El papa León XIV no se anduvo con rodeos en su primer discurso en España este sábado, nada más aterrizar en Madrid, según informó El País. En la Sala de las Columnas del Palacio Real, el pontífice afrontó de lleno las cuestiones que más le preocupan: el riesgo de la polarización, la deriva populista y la amenaza de la extrema derecha, según la fuente.
Sin mencionar expresamente a la ultraderecha, pero con palabras contundentes en defensa de una sociedad abierta, León XIV invitó a "apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos", según El País. El Papa llamó claramente a abandonar "las armas y los muros".
El discurso tuvo lugar al final de una fastuosa ceremonia de bienvenida con los Reyes, las principales autoridades y numerosos invitados del mundo político, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, según la fuente. Ante este auditorio, el pontífice pronunció, íntegramente en español, un discurso denso de ideas y potente en su carga política, según El País.
**Mensaje contra el populismo y la polarización**
La columna vertebral de todo el discurso fue una alerta de significado profundo contra el populismo, según la fuente: "Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia".
León XIV invitó a todos, "por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad", según El País. Al final de su discurso, hubo una gran ovación por parte de los asistentes, entre los cuales se encontraba el líder de Vox, Santiago Abascal, que se puso en pie y se sumó al aplauso, según la fuente.
**Ceremonia de bienvenida con honores de Estado**
El Papa fue recibido con repicar de campanas de la Catedral de la Almudena y vítores del público, según El País. Hizo su entrada en la plaza de la Armería del Palacio Real pasadas las 11:45 de la mañana a bordo de un BMW negro, escoltado por el Escuadrón de Escolta Real a caballo, según la fuente.
Los Reyes, que ya le habían recibido en el aeropuerto de Barajas, le saludaron a pie del coche, Felipe VI en traje chaqueta y Letizia con vestido blanco, un privilegio reservado a la Reina, mientras la Princesa de Asturias y la infanta Sofía les aguardaban en la tribuna de honor ataviadas de negro, como mandaba la etiqueta, según El País.
A continuación, la Batería Real realizó la tradicional salva de 21 cañonazos, según el protocolo de los jefes de Estado, mientras la Unidad de Música interpretaba los himnos de España y el Vaticano, según la fuente. Tras pasar revista a la guardia de honor, el Papa y el Rey saludaron a las dos delegaciones —en la española, los presidentes del Congreso y el Senado, del Tribunal Constitucional y el Supremo, los ministros de Justicia y Exteriores, la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de la capital— y se dirigieron al interior del palacio, acompañados por la reina Letizia y sus dos hijas, según El País.
Luego, los cuatro miembros de la Familia Real mantuvieron un encuentro privado con León XIV en el Salón de Gasparini, según la fuente.
**Defensa de la España multicultural y el diálogo interreligioso**
El Papa salpicó su intervención de referencias históricas, y subrayó con toda intención el ejemplo de la España multicultural y de diferentes religiones del pasado, en oposición a quienes hoy se oponen a que convivan, según El País: "La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no solo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos".
León XIV citó a San Ignacio de Loyola, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, junto a Maimónides y Averroes, un musulmán y un judío sefardí, ambos filósofos y científicos de Al Andalus, según la fuente. Una nueva referencia a la convivencia de confesiones y culturas diversas, según El País.
En referencia a la "noche oscura del alma" de San Juan de la Cruz, el pontífice hizo una comparación con un tiempo actual de irracionalidad y confusión, según la fuente: "También hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación. Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz".
**Crítica a las nuevas tecnologías y llamado a la educación**
En este escenario, en línea con las tesis de su primera encíclica, Magnifica humanitas, apenas publicada, el Papa señaló el papel nocivo de las nuevas tecnologías, según El País: "Se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte".
Contra ello, dijo, el bien "puede resistir y comunicarse", según la fuente. La Iglesia, repitió, "hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz", según El País. Esa idea, la reconciliación, fue dominante desde sus primeras palabras, como antídoto contra las divisiones, según la fuente.
El Papa unió inmediatamente el propósito religioso y el político, declarando desde el principio el diagnóstico de una fractura en la sociedad española, según El País: "Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes en el Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación". "Su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad", quizá una referencia velada al espíritu de la Transición, según la fuente.
En esta labor de recuperación de la convivencia y una cultura del respeto, León XIV señaló el papel fundamental de la educación, según El País: "Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural".
**Alineación con la política exterior española**
En su defensa de valores cristianos, el pontífice avaló, con intención o sin ella, la línea del Gobierno de Pedro Sánchez a nivel internacional, según la fuente. Por ejemplo, sobre la guerra: "El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas", según El País.
También agradeció explícitamente a España "por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz de los pueblos", en alusión a la posición española ante los conflictos de Ucrania, Gaza o Irán, según la fuente. Al terminar, hizo una rápida referencia a las tensiones territoriales en España, con una mención a la necesidad de "armonizar las demandas de autonomía y de unidad", y en el plano internacional, "a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia", según El País.
**Agenda del pontífice en España**
El discurso del sábado en el Palacio Real plantea interrogantes sobre qué dejará el Papa para su intervención del lunes en el Congreso, según la fuente. El discurso fue equilibrado y con mensajes que en el arco político se pueden interpretar en un sentido u otro, pero que en muchas ocasiones aludía de forma inequívoca a la ultraderecha, según El País.
La visita papal a España incluye diversos actos, entre ellos una vigilia con jóvenes celebrada este sábado en la plaza de Lima de Madrid, según la fuente. El pontífice también visitó el centro CEDIA de Cáritas Madrid, donde se reunió con migrantes y personas en situación de vulnerabilidad, según El País.
El mensaje del Papa en su primer discurso en territorio español marca el tono de una visita que se perfila como profundamente política, con un llamado claro a la reconciliación, el diálogo y el rechazo a las narrativas divisivas que, según el pontífice, amenazan la convivencia democrática en España y en Europa.


