La victoria española marcó el cierre de un torneo que, según Trump, fue "el evento deportivo más exitoso quizás en la historia del mundo", aunque su gestión del campeonato estuvo marcada por intervenciones políticas sin precedentes y políticas de inmigración que generaron controversia internacional.
Rodri, capitán de España, se vio obligado a encontrar la manera de desalojar educadamente al hombre más poderoso del mundo del escenario antes de poder levantar la Copa Mundial. Cuando Infantino finalmente intervino, trotando frente a los jugadores para intentar mover a Trump, el presidente estadounidense ya había permanecido junto al mediocampista del Barcelona Pedri, disfrutando de la aclamación que le había sido negada momentos antes cuando caminó al campo entre abucheos generalizados de la multitud, según reportó The Guardian.
Este no fue el primer incidente de este tipo. Trump había actuado de manera similar durante la final de la Copa Mundial de Clubes en 2025, cuando permaneció en el encuadre mientras Chelsea celebraba su victoria. Marc Cucurella, defensa que participó en ambas ocasiones, fue testigo de ambos episodios. En aquella ocasión anterior, Trump también se negó a abandonar el podio hasta que fue prácticamente obligado a hacerlo.
Durante la ceremonia de premiación del domingo, Trump presentó medallas a los jugadores junto con otros dignatarios, estrechando manos y sonriendo a cada jugador con un mínimo de formalidad, aparentemente diciéndoles "buen trabajo" o "felicidades", según The Guardian. Luego, Trump e Infantino sostuvieron juntos la Copa Mundial y la presentaron al capitán español Rodri, momento en el cual Infantino se retiró hacia la derecha del podio. Sin embargo, cuando Rodri hizo un gesto a Trump para que se moviera hacia la izquierda del podio mientras se preparaba para encender las celebraciones españolas, Trump fingió que descendería por las escaleras pero en cambio se mantuvo justo al borde de las celebraciones, aparentemente sin estar completamente seguro de dónde mirar, forzando a Infantino a trotar nuevamente e implorar una última vez que se fuera. Fue demasiado tarde. Cuando Rodri levantó el trofeo y la confeti cayó al césped, Trump seguía en el encuadre, permaneciendo el tiempo justo para ser visible.
La presencia de Trump en el torneo fue omnipresente incluso en su ausencia. Jules Boykoff, profesor del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad del Pacífico en Oregón, Estados Unidos, declaró a Deutsche Welle que "Trump proyectó una sombra sobre todo el torneo, utilizándolo con fines políticos domésticos, independientemente de si se presentó en persona en los partidos".
Las políticas de la administración Trump durante el torneo incluyeron negar la entrada a Estados Unidos a un árbitro somalí de la FIFA, obligar a Irán a entrenar en México y viajar a los partidos en Los Ángeles y Seattle, y prohibir la asistencia de aficionados de todo el mundo a los encuentros. Estas medidas fueron implementadas bajo la justificación de seguridad nacional y control migratorio.
La intervención política más controvertida de Trump ocurrió durante la fase de eliminación directa, cuando llamó a Infantino para presionar exitosamente por la anulación de la tarjeta roja del delantero estrella Folarin Balogun. Sin embargo, la estrategia se revirtió en el campo, con Estados Unidos perdiendo su partido de dieciseisavos de final contra Bélgica 4-1. Balogun reconoció la presión: "Sabía que iba a causar mucha controversia. Casi podía ver en mis compañeros de equipo ciertos nervios porque era algo tan único", según reportó Deutsche Welle.
Boykoff señaló que las implicaciones deportivas no habrían estado en primer plano en la mente de Trump. "Intervenir en la situación de la tarjeta roja le permitió entregar el mensaje a su base política de que podía hacer que organismos internacionales como la FIFA se doblaran a su voluntad", explicó el académico. "La mayoría de las acciones de Trump durante la Copa Mundial deben leerse como esfuerzos para influir en una audiencia política doméstica antes de una elección de mitad de mandato clave, no como un intento de convencer a una audiencia internacional de que es un gran tipo".
La intervención sin precedentes y directa de Trump en una decisión futbolística atrajo escarnio y furia de la mayor parte del resto del mundo, con políticos, federaciones de fútbol, aficionados y entrenadores todos criticando la acción. Karim Zidan, periodista investigador que ha cubierto durante mucho tiempo el uso de Trump del deporte en su política, argumentó a Deutsche Welle que la intervención de Balogun fue un error político para Trump. "Creo que al jactarse de esto cuando el equipo nacional masculino de Estados Unidos le dio la oportunidad de unirse detrás de un equipo que parecía estar unificando a los estadounidenses, logró encontrar una manera de mancharlo, y aquellos que lo desaprobaban lo odiaban un poco más", señaló Zidan.
Las elecciones de mitad de mandato estadounidenses están programadas para el 3 de noviembre, y con la guerra en Irán en curso, la aprobación de Trump está por debajo del 40%, según Deutsche Welle. Aunque una "extorsión" de una organización global como la FIFA puede tener atractivo con una base que ya ha ganado, Zidan sugiere que Trump ha cometido un error táctico al priorizar la política doméstica sobre la unidad deportiva.
Trump insistió en que el torneo ha mejorado la reputación internacional de Estados Unidos. "En todo el mundo, la gente ha venido y aman nuestro país", dijo a los reporteros, según The Guardian.
La presencia de Trump en eventos deportivos ha generado una reacción consistentemente negativa del público estadounidense. Los Knicks de Nueva York perdieron su único partido de las Finales de la NBA este año con Trump en asistencia en el Madison Square Garden, donde también fue recibido con abucheos. Boykoff observó que "basándose en sus acciones, Trump no parece importarle mucho lo que el resto del mundo piensa de él. Sus políticas anti-inmigración mancharon la Copa Mundial y socavaron el lema de la FIFA de que 'El Fútbol Une al Mundo'. Trump utilizó el torneo para fracturar aún más el mundo mientras avivaba los peores instintos de su base antes de las elecciones de mitad de mandato".
A pesar de su aparente falta de interés en los partidos estándar de la Copa Mundial, Trump hizo una jugada por futuras Copas Mundiales inmediatamente después de que el torneo de 2026 terminara. "Tuve una gran idea para Gianni: tienes que hacer dos países. Anúncianos de nuevo la próxima vez y luego anuncia otro país después de eso. Eliminará parte de la ira y el shock", dijo a Fox Sports. "Basándose en los números, lo solicitaremos de inmediato nuevamente". El torneo de 2026 fue más rentable que cualquier torneo anterior, según Deutsche Welle.
La próxima oportunidad más temprana para que Estados Unidos sea anfitrión de la Copa Mundial masculina sería en 2038. Sin embargo, Los Ángeles será anfitriona de los Juegos Olímpicos de Verano en 2028, con Trump aún en el poder antes de las elecciones presidenciales de noviembre de ese año. Estados Unidos también será anfitrión de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2034 en Salt Lake City y probablemente ganará la Copa Mundial Femenina de 2031.
Zidan sugiere que Trump se retirará primero a la seguridad del Campeonato de Lucha Libre Definitiva (UFC), que logró incluir en las celebraciones del 250 aniversario de Estados Unidos. "Siempre que se ha presentado en un evento deportivo que no es un evento de UFC, ha recibido abucheos resonantes. No es la bienvenida masiva y cálida a la que está acostumbrado en la UFC", explicó Zidan, cuyo último libro, "The Ultimate Strongmen", se enfoca en la relación de Trump con la UFC. "Por eso se presenta tan a menudo allí, por qué ha organizado un evento de UFC en la Casa Blanca. Entiende que esa es su audiencia perfecta y su espacio seguro, y sin importar qué tan mal esté desempeñándose y sin importar qué esté haciendo en el mundo, sin importar si hay una guerra en curso, será bienvenido".
Aunque la FIFA y su presidente desplegaron la alfombra roja para Trump y la Copa Mundial de 2026 generó más ganancias que cualquier torneo anterior, son los votantes estadounidenses, no los órganos ejecutivos de las organizaciones futbolísticas, a quienes Trump debe impresionar ahora. De cualquier manera que resulten las elecciones de mitad de mandato, es poco probable que sea desalojado del escenario político en el corto plazo.
