

Estados Unidos y China alcanzaron un acuerdo preliminar para retrasar un año las restricciones de exportación de tierras raras, según anunció el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, en un movimiento que podría aliviar las tensiones comerciales entre ambas potencias.
El gobierno de Estados Unidos logró un acuerdo provisional con China para posponer durante un año la implementación de nuevas restricciones sobre la exportación de tierras raras, minerales críticos para la producción de tecnología de alta gama como teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos y equipamiento militar.
Según informó Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, la parte china ha aceptado retrasar la entrada en vigor de los controles de exportación mientras revisa los detalles y el impacto de la medida. Este mineral estratégico sitúa a China en una posición dominante global, ya que concentra cerca del 70% de la extracción mundial y el 90% del procesamiento químico.
Las negociaciones, desarrolladas en Kuala Lumpur durante la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), han permitido un consenso preliminar que evita la imposición de aranceles del 100% que Estados Unidos había amenazado aplicar a partir del 1 de noviembre.
El representante de Comercio Internacional de China, Li Chenggang, confirmó que ambos países exploraron propuestas para abordar sus preocupaciones mutuas. Las conversaciones abordaron múltiples temas, incluyendo controles de exportación, prórroga de aranceles, cooperación antidrogas y el futuro de plataformas tecnológicas como TikTok.
Las nuevas regulaciones chinas, anunciadas el 9 de octubre de 2025, establecían requisitos estrictos para la exportación de productos con elementos de tierras raras, especialmente aquellos con más del 0.1% de elementos de tierras raras pesadas de origen chino. Estas medidas afectarían directamente industrias como semiconductores, imanes permanentes y tecnología de alta precisión.
La Unión Europea, que importa más del 90% de sus imanes de tierras raras desde China, ha manifestado su preocupación. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió sobre el riesgo significativo que representan estos controles para las cadenas de suministro globales.
El acuerdo provisional representa un respiro para las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China, dos de las mayores economías del mundo, que venían inmersas en una guerra arancelaria que ha generado incertidumbre en los mercados globales.
Los próximos pasos incluirán la revisión y aprobación final del acuerdo por parte de los líderes de ambos países, con una reunión prevista entre el presidente Donald Trump y el presidente Xi Jinping que podría definir los términos definitivos de este entendimiento comercial.