

El primer papa estadounidense de la historia de la Iglesia Católica, León XIV, congregó este sábado a un grupo de reconocidos actores y directores de Hollywood en una audiencia especial en el Palacio Apostólico, con el objetivo de profundizar el diálogo entre la Iglesia y el mundo cinematográfico.
En un encuentro histórico celebrado en la Sala Clementina del Vaticano, el Papa León XIV recibió a un destacado grupo de celebridades internacionales, incluyendo a Cate Blanchett, Monica Bellucci, Chris Pine, Adam Scott, Spike Lee, George Miller y Gus Van Sant, en una jornada que busca tender puentes entre la Iglesia Católica y la industria del entretenimiento.
Durante su discurso, el pontífice, nacido en Chicago, instó a los cineastas a no rehuir de los problemas del mundo, sino a reconocerlos y explorarlos a través del arte cinematográfico. "La violencia, la pobreza, el exilio, la soledad, la adicción y las guerras olvidadas son temas que necesitan ser reconocidos y narrados", expresó León XIV.
El encuentro, organizado por la oficina cultural del Vaticano como parte del jubileo de artistas, también sirvió como una estrategia de relaciones públicas para posicionar al nuevo papa, quien ha sido descrito como más discreto que su predecesor, el Papa Francisco.
Antes de la audiencia, León XIV reveló sus cuatro películas favoritas: "La novicia rebelde" de Robert Wise, "Qué bello es vivir" de Frank Capra, "Gente corriente" de Robert Redford y "La vida es bella" de Roberto Benigni. Curiosamente, ninguna de estas películas fue producida después del año 2000.
Los observadores del Vaticano interpretan este evento como un intento de dar mayor visibilidad al papa, quien lleva apenas seis meses en el cargo. Hendro Munsterman, corresponsal del Nederlands Dagblad, señaló que "León no tiene el mismo carisma de Francisco, pero está trabajando en construir su propia imagen a través de contactos con la cultura popular".
El papa también aprovechó la ocasión para manifestar su preocupación por el declive de la experiencia cinematográfica, urgiendo a las instituciones a no abandonar los cines, a los que describió como "el corazón palpitante de las comunidades".
Entre los momentos destacados del encuentro, Spike Lee regaló al pontífice una camiseta de los New York Knicks, mientras que Cate Blanchett le entregó una pulsera en solidaridad con personas desplazadas.
Este evento marca un nuevo capítulo en las relaciones entre la Iglesia Católica y el mundo del entretenimiento, mostrando el interés del Papa León XIV por establecer un diálogo más cercano con la cultura contemporánea.