Un tribunal francés condenó este viernes 17 de abril al director de cine Christophe Ruggia, de 61 años, a cinco años de prisión en apelación por agredir sexualmente a la actriz Adèle Haenel cuando era menor de edad a principios de los años 2000, en uno de los juicios clave del movimiento #MeToo en Francia.
Ruggia ya había sido declarado culpable el año pasado de agredir a Haenel, ahora de 37 años, cuando ella tenía entre 12 y 14 años y él rondaba los 30 años, según informó el tribunal. Originalmente recibió una sentencia de cuatro años y se le ordenó usar un brazalete electrónico durante dos años en febrero de 2025.
Sin embargo, un tribunal de apelación en París extendió este viernes la sentencia total a cinco años, incluyendo tres en suspenso, según la decisión judicial. Ruggia deberá cumplir dos años con brazalete electrónico.
Haenel, quien protagonizó el drama de 2019 'Retrato de una mujer en llamas' antes de abandonar el cine, fue la primera actriz prominente en acusar a la industria cinematográfica francesa de hacer la vista gorda ante el abuso sexual, según la fuente.
Ruggia dirigió a Haenel en la película de 2002 'Les Diables' (Los Diablos), la historia de una relación incestuosa entre un niño y su hermana autista. Fue su primer papel cinematográfico. La película contiene escenas de sexo entre los niños y primeros planos del cuerpo desnudo de Haenel, según el reporte.
Los investigadores habían declarado antes del juicio que miembros del equipo de filmación les habían expresado su "malestar" con el comportamiento de Ruggia en el set, según las declaraciones recogidas.
Entre 2001 y 2004, después de filmar la película, la adolescente visitaba a Ruggia casi todos los sábados. Durante estas visitas, ella lo acusó de acariciar sus muslos y tocar sus genitales y pechos, según el testimonio presentado ante el tribunal.
El tribunal de apelación declaró que los actos fueron "extremadamente graves" contra una niña preadolescente y tuvieron un "impacto probado en la salud mental" de Haenel, según la sentencia emitida este viernes.
El caso representa un hito significativo en el movimiento #MeToo francés, que ha enfrentado resistencia en una industria cinematográfica tradicionalmente reacia a confrontar acusaciones de abuso sexual. La denuncia pública de Haenel en 2019 abrió el camino para que otras víctimas en Francia hablaran sobre sus experiencias.
La actriz abandonó la industria del cine tras hacer públicas sus acusaciones, citando la complicidad sistémica del sector con los abusadores. Su decisión de retirarse del cine francés generó debate sobre las condiciones laborales y la protección de menores en la industria cinematográfica.
La sentencia en apelación, más severa que la original, refleja el reconocimiento judicial del daño prolongado causado a la víctima durante un período crítico de su desarrollo. El tribunal consideró la edad de la víctima, la posición de autoridad del director y el impacto duradero en la salud mental de Haenel como factores agravantes en la determinación de la pena.