"Se está logrando mucho progreso, pero seguiremos trabajando en ello, y eventualmente llegaremos a un acuerdo o no", declaró Vance durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, según dw.com. El vicepresidente subrayó que Estados Unidos está listo para reanudar sus operaciones militares contra Irán si las negociaciones fracasan.
"Estamos en una posición bastante buena aquí, pero hay una opción B, y esa opción B es que podríamos reiniciar la campaña militar", advirtió Vance, añadiendo que están "listos y cargados", según reportó dw.com. El funcionario aclaró que aunque Estados Unidos no busca reanudar la guerra con Irán, el presidente Trump "está dispuesto y es capaz de seguir ese camino si tenemos que hacerlo".
"Esto no es una guerra eterna", enfatizó Vance, utilizando un término popularizado entre los críticos de la naturaleza prolongada de las invasiones lideradas por Estados Unidos en Irak y Afganistán, según dw.com.
Trump estuvo a punto de ordenar nuevos ataques
El presidente Trump reveló que estuvo cerca de decidir reanudar las operaciones militares contra Irán el martes. "Estaba a una hora de tomar la decisión de ir hoy", dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca, según dw.com. El mandatario advirtió que un nuevo ataque estadounidense podría producirse esta semana o la próxima si no se alcanza un acuerdo, aunque no estableció un plazo concreto.
Las demandas de ambas partes
Estados Unidos ha exigido que Irán abandone su programa de enriquecimiento nuclear y ponga fin a su bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, un paso crucial para las entregas energéticas globales, según dw.com. El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el transporte de petróleo y gas.
Por su parte, Irán está demandando reparaciones por la guerra y el cese de todas las hostilidades, incluida la ofensiva y campaña de bombardeos de Israel, aliado de Estados Unidos, en Líbano, según dw.com.
Progreso en las negociaciones
"Creemos que hemos logrado mucho progreso. Creemos que los iraníes quieren hacer un acuerdo", declaró Vance a periodistas en la Casa Blanca, según Reuters citado por www.dawn.com. El vicepresidente explicó que el objetivo central de Washington es mantener reducido el número de países con armas nucleares.
"Queremos mantener pequeño el número de países que tienen armas nucleares, y por eso Irán no puede tener un arma nuclear", afirmó Vance, según www.dawn.com. "Eso es lo que estamos tratando de lograr en las negociaciones".
Vance detalló que la campaña militar estadounidense logró degradar efectivamente la capacidad militar convencional de Irán. "Lo que hicimos aquí fue degradar efectivamente su capacidad militar convencional. Eso se ha hecho con éxito", explicó el vicepresidente, según www.dawn.com.
La diplomacia como prioridad actual
El funcionario reveló que el presidente Trump le ordenó negociar agresivamente con los iraníes. Vance explicó su reciente viaje a Islamabad, Pakistán, como una señal de buena fe: "¿Por qué fui a Islamabad, Pakistán? Porque queríamos mostrar una señal de buena fe, que el vicepresidente de Estados Unidos está dispuesto a cerrar un acuerdo, siempre que los iraníes estén dispuestos a encontrarse con nosotros, nuevamente, en ese tema central de nunca tener un arma nuclear", declaró según www.dawn.com.
Vance enfatizó que ninguna de las partes desea ver una reanudación de la campaña militar, según Reuters citado por www.dawn.com, aunque mantuvo la amenaza de acción militar como opción si las negociaciones fracasan.
Contexto regional
La cancelación del ataque planificado por Trump se produjo tras las peticiones de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, tres actores clave en la región del Golfo Pérsico, según dw.com. Esta intervención diplomática de los aliados regionales de Estados Unidos sugiere la preocupación de estos países por una escalada militar que podría desestabilizar aún más la región.
Implicaciones y perspectivas
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán representan un momento crítico en las relaciones entre ambos países, que han estado marcadas por décadas de tensión y confrontación. El programa nuclear iraní ha sido durante años un punto de fricción central en la política de Medio Oriente, con implicaciones para la seguridad regional y global.
La estrategia dual de Washington —negociación diplomática respaldada por la amenaza de acción militar— busca presionar a Teherán para que abandone sus ambiciones nucleares. Sin embargo, las demandas iraníes de reparaciones de guerra y el cese de las operaciones israelíes en Líbano complican el panorama negociador.
El resultado de estas conversaciones determinará no solo el futuro de las relaciones entre Estados Unidos e Irán, sino también la estabilidad en una región crucial para el suministro energético mundial y la seguridad internacional. La advertencia de Trump sobre posibles ataques en los próximos días mantiene la presión sobre Teherán, mientras que la disposición expresada por Vance para negociar sugiere que Washington prefiere una solución diplomática si es posible alcanzarla en términos aceptables para Estados Unidos.


