España defenderá el título mundial en casa en 2030 entre incertidumbres sobre sedes y formato
España se convertirá en la primera selección campeona de la historia de la Copa del Mundo en defender el título en su propio territorio cuando acoja el torneo en 2030 junto a Portugal y Marruecos. Sin embargo, la organización del evento centenario enfrenta múltiples incógnitas sin resolver: las sedes definitivas en España aún no están confirmadas, la ubicación de la final sigue siendo objeto de disputa entre el Santiago Bernabéu y el Estadio Hassan II de Casablanca, y existe debate sobre si el torneo se ampliará de 48 a 64 selecciones, una propuesta que la FIFA aún considera prematura.
El Mundial 2026, coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá, concluyó tras 104 partidos disputados en apenas 39 días de competición, marcando un hito como el torneo más largo de la historia tras la ampliación de cupos de 32 a 48 selecciones. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, expresó su satisfacción con el desarrollo del evento: "Estoy muy contento por el increíble éxito de esta Copa Mundial de la FIFA y, por supuesto, muy orgulloso de todo lo que ha ocurrido. Hemos visto imágenes y escenas incomparables de aficionados en los estadios y en las ciudades. Todas las grandes estrellas rindieron al máximo, despuntaron nuevos jugadores y selecciones debutantes, como Cabo Verde, y conocimos historias preciosas", según reportó El País.
El formato del Mundial 2030 incluirá una estructura sin precedentes. El torneo iniciará en Sudamérica, con partidos disputados en Montevideo, Buenos Aires y Asunción como tributo al centenario de la competición, antes de trasladarse a la Península Ibérica y Marruecos. Esta decisión responde a que 2030 marca cien años desde la primera Copa del Mundo celebrada en Uruguay en 1930.
Alejandro Domínguez, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), ha sido uno de los principales impulsores de la ampliación de selecciones participantes. Domínguez se pronunció en redes sociales sobre la propuesta: "¡El próximo se juega en casa! En 2030 se viene el Mundial de Uruguay, Argentina y Paraguay. Una gran oportunidad para el fútbol, para celebrar el Centenario de la Copa del Mundo con una competencia con 64 equipos". Esta propuesta buscaría que los tres países sudamericanos alberguen más partidos en el torneo.
La ampliación de cupos ha sido un proceso gradual en la historia de la Copa del Mundo. España fue sede de la ampliación de 16 a 24 selecciones en 1982. Posteriormente, se planteó otra expansión a 32 equipos, pero la idea requirió maduración hasta tres ediciones, implementándose finalmente en Francia 1998. Han transcurrido 28 años y seis ediciones para que se volviera a ampliar el cupo de equipos. Ahora Domínguez propone un cambio de una edición a otra, ampliando de 48 a 64 selecciones.
Sin embargo, fuentes de la FIFA aseguraron a El País que la propuesta de la Conmebol aún está en fase preliminar y ni siquiera se han formalizado grupos de trabajo que estudien su viabilidad. Estas mismas fuentes advierten que primero debe madurar el cuadro actual de 48 equipos durante un par de ediciones más. "Hacen falta unos años para que el progreso de más selecciones se lleve a cabo con las inversiones en desarrollo", aseguró una fuente próxima al organismo. No obstante, la propuesta no está descartada y podría implementarse. Un punto de inflexión potencial será en marzo de 2027, cuando Infantino se presentará a reelección tras una década en el cargo. Aunque todo apunta a su reelección, la propuesta de 64 selecciones podría influir en los votos si un candidato con peso significativo en el mundo del fútbol se presenta como alternativa.
La ampliación también abre debate sobre la calidad futbolística del torneo. Permitiría que selecciones menores participaran en la competición, pero como señaló Carlos Queiroz, técnico de Ghana, se perdería esa sensación de lograr algo histórico como clasificarse a una Copa del Mundo.
La ubicación de la final constituye otra incógnita importante. Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), aseguró en enero que la final se disputaría en España. El Santiago Bernabéu es la opción favorita, estadio que ya albergó la final de 1982. Sin embargo, la FIFA aún no ha tomado una decisión oficial. Con Portugal fuera de la carrera por albergar el último partido, Marruecos está ejerciendo presión para conseguir la final. Para ello impulsó el proyecto del Estadio Hassan II de Casablanca, diseñado por el estudio encargado de la última reforma de Wembley, con capacidad para 115.000 espectadores. No obstante, el peso histórico del Bernabéu y la necesidad de llevar una final a Europa tras su paso por Doha en 2022 y Nueva York en 2026 lo coloca en ventaja. Si España no alberga la final y Marruecos la acoge, serían cuatro finales consecutivas fuera de Europa, junto a la de Riad en 2034.
Las sedes españolas presentan otra complicación significativa. Aún no hay confirmación oficial de las ciudades que albergarán partidos en el Mundial 2030, pero algunas candidatas se han retirado y otras evalúan abandonar. Málaga renunció hace un año a su candidatura después de que el Ayuntamiento decidiera no remodelar La Rosaleda debido al daño económico y social que supondría para el Málaga CF disputar dos temporadas fuera de su estadio, especialmente tras el ascenso logrado a Primera División esta temporada. Bilbao y San Sebastián, que se postulaban como sedes, tienen dudas. En marzo, una inspección de la FIFA trasladó nuevas exigencias a las instituciones vascas, según explicaron estas a finales de mayo. La FIFA iniciará evaluaciones de sedes a principios de 2027, eliminando inmediatamente aquellas que presenten dudas mínimas respecto a financiación.
España se enfrentará así a un desafío sin precedentes: ser la primera selección campeona en defender el título en casa, mientras resuelve múltiples incertidumbres sobre la organización de un torneo que marca el centenario de la competición más importante del fútbol mundial.






