

El Gobierno español busca contener un brote de peste porcina africana detectado en jabalíes de Barcelona, que amenaza con bloquear un tercio de los certificados de exportación de carne de cerdo a nivel internacional.
El Ministerio de Agricultura, a través del ministro Luis Planas, ha confirmado la detección de dos casos positivos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes silvestres en la sierra de Collserola, cerca de Barcelona, lo que representa el primer brote de esta enfermedad en España desde noviembre de 1994.
Los dos primeros casos fueron hallados muertos el pasado 26 de noviembre en las inmediaciones del campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, con cuatro casos adicionales pendientes de confirmación oficial. Como medida inmediata, se ha establecido un perímetro de protección de 20 kilómetros que afecta a 39 explotaciones porcinas, las cuales quedarán inmovilizadas durante al menos 12 meses.
El impacto económico potencial es significativo. España exporta productos porcinos por valor de 8.800 millones de euros anuales, de los cuales 5.100 millones corresponden a exportaciones dentro de la Unión Europea, que por ahora mantienen su estatus. Sin embargo, los 3.700 millones restantes destinados a países terceros están en riesgo.
Planas ha revelado que aproximadamente un tercio de los 400 certificados de exportación a 104 países ya están bloqueados. Países como Japón, México, Rusia, Canadá y otros han suspendido temporalmente las importaciones de productos porcinos españoles.
Un factor crucial será la posición de China, principal socio comercial extraeuropeo, que importó 545.000 toneladas de carne porcina en 2024, representando unos 1.100 millones de euros. Afortunadamente, un reciente acuerdo de regionalización permitiría que solo la provincia de Barcelona quede excluida de las exportaciones.
Los servicios veterinarios han iniciado una investigación exhaustiva para determinar el origen del contagio. Las hipótesis preliminares apuntan a que el virus pudo ser transmitido por un jabalí al ingerir restos de carne infectada encontrados en un contenedor cercano a una carretera.
La peste porcina africana es una enfermedad altamente contagiosa que afecta a cerdos domésticos y jabalíes, pero no representa un riesgo para los seres humanos. La Unión Europea la clasifica como enfermedad de categoría A, lo que implica la necesidad de implementar medidas estrictas de control y erradicación.
Las autoridades han activado un plan de contingencia que incluye la búsqueda intensiva de animales muertos, restricción de actividades en 12 municipios del área, prohibición de caza en la zona y refuerzo de medidas de bioseguridad en explotaciones porcinas.
El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha pedido responsabilidad y calma, confiando en que las granjas catalanas, consideradas entre las más modernas y seguras, podrán contener la propagación del virus.
Los expertos, como la bióloga Carme Rosell, se muestran cautelarmente optimistas, recordando casos previos como el de Bélgica, donde se logró controlar y erradicar un brote similar sin afectar la cabaña porcina.