

Un estudio publicado en la revista Nature revela que la mayoría de los suelos en Europa contienen al menos uno de 63 pesticidas analizados, afectando gravemente a la biodiversidad del subsuelo y alterando procesos ecológicos fundamentales para la vida en la superficie terrestre.
Investigadores de una decena de instituciones europeas han descubierto que el 70% de los suelos en Europa contienen al menos un tipo de pesticida, lo que está provocando alteraciones significativas en los microorganismos que habitan bajo tierra y en los procesos ecológicos que estos realizan, según un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature.
El equipo científico analizó muestras de suelo de 373 lugares distribuidos por la Unión Europea y Reino Unido, incluyendo zonas de cultivo, praderas y bosques. Los resultados muestran una presencia generalizada de pesticidas que está modificando la composición y abundancia del microbioma subterráneo, un ecosistema tan complejo como la sabana africana o la selva amazónica pero invisible a simple vista.
"El suelo contiene casi un 60% de toda la biodiversidad", explica María Jesús Briones, catedrática de ecología y biología animal de la Universidad de Vigo y una de las responsables del trabajo. Esta biodiversidad microscópica es fundamental para procesos vitales como la producción de alimentos, el ciclo del agua, el secuestro de carbono y la descomposición de materia orgánica en nutrientes esenciales.
De los 63 pesticidas analizados, más de la mitad son fungicidas, un 35% herbicidas y aproximadamente un 11% insecticidas. El más frecuentemente detectado fue el glifosato, un herbicida de amplio espectro muy utilizado en agricultura. Según Julia Königer, investigadora de la Universidad de Vigo y primera autora del estudio, el glifosato tiene un efecto ambivalente: reduce la presencia de protistas, arqueas nitrificantes y nemátodos bacterívoros, pero favorece a los nemátodos herbívoros y a ciertos grupos de bacterias.
Los hongos son los microorganismos más afectados por la presencia de pesticidas, con una reducción tanto en su abundancia como en su diversidad. Esto resulta especialmente preocupante porque muchas plantas, desde leguminosas hasta árboles como robles, pinos y frutales, dependen de asociaciones simbióticas con hongos específicos para su supervivencia.
"Algunas plantas no pueden vivir sin micorrizas y muchas solo se asocian con un único hongo", señala Briones, refiriéndose a las asociaciones simbióticas entre raíces y hongos que benefician a ambos organismos.
La investigación también revela que los pesticidas pueden persistir en el suelo durante periodos prolongados. "Depende del tipo de pesticida, algunos se degradan muy rápidamente, en semanas, incluso días. Otros son muy persistentes y permanecen en el suelo durante años, incluso más de 10 años", explica Marcel van der Heijden, ecólogo del suelo en la Universidad de Zúrich y coautor principal del estudio.
Aunque la mayor concentración de plaguicidas se encuentra en tierras de cultivo, el estudio detectó su presencia también en prados y bosques. Los pesticidas pueden desplazarse por el aire, en el polvo, con el viento, o disolverse en gotas de agua y circular con las nubes, alcanzando lugares muy alejados de los cultivos. "Incluso encontramos rastros de pesticidas en la Antártida", afirma van der Heijden.
Manuel Delgado, investigador del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (CSIC), quien no participó en el estudio, destaca que los pesticidas explican hasta un tercio de la variación en los ecosistemas del suelo, una proporción que no se explica por otros factores como las condiciones del suelo o el clima.
Este hallazgo se suma a la creciente preocupación por la contaminación de aguas subterráneas. César Huiliñir, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, lidera actualmente una investigación centrada en el desarrollo de soluciones para el tratamiento de aguas subterráneas contaminadas con nitratos y contaminantes emergentes como antibióticos, herbicidas y pesticidas.
"El mundo enfrenta un problema creciente de aguas subterráneas contaminadas no solo con nitratos, sino también con restos de medicamentos, antibióticos y pesticidas que llegan al subsuelo a través de actividades agrícolas, ganaderas y domésticas", explica Huiliñir, cuyo proyecto busca evaluar procesos biológicos para eliminar estos contaminantes.
Los expertos coinciden en que es necesario desarrollar prácticas agrícolas más sostenibles que reduzcan la dependencia de pesticidas. La alteración de los microorganismos del suelo no solo afecta a la biodiversidad subterránea, sino que puede tener consecuencias en cadena para los ecosistemas terrestres, la producción de alimentos y la calidad del agua.
El impacto de los pesticidas en el suelo se suma a otros desafíos ambientales relacionados con la agricultura intensiva. Un estudio reciente sobre la producción de almendras, por ejemplo, reveló que este cultivo no solo requiere grandes cantidades de agua (aproximadamente 12 litros por cada almendra individual), sino que también depende de la polinización masiva por abejas, lo que genera estrés en estos insectos y contribuye al colapso de colonias.
La investigación sobre los efectos de los pesticidas en el suelo subraya la necesidad de un enfoque más holístico en la agricultura, que considere no solo la productividad a corto plazo, sino también la salud a largo plazo de los ecosistemas subterráneos que sustentan toda la vida terrestre.