La tecnología denominada "Cold Capture" (Captura Fría) representa un hito significativo en la producción de helio-3, un isótopo extraordinariamente raro en la Tierra cuya demanda ha crecido exponencialmente en sectores como la computación cuántica y la investigación militar. Según Rob Meyerson, cofundador y director ejecutivo de Interlune, "cada litro de helio producido en el mundo contiene cantidades traza de helio-3. Cold Capture se integra en la infraestructura existente de plantas de licuefacción de helio para recuperar ese helio-3 y convertirlo en un producto valioso".
El desafío técnico de separar helio-3 del helio-4 común radica en que ambos isótopos son químicamente idénticos. La solución de Interlune explota diferencias físicas sutiles entre los dos isótopos a temperaturas criogénicas, enfriando el gas hasta cerca del cero absoluto mediante destilación criogénica para fraccionar los isótopos. Gary Lai, director de tecnología de Interlune, explicó que "Cold Capture explota esas diferencias físicas sutiles entre los dos isótopos a temperaturas criogénicas para recuperar helio-3 en un proceso diseñado para escalar".
La producción actual de helio-3 en la Tierra depende de reservas envejecidas de tritio, una fuente tanto estrictamente limitada como prohibitivamente cara de expandir. Los campos de gas natural recientemente descubiertos ofrecen poco apoyo, ya que el helio-3 existe solo en cantidades traza en cualquier lugar de la Tierra. En lugar de buscar nuevos campos de gas, el verdadero desafío ha sido separar eficientemente el helio-3 del helio estándar.
Cold Capture aborda este problema integrándose directamente en plantas de procesamiento importantes, capturando mucho más helio-3 de corrientes agregadas que lo que cualquier campo de gas individual podría producir. Según datos de Interlune, en 2025 Estados Unidos produjo aproximadamente 81 mil millones de litros de helio. Si Cold Capture se instalara en todas las plantas de procesamiento domésticas, la empresa estima que podría producir 2,5 kilogramos de helio-3 por año, triplicando el suministro total de la nación.
Las aplicaciones inmediatas del helio-3 terrestre son críticas para la industria de la computación cuántica. El helio-3 es esencial para enfriar sistemas de computación cuántica superconductora hasta las temperaturas cercanas al cero absoluto requeridas para su operación. Cold Capture podría satisfacer la demanda urgente de este isótopo raro en la computación cuántica comercial y en programas de investigación y desarrollo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
El respaldo institucional y comercial ha sido sustancial. La Fuerza Aérea de Estados Unidos otorgó a Interlune un contrato AFWERX SBIR Direct-to-Phase II para escalar la producción. Además, la empresa ha asegurado casi 500 millones de dólares en acuerdos de compra futura vinculantes de gigantes del enfriamiento cuántico como Bluefors y Maybell Quantum, demostrando la confianza del sector en la viabilidad comercial de la tecnología.
La visión a largo plazo de Interlune trasciende la producción terrestre. El objetivo final es transportar el mismo hardware de separación criogénica a la Luna. Allí, excavadoras pesadas extraerán miles de toneladas de regolito lunar, calentarán los gases volátiles atrapados y destilará el helio-3 en el sitio. Los vientos solares han depositado millones de toneladas de helio-3 en el suelo lunar durante miles de millones de años, convirtiendo a la Luna en una fuente potencialmente inagotable de este recurso crítico.
Interlune minimiza el riesgo inmenso de lanzar hardware espacial no probado demostrando primero la tecnología dentro de plantas de licuefacción terrestre. Este enfoque de validación gradual permite que la empresa perfeccione el proceso en condiciones controladas antes de enfrentar los desafíos extremos del ambiente lunar.
El impacto potencial de esta tecnología se extiende más allá de la computación cuántica. A medida que la demanda de sistemas cuánticos crece en sectores como la criptografía, la simulación molecular y la optimización, la capacidad de producir helio-3 de manera confiable y escalable se convierte en un factor limitante crítico para el desarrollo tecnológico global. La solución de Interlune aborda directamente este cuello de botella, posicionando a Estados Unidos como líder en la cadena de suministro de un recurso cada vez más estratégico.
