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Empresas de agua en Inglaterra y Gales pierden 2.870 millones de litros diarios por fugas, cinco veces más que lo que ahorraría una prohibición de mangueras

Las compañías de agua en Inglaterra y Gales desperdician a través de tuberías rotas 2.870 millones de litros de agua cada día, una cantidad cinco veces superior a lo que se ahorraría con una prohibición nacional de mangueras, según investigación de Greenpeace UK. Este volumen equivale a llenar 1.150 piscinas olímpicas diariamente y representa una quinta parte de toda el agua bombeada a través de la red, mientras millones de personas en el sur y sureste de Inglaterra enfrentan prohibiciones de uso temporal que convierten el riego con manguera en delito punible con multas de hasta 1.000 libras esterlinas.

NEGOCIOS18 JUL 2026

La investigación de Greenpeace UK revela una desconexión fundamental entre las restricciones impuestas a los ciudadanos y la gestión real de los recursos hídricos. Según análisis de datos obtenidos de Ofwat, el regulador de la industria del agua, una prohibición de mangueras a nivel de red ahorraría apenas el 4% del agua, equivalente a 577 millones de litros diarios. En contraste, las fugas en tuberías representan pérdidas de 2.870 millones de litros cada día.

Las compañías de agua han justificado las restricciones citando el aumento de la demanda durante las olas de calor récord de este verano. Las temperaturas extremas y la falta de lluvia han dejado los niveles de embalses por debajo de sus promedios históricos. Según la Agencia del Medio Ambiente, los flujos de ríos y los niveles de agua subterránea continúan en declive en casi todos los sitios monitoreados.

Doug Parr, científico jefe de Greenpeace UK, criticó la situación: "Por supuesto que las personas deben usar el agua cuidadosamente durante períodos prolongados de calor y sequía. Pero es irritante que se nos diga que guardemos la manguera mientras las compañías de agua pierden casi 3.000 millones de litros cada día por fugas. El cambio climático impulsado por combustibles fósiles está haciendo que las sequías severas sean más frecuentes y peligrosas, por lo que los ministros no deben tratar la seguridad hídrica como un problema del mañana".

La industria del agua ha argumentado que ha realizado avances significativos. Water UK, la asociación comercial del sector, señaló que "las compañías de agua han reducido las fugas en aproximadamente el 40% desde la privatización y planean reducirlas un 17% adicional para 2030". Sin embargo, esta trayectoria contrasta con la magnitud actual del problema y la urgencia de la crisis hídrica.

El contexto histórico es relevante. Las compañías de agua fueron privatizadas en los años ochenta y desde entonces han enfrentado críticas generalizadas por priorizar los dividendos de los accionistas sobre la inversión en infraestructura crítica. Hace más de tres décadas que no se construye un embalse importante en Inglaterra y Gales, aunque varios están actualmente en fase de planificación.

Los asesores climáticos del gobierno advirtieron en mayo que las sequías se volverán mucho más frecuentes, intensas y generalizadas. Según el Comité de Cambio Climático, Inglaterra enfrenta un posible déficit de suministro de agua superior a 5.000 millones de litros diarios para mediados de los años cincuenta. El consumo de agua en Inglaterra y Gales se encuentra entre los más altos de Europa.

En junio, las compañías de agua, Ofwat, la Agencia del Medio Ambiente, la Oficina Meteorológica y Recursos Naturales de Gales anunciaron una campaña de publicidad para alentar a las personas a usar menos agua. Las compañías de agua reportan que en algunas partes del país la demanda de agua ha aumentado más de un tercio. Water UK indicó que "las compañías de agua están trabajando sin descanso reparando fugas, moviendo agua entre regiones y operando plantas de tratamiento al máximo para mantener los suministros fluyendo".

La brecha entre las medidas impuestas a los ciudadanos y la ineficiencia sistémica de la infraestructura plantea preguntas sobre la equidad y la efectividad de las políticas de conservación. Mientras se penaliza a los hogares por usar mangueras, la pérdida de agua a través de tuberías deficientes continúa sin control proporcional.

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18 jul 2026
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La investigación de Greenpeace UK revela una desconexión fundamental entre las restricciones impuestas a los ciudadanos y la gestión real de los recursos hídricos. Según análisis de datos obtenidos de Ofwat, el regulador de la industria del agua, una prohibición de mangueras a nivel de red ahorraría apenas el 4% del agua, equivalente a 577 millones de litros diarios. En contraste, las fugas en tuberías representan pérdidas de 2.870 millones de litros cada día.

Las compañías de agua han justificado las restricciones citando el aumento de la demanda durante las olas de calor récord de este verano. Las temperaturas extremas y la falta de lluvia han dejado los niveles de embalses por debajo de sus promedios históricos. Según la Agencia del Medio Ambiente, los flujos de ríos y los niveles de agua subterránea continúan en declive en casi todos los sitios monitoreados.

Doug Parr, científico jefe de Greenpeace UK, criticó la situación: "Por supuesto que las personas deben usar el agua cuidadosamente durante períodos prolongados de calor y sequía. Pero es irritante que se nos diga que guardemos la manguera mientras las compañías de agua pierden casi 3.000 millones de litros cada día por fugas. El cambio climático impulsado por combustibles fósiles está haciendo que las sequías severas sean más frecuentes y peligrosas, por lo que los ministros no deben tratar la seguridad hídrica como un problema del mañana".

La industria del agua ha argumentado que ha realizado avances significativos. Water UK, la asociación comercial del sector, señaló que "las compañías de agua han reducido las fugas en aproximadamente el 40% desde la privatización y planean reducirlas un 17% adicional para 2030". Sin embargo, esta trayectoria contrasta con la magnitud actual del problema y la urgencia de la crisis hídrica.

El contexto histórico es relevante. Las compañías de agua fueron privatizadas en los años ochenta y desde entonces han enfrentado críticas generalizadas por priorizar los dividendos de los accionistas sobre la inversión en infraestructura crítica. Hace más de tres décadas que no se construye un embalse importante en Inglaterra y Gales, aunque varios están actualmente en fase de planificación.

Los asesores climáticos del gobierno advirtieron en mayo que las sequías se volverán mucho más frecuentes, intensas y generalizadas. Según el Comité de Cambio Climático, Inglaterra enfrenta un posible déficit de suministro de agua superior a 5.000 millones de litros diarios para mediados de los años cincuenta. El consumo de agua en Inglaterra y Gales se encuentra entre los más altos de Europa.

En junio, las compañías de agua, Ofwat, la Agencia del Medio Ambiente, la Oficina Meteorológica y Recursos Naturales de Gales anunciaron una campaña de publicidad para alentar a las personas a usar menos agua. Las compañías de agua reportan que en algunas partes del país la demanda de agua ha aumentado más de un tercio. Water UK indicó que "las compañías de agua están trabajando sin descanso reparando fugas, moviendo agua entre regiones y operando plantas de tratamiento al máximo para mantener los suministros fluyendo".

La brecha entre las medidas impuestas a los ciudadanos y la ineficiencia sistémica de la infraestructura plantea preguntas sobre la equidad y la efectividad de las políticas de conservación. Mientras se penaliza a los hogares por usar mangueras, la pérdida de agua a través de tuberías deficientes continúa sin control proporcional.

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