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Empresas colombianas aceleran retorno a Venezuela tras caída de Maduro pese a obstáculos financieros y sanciones

El sector empresarial colombiano intensifica su regreso al mercado venezolano tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, con compañías como Grupo Nutresa triplicando exportaciones y marcas como Vélez abriendo franquicias, aunque persisten barreras críticas en bancarización, sanciones internacionales y restricciones cambiarias que limitan una normalización completa del comercio bilateral.

NEGOCIOS29 MAR 2026

Las exportaciones colombianas a Venezuela experimentan una reactivación gradual que combina oportunidades comerciales con riesgos operativos significativos. Tras alcanzar 6.071 millones de dólares en 2008, el comercio bilateral se desplomó 97% hasta 196 millones en 2021, según la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex). En 2025, las exportaciones llegaron a 1.072 millones de dólares, un crecimiento del 6,8% respecto al año anterior, según la Cámara de Comercio Colombo Venezolana.

La captura de Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 aceleró el interés empresarial. Grupo Nutresa, que vendió 14 millones de dólares en Venezuela durante 2025 —una fracción de los 300 millones que movió en su mejor momento—, autorizó triplicar las exportaciones mensuales hasta tres millones de dólares en febrero de 2026, según declaraciones de Gabriel Gilinski, miembro de la familia propietaria, a Bloomberg. La compañía compró medio millón de dólares en Venezuela un mes después de la salida de Maduro para garantizar la repatriación de utilidades.

"No tenemos que esperar dos o tres años para construir una fábrica. Solo debemos aumentar la producción y exportarla en camiones", dijo Gilinski a Bloomberg. La meta de Nutresa es que Venezuela represente entre el 20% y el 30% de las ventas totales en cinco años. Los productos elegidos son chocolates, galletas, helados y café, en su mayoría por debajo del dólar por unidad.

En el sector textil, Vélez anunció en diciembre su llegada a Venezuela mediante franquicias, con dos tiendas operando y proyección de expandir a cuatro en 2026, según Jorge Rodríguez, gerente general de la empresa, a Bloomberg Línea. "Vemos a Venezuela con una mirada responsable, pero optimista. La reactivación del consumo, un mayor flujo de efectivo y señales de apertura en el entorno internacional comienzan a configurar un escenario más viable para retomar operaciones", dijo Rodríguez.

Mario Hernández, marca especializada en marroquinería, mantiene 18 tiendas y 150 empleos en Venezuela pese a que las ventas actuales representan apenas el 15% de lo alcanzado en la época de bonanza. "Nunca nos hemos ido de Venezuela. Siempre hemos estado ahí. Se nos han bajado las ventas, no hemos tenido plata, pero sostenemos 150 empleos", dijo el empresario Mario Hernández a Bloomberg Línea.

Viviana Gutiérrez, gerente administrativa de Automex —empresa bogotana que fabrica tableros y celdas eléctricas para la industria petrolera—, despachó hace dos años un contrato de 15.000 millones de pesos colombianos (unos cuatro millones de dólares) hacia una plataforma marítima venezolana. "A nivel logístico, no fue tan crítico como esperábamos. Lo único complejo fue el tema de la bancarización. Venezuela tiene unos límites. Ese fue el bache difícil de administrar", dijo Gutiérrez a El País. El pago llegó desde Francia porque el comprador final era una multinacional con acceso a bancos que Venezuela no tiene.

En 2025 participaron en el comercio con Venezuela más de 1.180 empresas colombianas, un crecimiento del 84% frente a 2020, según la Cámara Colombo Venezolana. El 96% de las exportaciones corresponde a bienes no minero-energéticos: alimentos procesados, aceites y grasas, químicos, plásticos, productos de aseo. La confitería —con marcas como Trululu, Supercoco o Bon Bon Bum— sigue siendo el producto estrella, con 38,8 millones de dólares exportados en 2025, según Analdex.

"Después de una resaca uno no va a un supermercado, sino a una tienda de barrio. Bueno, Colombia en este momento es esa tienda en la esquina", dijo Javier Díaz, presidente ejecutivo de Analdex, a El País.

Carmen Caballero, presidenta de ProColombia, identificó más de una docena de sectores con potencial en Venezuela, entre ellos aceites y grasas —que crecieron 74% en 2025—, autopartes, lácteos, farmacéutico, cosméticos y textiles. "Las condiciones actuales de comercio binacional se ven impulsadas por la reactivación y el fortalecimiento del relacionamiento estratégico entre los sectores públicos y privados de ambos países", dijo Caballero a El País.

La Cámara Colombo Venezolana calcula que el intercambio bilateral total —incluyendo lo que Venezuela vende a Colombia— cerró 2025 con 1.170 millones de dólares. La entidad estima que el comercio bilateral llegará a 1.600 millones de dólares en 2026, según declaraciones de su presidente Luis Felipe Quintero a Bloomberg Línea.

Pese al crecimiento, las exportaciones colombianas a Venezuela mostraron desaceleración desde junio de 2025: en siete de los últimos ocho meses hasta enero de 2026, el comportamiento mensual fue negativo. Analdex explica esto no por pérdida de interés en los productos colombianos, sino por restricciones del lado venezolano: distorsiones cambiarias, inflación, debilidad del bolívar y acceso limitado al crédito.

El mercado opera con dolarización de facto, pero los bancos venezolanos tienen acceso internacional muy limitado. Parte del sector empresarial recurre al mercado informal o a los criptoactivos. Desde Araújo Ibarra Consultores Internacionales explican que "más que el país o la moneda, lo que define el riesgo es con quién se está haciendo negocios y cómo está estructurada la operación".

Las sanciones de la Oficina estadounidense de Control de Activos Extranjeros (OFAC) representan otro obstáculo. Desde enero de 2026, Washington emitió tres licencias generales que amplían el margen de operación con Venezuela —en petróleo, petroquímicos y ciertos instrumentos financieros—, pero la apertura es selectiva. Una empresa colombiana que no use dólares ni tenga operaciones en Estados Unidos puede quedar expuesta si su contraparte venezolana está controlada por personas sancionadas, o si la transacción pasa por un banco con vínculos estadounidenses.

La firma de abogados identifica tres errores frecuentes: no revisar bien quién está detrás de la contraparte, subestimar el rol de los bancos y asumir que una licencia general lo permite todo. "Operar en estos mercados es posible, pero requiere estructura, información fiable y actualizada, y disciplina", concluyen desde Araújo Ibarra.

"La problemática es las acciones de sanciones que le pueden dar a una empresa que tenga un relacionamiento con Estados Unidos, que son las sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros. Eso es lo que limita el proceso de ventas en Venezuela, principalmente, porque ninguna empresa quiere tener un problema con Estados Unidos directamente por vender en Venezuela", dijo María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), a Infobae.

Lacouture considera que "la percepción de una normalización total del comercio bilateral no corresponde a la realidad". "Las operaciones actuales entre ambos países se están realizando de manera más medida, más corta, con validación previa de pago, bancos y contraparte", puntualizó.

En el sector industrial, Cementos Argos —expropiada por Hugo Chávez en 2006, con una deuda pendiente superior a los 300 millones de dólares— evalúa su regreso. Juan Esteban Calle, presidente de la compañía, dijo a Bloomberg Línea que Venezuela es un mercado con "un potencial relevante en un escenario de normalización institucional y económica". "Nuestra planta fue expropiada en 2006 y, hasta la fecha, no hemos recibido ni un solo dólar de compensación. Ese antecedente es un elemento central en cualquier análisis futuro", expresó Calle.

Cualquier decisión de retomar operaciones productivas dependerá de la seguridad jurídica y reglas de juego estables, mecanismos efectivos para el reconocimiento y resolución de los activos expropiados, y un entorno operativo habilitante, según Calle. "Con esos fundamentos, veríamos una oportunidad real de contribuir al desarrollo del país y generar valor de largo plazo", adelantó.

Corona está en fase de reconexión con distribuidores y clientes. En el sector energético, Ecopetrol y el Grupo de Energía de Bogotá han manifestado interés, aunque ambos están a la espera del levantamiento de restricciones de OFAC.

El Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones entre Colombia y Venezuela entra en vigor el 30 de marzo de 2026. La Cámara Colombo Venezolana destaca que se trata de un instrumento que "establece garantías frente a expropiación arbitraria, trato justo y equitativo, y acceso a mecanismos de arbitraje internacional para resolver controversias entre inversionistas y el Estado venezolano".

La instalación de la Comisión de Seguimiento del Acuerdo parcial comercial No. 28 en Caracas, encabezada por la ministra de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Diana Marcela Morales, busca fortalecer el monitoreo y cooperación binacional. La agenda inicial se centra en facilitar el paso de bienes, reducir los costos logísticos y armonizar los requisitos sanitarios y fitosanitarios en la frontera.

Morales enfatizó que la construcción de un marco más claro y estable permitirá dotar a la relación comercial de mayor previsibilidad. El vínculo económico entre Colombia y Venezuela se apoya en "una historia compartida y, sobre todo, en el potencial de consolidarse como una economía complementaria", según la ministra.

Quintero, de la Cámara Colombo Venezolana, ve oportunidades de inversión en los sectores de hidrocarburos, gas, energía y minería. La aprobación en primera discusión de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos en Venezuela, sumada a la emisión de licencias por parte de OFAC, configura un entorno normativo que "por primera vez en más de una década habilita transacciones con la estatal petrolera PDVSA bajo condiciones jurídicas claras", según Quintero a Bloomberg Línea.

La logística y el transporte terrestre representan la oportunidad más inmediata. El 86% del intercambio comercial entre Colombia y Venezuela se realiza por vía terrestre, según la Cámara Colombo Venezolana. También identifica potencial en textiles, infraestructura y construcción, servicios de salud y farmacéuticos, "donde la demanda insatisfecha es estructural y la oferta colombiana cuenta con estándares competitivos a nivel regional", según Quintero.

La proyección es que 2026 seguirá siendo un año de transición y que los resultados tangibles llegarán hacia 2027, cuando —en el escenario más optimista— Venezuela podría importar 29.200 millones de dólares en bienes no petroleros, según proyecciones de la Cámara Colombo Venezolana citadas por Analdex.

Gutiérrez, desde Automex, corrobora el ambiente: "Hemos sembrado mucho. La marca ya es conocida allá. Cuando llegue la bonanza, ya tenemos abonado el territorio". La incógnita es cuánto tardarán en materializarse las expectativas y si las condiciones son sostenibles en el tiempo.

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