Internacional

El Papa censura la política migratoria de la Unión Europea desde Lampedusa: "Los muertos son víctimas de decisiones tomadas u omitidas"

El Papa León XIV visitó este sábado 4 de julio la isla italiana de Lampedusa, símbolo del drama migratorio en el Mediterráneo, para lanzar una dura crítica contra las políticas de rechazo a los inmigrantes de la Unión Europea y la ultraderecha global. Durante una misa ante 4.000 personas, el Pontífice responsabilizó directamente a los Veintisiete por las muertes en el mar, afirmando que son consecuencia tanto de decisiones tomadas como omitidas. La visita coincidió deliberadamente con el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, país que León XIV rechazó visitar tras declinar la invitación de la Casa Blanca.

INTERNACIONAL4 JUL 2026

Robert Prevost, conocido como León XIV, se asomó a las nueve y media de la mañana de este sábado a la Puerta de Europa de Lampedusa, un monumento que enmarca el horizonte al borde del mar en esta pequeña isla italiana que simboliza el drama de la inmigración, según informó El País. Su figura blanca destacaba ante el mar donde han muerto miles de personas estos años y frente a un buque militar atracado en la bahía. El Papa trepó luego por las rocas, donde el fuerte viento le voló incluso el solideo, para llegar hasta la orilla y rezar solo frente al mar.

Durante la misa celebrada en el polideportivo local ante 4.000 personas, León XIV lanzó una nueva llamada de alerta contra las políticas de rechazo de los migrantes de la ultraderecha global, encabezada por Donald Trump y que ya permea también la línea de la Unión Europea, según el medio español. El Pontífice se dirigió expresamente a los Veintisiete, recordándoles su responsabilidad: "La libertad está en las decisiones. Hay también quien elige no hacerse prójimo y quien decide no decidir. Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas", afirmó.

La visita de solo cuatro horas a Lampedusa fue programada deliberadamente para este 4 de julio, en el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, país natal del Papa, tras rechazar la invitación a visitarlo de la Casa Blanca, según El País. En un discurso difundido el día anterior, León XIV había recordado las "oleadas de inmigrantes" que han construido el país. En otro mensaje dirigido a sus compatriotas, divulgado este mismo sábado mientras estaba en Lampedusa, volvió a llamar a "acoger, proteger y ayudar a los inmigrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribuciones han formado parte de la historia de este país desde sus inicios".

En su homilía, basada en la lectura de la parábola del buen samaritano —un viajero que se detiene a ayudar a un desconocido malherido en el camino—, el Papa pidió un despertar de las conciencias, para que en la política impere en primer lugar la humanidad y se produzca "el milagro de la compasión", según la fuente. "Antes de cualquier otra consideración intelectual o convicción ideológica, el impacto con quien yace delante de nosotros, despojado de todo, llama a la proximidad", dijo. También alertó de la discriminación religiosa que a menudo va aparejada al rechazo a los inmigrantes: "Donde existían muros de separación, Cristo los ha derribado".

En una cita de su reciente encíclica, Magnifica humanitas, advirtió que "nadie está exento de responsabilidad", según El País. "Cada uno dispone de un ámbito propio de acción, y ahí —no en otro lugar— está llamado a elegir si alimenta la lógica de la fuerza —aunque sea solo con indiferencia, cinismo, mentira y odio—; o si promueve la lógica de la paz —con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado—", previno.

Lo primero que hizo el Pontífice a su llegada a la isla, de 6.000 habitantes y que está más cerca de Túnez que de Italia, fue visitar el cementerio donde yacen cientos de migrantes anónimos, fallecidos en su travesía, muchos de ellos niños, la mayoría sin nombre, según el medio. Luego, al llegar a la Puerta de Europa, conversó con un niño africano llamado Leo que llegó hace 10 años a la isla y perdió a su madre. Solo dejó de llorar cuando le dieron un balón de papel, según escribió en una carta que entregó al Papa, junto con un balón de reglamento, para que se lo regale a otro niño.

"Desde este borde de Europa en el mar Mediterráneo, se ve mejor la llamada que el fenómeno migratorio dirige a la sociedad europea. Tanto por este aspecto, como por lo que se refiere a la transición ecológica y de la promoción de la paz, Europa posee un potencial único, que deriva de su historia y de su cultura y, por eso mismo, una equivalente responsabilidad", dijo el Papa, según El País.

En su análisis, señaló que la Unión Europea tiene la capacidad de afrontar la crisis "de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración, que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo, de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar", según la fuente.

El Pontífice enumeró las causas de la indiferencia al sufrimiento ajeno: "El desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de proveniencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas", según El País.

El sermón, que continúa los que pronunció en Canarias hace un mes, fue una censura directa a la Unión Europea, donde acaba de entrar en vigor el nuevo pacto de restricción de derechos y asilo, según el medio español. El simbolismo de Lampedusa es muy político, es una voz de la conciencia europea que representa sus contradicciones. Fue el destino del primer viaje de Francisco, en julio de 2013, y es aquí donde el 3 de octubre de ese año la tragedia irrumpió definitivamente en la política continental, con un gran naufragio que causó 368 muertos y 20 desaparecidos, según la fuente.

El entonces presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, visitó la isla con el primer ministro italiano Enrico Letta, y decidieron actuar con la operación Mare Nostrum, un gran despliegue de rescate que salvó a más de 150.000 personas, según El País. Pero solo duró un año y cambió el enfoque: fue sustituido por otra llamada Tritón, bajo la gestión de la agencia Frontex, que ya no estaba centrada en el auxilio, sino en el control de fronteras en los límites marítimos europeos. Es la línea que ha predominado hasta hoy, cada vez más restrictiva, según el medio.

En el aniversario de la tragedia en 2023, la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, visitó de nuevo la isla con Giorgia Meloni ante un número excepcional de desembarcos (12.000 en seis días), pero para apoyar la mano dura del Gobierno italiano contra la inmigración irregular, según la fuente. Tras la restricción de los rescates a partir de 2013, el 18 de abril de 2015 se produjo la mayor tragedia conocida hasta ahora en el Mediterráneo, entre 700 y 900 muertos en un naufragio al sur de Lampedusa. Desde entonces y hasta 2025, la ONU calcula que han muerto ahogadas al menos 34.000 personas, según El País.

En los últimos dos años ha funcionado la política de pactos de Italia con Libia y Túnez, países denunciados por graves violaciones de derechos humanos, para que frenen las salidas de embarcaciones desde sus costas, según el medio. A fecha del 3 de julio, según el Ministerio de Interior italiano, han llegado a Lampedusa 14.464 personas, la mitad que el año anterior en el mismo periodo, y lejos de los 157.000 que arribaron en todo 2023, pico máximo de emergencia desde 2016.

La condena del Papa a las decisiones que se toman y a las medidas que no se aplican también está dirigida claramente a Italia, según El País. El Gobierno de la líder ultraderechista Meloni ha aprobado numerosas medidas para entorpecer e imposibilitar las operaciones de rescate de las ONG, ha puesto en marcha las controvertidas deportaciones a Albania y ha endurecido los requisitos de asilo, según la fuente.

La visita de León XIV a Lampedusa representa un desafío directo a las políticas migratorias restrictivas que han dominado la agenda europea en los últimos años. Con al menos 34.000 personas muertas en el Mediterráneo desde 2015 según la ONU, el Pontífice ha colocado la responsabilidad moral de estas muertes directamente en manos de los líderes europeos y de aquellos que, según sus palabras, eligen "no decidir". La entrada en vigor del nuevo pacto europeo de restricción de derechos y asilo, junto con las políticas de externalización de fronteras mediante acuerdos con países como Libia y Túnez, marcan una línea cada vez más dura que el Papa ha denunciado como incompatible con los valores humanitarios fundamentales.

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El Papa censura la política migratoria de la Unión Europea desde Lampedusa: "Los muertos son víctimas de decisiones tomadas u omitidas"

El Papa León XIV visitó este sábado 4 de julio la isla italiana de Lampedusa, símbolo del drama migratorio en el Mediterráneo, para lanzar una dura crítica contra las políticas de rechazo a los inmigrantes de la Unión Europea y la ultraderecha global. Durante una misa ante 4.000 personas, el Pontífice responsabilizó directamente a los Veintisiete por las muertes en el mar, afirmando que son consecuencia tanto de decisiones tomadas como omitidas. La visita coincidió deliberadamente con el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, país que León XIV rechazó visitar tras declinar la invitación de la Casa Blanca.

4 jul 2026
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Robert Prevost, conocido como León XIV, se asomó a las nueve y media de la mañana de este sábado a la Puerta de Europa de Lampedusa, un monumento que enmarca el horizonte al borde del mar en esta pequeña isla italiana que simboliza el drama de la inmigración, según informó El País. Su figura blanca destacaba ante el mar donde han muerto miles de personas estos años y frente a un buque militar atracado en la bahía. El Papa trepó luego por las rocas, donde el fuerte viento le voló incluso el solideo, para llegar hasta la orilla y rezar solo frente al mar.

Durante la misa celebrada en el polideportivo local ante 4.000 personas, León XIV lanzó una nueva llamada de alerta contra las políticas de rechazo de los migrantes de la ultraderecha global, encabezada por Donald Trump y que ya permea también la línea de la Unión Europea, según el medio español. El Pontífice se dirigió expresamente a los Veintisiete, recordándoles su responsabilidad: "La libertad está en las decisiones. Hay también quien elige no hacerse prójimo y quien decide no decidir. Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas", afirmó.

La visita de solo cuatro horas a Lampedusa fue programada deliberadamente para este 4 de julio, en el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, país natal del Papa, tras rechazar la invitación a visitarlo de la Casa Blanca, según El País. En un discurso difundido el día anterior, León XIV había recordado las "oleadas de inmigrantes" que han construido el país. En otro mensaje dirigido a sus compatriotas, divulgado este mismo sábado mientras estaba en Lampedusa, volvió a llamar a "acoger, proteger y ayudar a los inmigrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribuciones han formado parte de la historia de este país desde sus inicios".

En su homilía, basada en la lectura de la parábola del buen samaritano —un viajero que se detiene a ayudar a un desconocido malherido en el camino—, el Papa pidió un despertar de las conciencias, para que en la política impere en primer lugar la humanidad y se produzca "el milagro de la compasión", según la fuente. "Antes de cualquier otra consideración intelectual o convicción ideológica, el impacto con quien yace delante de nosotros, despojado de todo, llama a la proximidad", dijo. También alertó de la discriminación religiosa que a menudo va aparejada al rechazo a los inmigrantes: "Donde existían muros de separación, Cristo los ha derribado".

En una cita de su reciente encíclica, Magnifica humanitas, advirtió que "nadie está exento de responsabilidad", según El País. "Cada uno dispone de un ámbito propio de acción, y ahí —no en otro lugar— está llamado a elegir si alimenta la lógica de la fuerza —aunque sea solo con indiferencia, cinismo, mentira y odio—; o si promueve la lógica de la paz —con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado—", previno.

Lo primero que hizo el Pontífice a su llegada a la isla, de 6.000 habitantes y que está más cerca de Túnez que de Italia, fue visitar el cementerio donde yacen cientos de migrantes anónimos, fallecidos en su travesía, muchos de ellos niños, la mayoría sin nombre, según el medio. Luego, al llegar a la Puerta de Europa, conversó con un niño africano llamado Leo que llegó hace 10 años a la isla y perdió a su madre. Solo dejó de llorar cuando le dieron un balón de papel, según escribió en una carta que entregó al Papa, junto con un balón de reglamento, para que se lo regale a otro niño.

"Desde este borde de Europa en el mar Mediterráneo, se ve mejor la llamada que el fenómeno migratorio dirige a la sociedad europea. Tanto por este aspecto, como por lo que se refiere a la transición ecológica y de la promoción de la paz, Europa posee un potencial único, que deriva de su historia y de su cultura y, por eso mismo, una equivalente responsabilidad", dijo el Papa, según El País.

En su análisis, señaló que la Unión Europea tiene la capacidad de afrontar la crisis "de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración, que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo, de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar", según la fuente.

El Pontífice enumeró las causas de la indiferencia al sufrimiento ajeno: "El desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de proveniencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas", según El País.

El sermón, que continúa los que pronunció en Canarias hace un mes, fue una censura directa a la Unión Europea, donde acaba de entrar en vigor el nuevo pacto de restricción de derechos y asilo, según el medio español. El simbolismo de Lampedusa es muy político, es una voz de la conciencia europea que representa sus contradicciones. Fue el destino del primer viaje de Francisco, en julio de 2013, y es aquí donde el 3 de octubre de ese año la tragedia irrumpió definitivamente en la política continental, con un gran naufragio que causó 368 muertos y 20 desaparecidos, según la fuente.

El entonces presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, visitó la isla con el primer ministro italiano Enrico Letta, y decidieron actuar con la operación Mare Nostrum, un gran despliegue de rescate que salvó a más de 150.000 personas, según El País. Pero solo duró un año y cambió el enfoque: fue sustituido por otra llamada Tritón, bajo la gestión de la agencia Frontex, que ya no estaba centrada en el auxilio, sino en el control de fronteras en los límites marítimos europeos. Es la línea que ha predominado hasta hoy, cada vez más restrictiva, según el medio.

En el aniversario de la tragedia en 2023, la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, visitó de nuevo la isla con Giorgia Meloni ante un número excepcional de desembarcos (12.000 en seis días), pero para apoyar la mano dura del Gobierno italiano contra la inmigración irregular, según la fuente. Tras la restricción de los rescates a partir de 2013, el 18 de abril de 2015 se produjo la mayor tragedia conocida hasta ahora en el Mediterráneo, entre 700 y 900 muertos en un naufragio al sur de Lampedusa. Desde entonces y hasta 2025, la ONU calcula que han muerto ahogadas al menos 34.000 personas, según El País.

En los últimos dos años ha funcionado la política de pactos de Italia con Libia y Túnez, países denunciados por graves violaciones de derechos humanos, para que frenen las salidas de embarcaciones desde sus costas, según el medio. A fecha del 3 de julio, según el Ministerio de Interior italiano, han llegado a Lampedusa 14.464 personas, la mitad que el año anterior en el mismo periodo, y lejos de los 157.000 que arribaron en todo 2023, pico máximo de emergencia desde 2016.

La condena del Papa a las decisiones que se toman y a las medidas que no se aplican también está dirigida claramente a Italia, según El País. El Gobierno de la líder ultraderechista Meloni ha aprobado numerosas medidas para entorpecer e imposibilitar las operaciones de rescate de las ONG, ha puesto en marcha las controvertidas deportaciones a Albania y ha endurecido los requisitos de asilo, según la fuente.

La visita de León XIV a Lampedusa representa un desafío directo a las políticas migratorias restrictivas que han dominado la agenda europea en los últimos años. Con al menos 34.000 personas muertas en el Mediterráneo desde 2015 según la ONU, el Pontífice ha colocado la responsabilidad moral de estas muertes directamente en manos de los líderes europeos y de aquellos que, según sus palabras, eligen "no decidir". La entrada en vigor del nuevo pacto europeo de restricción de derechos y asilo, junto con las políticas de externalización de fronteras mediante acuerdos con países como Libia y Túnez, marcan una línea cada vez más dura que el Papa ha denunciado como incompatible con los valores humanitarios fundamentales.

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