a funcionar, pero España estaba muy satisfecha de ser el tercer socio en condiciones casi de igualdad", explicó. A pesar del fracaso, Grand considera que puede rescatarse trabajo en la nube de combate, el motor y los radares, y que esta experiencia no debe cerrar la puerta a futuras cooperaciones "en ámbitos demasiado costosos para afrontarlos solos".

**El desafío de la inteligencia artificial militar**

Grand identificó la aplicación militar de la inteligencia artificial como uno de los ámbitos donde Europa debe ponerse al día. "Existe, pero no a gran escala, sobre todo en mando y control", afirmó. Según él, hay empresas capaces, desde start-ups de drones hasta grandes grupos como Thales o Indra, pero Europa debe avanzar más rápido.

"Queremos que nuestra inteligencia artificial militar opere bajo nuestras propias reglas, éticas y de enfrentamiento", explicó Grand. "Si dependemos demasiado de proveedores no europeos, creamos vulnerabilidades". Advirtió que recurrir a soluciones chinas es "extraordinariamente peligroso desde el punto de vista de la seguridad", y que aceptar todas las decisiones digitales estadounidenses tampoco es deseable. "Por eso queremos ser lo más soberanos posible", concluyó.

**Ucrania como parte de la solución**

Grand destacó la transformación de la relación entre Europa y Ucrania. "Cuando empezó la invasión a gran escala en 2022, el futuro de Ucrania no era tan central para Europa como lo es hoy", dijo. "Los ucranios han demostrado, pagando un precio enorme, que eran europeos y que querían serlo; y los europeos hemos llegado a entender lo importante que era su destino para nuestra propia seguridad", añadió.

Según Grand, Ucrania "ya forma parte de la arquitectura de seguridad europea", independientemente de si será miembro de la OTAN o de la UE. "La relación ha evolucionado: al principio todo giraba en torno a cuánta asistencia podíamos reunir; ahora hay un apetito real de crear empresas conjuntas, de beneficiarse de la experiencia y la tecnología ucranias, incluso de probar sistemas en el terreno", explicó. "La industria ucrania forma parte de la solución, no del problema", concluyó.

**De presupuesto a producción**

El protagonismo industrial en la cumbre de Ankara refleja un cambio de fondo en cómo la OTAN mide la defensa, según Grand. "La Alianza ya cumplió con el compromiso presupuestario y ahora el foco está en los resultados", explicó. Esos resultados se miden desde dos ángulos: el militar, evaluando si la capacidad europea es más creíble y si crece el peso de los europeos en los objetivos de capacidades; y el industrial.

"Comparto la idea de que la industria es un dominio de competencia, una capacidad en sí misma", afirmó Grand. "A la luz de la guerra entre Rusia y Ucrania y de la competencia entre China y Estados Unidos, la industria y la tecnología son un campo de disputa", añadió.

Según Grand, no basta con aumentar las fuerzas armadas: también hay que reducir la dependencia de Estados Unidos. "La base industrial estadounidense va a estar muy ocupada con sus propios inventarios y en otros teatros; y es crucial que los europeos sean capaces de proveerse por sí solos de las capacidades que necesitan", concluyó.

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