

Aaron Chatterji, economista jefe de OpenAI, intentó lanzar un mensaje de calma sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral durante el Foro de Sintra en Portugal, argumentando que la exposición de tareas a la IA no equivale automáticamente a la pérdida de empleos. Sus declaraciones se producen mientras las nuevas herramientas de IA se revelan cada vez más sofisticadas y los cálculos más pesimistas dibujan un escenario de desempleo masivo.
Aaron Chatterji, economista jefe de OpenAI, intentó lanzar un mensaje de calma sobre el impacto que el auge de la inteligencia artificial puede provocar en el mundo del trabajo durante su participación en el Foro de Sintra, Portugal, según informó El País. "Solo porque una tarea esté expuesta a la IA no significa que vayas a perder el trabajo, que vayas a ser sustituido por ella", afirmó Chatterji en un diálogo junto con el economista jefe del Banco Central Europeo, Philip Lane.
El directivo de OpenAI argumentó que la inteligencia artificial no afectará a todos los empleos de la misma manera, según sus declaraciones en el foro. "Si consideras los puestos de trabajo simplemente como un conjunto de tareas, estás pasando por alto el hecho de que constantemente añadimos más tareas y también eliminamos otras", añadió Chatterji. Como ejemplo, citó el modo en que el ordenador personal había transformado el trabajo de su padre, también economista en los años ochenta, pero no había eliminado su empleo, según El País.
Chatterji, de 47 años, es profesor de negocios y políticas públicas de la Universidad de Duke en Estados Unidos y ha trabajado para las dos últimas administraciones demócratas estadounidenses, según la información disponible. Primero, en el Consejo de Asesores Económicos de Barack Obama, y con Joe Biden como economista jefe del Departamento de Comercio. La compañía de Sam Altman lo fichó en 2024 para dirigir un equipo de investigadores dedicado a explorar el impacto de la IA en la economía y la sociedad, en una muestra de la conciencia que la compañía tiene de sí misma como catalizadora de esta revolución tecnológica, según El País.
El economista también argumentó que la mejora de la productividad y reducción de costes liberaba recursos para otras inversiones, según sus declaraciones. Puso como ejemplo que cuando las sociedades se hacen más ricas, gastan más en educación y sanidad, con lo que se esperaba un gran incremento del mercado laboral para trabajadores de este sector, según El País.
Sin embargo, Chatterji admitió sus temores sobre el impacto en la educación. "Me preocupa mucho cómo vamos a introducir [la IA] en las escuelas", señaló, según El País. Explicó que él utiliza la tecnología y le ahorra múltiples tareas, pero se formó como economista antes que eso, escribiendo miles de curvas y fórmulas. "¿Qué pasa con mi hija? Ella aún no ha estudiado económicas", planteó. Y añadió otros interrogantes: "¿Qué ocurre en un mundo en el que, esencialmente, la IA puede hacer todo eso por ti? ¿Vamos a ser capaces de limitarlo?", según sus declaraciones recogidas por El País.
La participación de Chatterji en el Foro de Sintra representa un hito significativo. El propio economista señaló que nadie en el foro hubiese imaginado en 2017 que OpenAI, compañía fundada solo dos años antes, iba a encarnar e impulsar una revolución tecnológica a la que aún le estamos tomando las medidas, según El País. En realidad, ni siquiera hace cinco años era imaginable ver al economista jefe del gigante de la inteligencia artificial sentado en la noble sala de conferencias junto a Philip Lane, según la misma fuente.
Durante el evento, Chatterji fue acribillado a preguntas del público, entre otras, la de la propia presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, según El País. "Le voy a hacer una pregunta de abogada", dijo Lagarde, que, en efecto, lo es. "Si usted me roba dinero, es responsable y le voy a demandar, ¿verdad? Si un agente de IA diseñado y desarrollado por OpenAI hace lo mismo, ¿quién es responsable? ¿El diseñador, el desarrollador, el donante? ¿Cómo cubre la responsabilidad de OpenAI en la actualidad?", disparó, según El País.
Chatterji no pudo ofrecer una respuesta clara, según la información disponible. Indicó que, a su juicio, esta cuestión "no se decidirá compañía a compañía", sino que se construirá "un marco legal común". Puso como ejemplo lo que ocurre cuando a uno le roban dinero a través de su tarjeta de crédito y apuntó que esto "no siempre ha sido así", es un modelo que se ha ido diseñando, según El País. Para el robo de un agente de IA, habrá también "innovaciones en política y decisiones corporativas e institucionales", según sus declaraciones.
Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, le planteó que, al menos en un futuro próximo, no existe energía limpia suficiente para los centros de datos que se planean construir y que la IA va a necesitar, según El País. El directivo de OpenAI se refirió a trabajos académicos que barajan escenarios al respecto y apuntó, en todo caso, que la tecnología no se va a usar para todo lo que puede usarse, ya que se destinarán los recursos a otros fines, según la misma fuente.
El auge de la inteligencia artificial preocupa y ocupa en Sintra desde diferentes ángulos, según El País. Es importante el impacto que pueden generar en la productividad de la economía, en todos los sectores, pero también la cantidad de recursos necesarios para desarrollar sus sistemas. Las tres principales compañías de esta industria —Anthropic, SpaceX y la propia OpenAI— han anunciado planes para salir a Bolsa con una valoración total de unos 3,6 billones de dólares, según los datos actuales, según El País. Gigantes como Google, Microsoft, Amazon o Meta han lanzado, por su parte, operaciones multimillonarias, colocación de acciones o emisión de bonos, según la misma fuente.
Una mesa redonda anterior a la de Chatterji abordó la repercusión de todo este fenómeno en la estabilidad financiera, tanto desde la perspectiva de la posible burbuja, como desde el ángulo nuevo del funcionamiento de los propios mercados, según El País.
Tobias Adrian, consejero financiero y director del departamento de Mercados monetarios y de capitales del Fondo Monetario Internacional, resaltó que las compañías del sector están sorprendiendo en positivo en cuestión de beneficios, pese a lo elevado de las expectativas, lo que reduce el riesgo de pinchazo, según El País. Aun así, advirtió de otro problema, en este caso relacionado con la IA aplicada al mercado crediticio: "Si la tecnología aumenta la capacidad de estudios y detecta oportunidades de préstamos que antes no veíamos, ¿serán esos descubrimientos lo bastante resistentes si hay una caída de mercado?", cuestionó, según sus declaraciones recogidas por El País.
El economista Tay Goldstein, de la Universidad de Pennsylvania, presentó, por su parte, las conclusiones de su trabajo de investigación en este campo y alertó de que los agentes de IA que operan en los mercados presentan patrones recurrentes de "colusión" y "manipulación", según El País. El problema de fondo, concluyó, es la duda que planea en general en cada mesa redonda de Sintra: si las promesas de gran productividad que han generado estas empresas no se acaban cumpliendo, según la misma fuente.
Las declaraciones de Chatterji se producen en un momento en el que las nuevas herramientas de inteligencia artificial se revelan cada vez más eficientes y sofisticadas, capaces de desarrollar funciones propias de personal cualificado, y los cálculos más pesimistas dibujan una suerte de apocalipsis laboral, según El País. La presencia del economista jefe de OpenAI en el Foro de Sintra subraya la importancia que los bancos centrales y las instituciones financieras internacionales están otorgando al impacto económico y social de la inteligencia artificial, una tecnología que está transformando rápidamente múltiples sectores de la economía global.