El auge de la inteligencia artificial y la automatización está generando un intenso debate sobre sus consecuencias fiscales. Mientras las grandes tecnológicas invierten cifras millonarias en IA y anuncian despidos masivos, expertos y economistas discuten si estas tecnologías deberían contribuir al fisco para compensar la posible pérdida de recaudación por la sustitución de trabajadores humanos.