España lidera la pobreza infantil en la Unión Europea mientras desperdicia más de mil millones de kilos de alimentos al año
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España lidera la pobreza infantil en la Unión Europea mientras desperdicia más de mil millones de kilos de alimentos al año

España encabeza la tasa de pobreza infantil en la Unión Europea con un 28,4% de menores viviendo en situación de pobreza, mientras los hogares españoles desperdician más de 1.120 millones de kilos de alimentos anualmente, según datos presentados en el Congreso anual de la Federación Española de Bancos de Alimentos celebrado este jueves en Castellón. La paradoja entre carencia y exceso sitúa al país en una de las contradicciones sociales más difíciles de explicar del continente europeo.

INTERNACIONAL28 MAY 2026

España mantiene una de las paradojas sociales más difíciles de explicar de Europa: mientras lidera la tasa de pobreza infantil de la Unión Europea, en los hogares se desperdician más de 1.120 millones de kilos de alimentos al año, según datos presentados en el Congreso anual de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), celebrado este jueves en Castellón.

La cita, inaugurada por la reina Sofía, reunió a responsables de los 54 bancos de alimentos estatales y expertos del ámbito académico para abordar cómo combatir simultáneamente el desperdicio y la pobreza alimentaria, y para reclamar más coordinación institucional y social ante este desafío, según FESBAL.

"Ahora mismo según datos del indicador AROPE, la principal medida utilizada por el INE para evaluar la pobreza y exclusión social en España en su Encuesta de Condiciones de Vida, nuestro país registra un palmarés en cuanto a pobreza alimentaria que debe hacernos pensar sobre cómo actuar como sociedad", advirtió Francisco Greciano, director de FESBAL.

Las cifras de pobreza en España

Los datos son contundentes. España encabeza la tasa europea de pobreza infantil: un 28,4% de menores, casi un tercio del total, vive en situación de pobreza frente al 19,6% de media de la Unión Europea, según el indicador AROPE del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Además, el país ocupa el tercer puesto en población con empleo en riesgo de pobreza, con un 11,2% frente al 8,2% europeo, y el quinto en pobreza y exclusión social. Solo Bulgaria, Grecia, Rumanía y Lituania presentan peores cifras, según los datos presentados en el congreso.

"Estamos ante un problema bastante estructural", resumió Greciano. Y ahí aparece la gran paradoja alimentaria: el sistema genera excedentes suficientes mientras aumenta la inseguridad en el acceso a la comida.

El desperdicio alimentario masivo

"Producimos lo suficiente para alimentar a toda la población, pero desperdiciamos un porcentaje importante que permitiría llegar a esas personas", explicó el director de FESBAL. Solo en los hogares españoles más de 1.120 millones de kilos de alimentos al año acaban en la basura, sin contar industria, producción agrícola, distribución o restauración.

Los hogares representan el 42% del desperdicio alimentario en España, según FESBAL. "Es justo donde los bancos de alimentos no podemos intervenir; aquí únicamente cabe la sensibilización sobre un consumo responsable y planificado. Ir con una lista cerrada evita compras por impulso que luego generan desperdicio", indicaron desde la federación.

FESBAL apela a la oportunidad en la lucha contra este despilfarro en sectores ajenos al doméstico que acerca la nueva Ley de prevención del desperdicio alimentario que, desde abril, obliga a supermercados, restaurantes y empresas a priorizar la donación de excedentes aptos para el consumo antes de destruirlos.

El nuevo perfil de la pobreza alimentaria

El diagnóstico compartido desde FESBAL apunta también a una transformación profunda del perfil de las personas en situación de vulnerabilidad a las que atienden los bancos de alimentos: ya no se trata únicamente de ciudadanos en desempleo o exclusión cronificada, sino de familias trabajadoras atrapadas por el precio de la vivienda, la inflación y la precarización económica.

Con ello, el patrón que envuelve a la pobreza alimentaria "se normaliza" y se desplaza hacia sectores que hasta hace pocos años quedaban fuera del imaginario de la exclusión. "El trabajo remunerado ya no garantiza cubrir las necesidades básicas", señaló Greciano. La subida de precios y, sobre todo, el impacto de la vivienda, a la que se destina un porcentaje elevado del salario, transforman el mapa de la vulnerabilidad.

Este cambio de perfil, señalan desde la federación, comenzó durante la pandemia de la Covid y se ha intensificado con la crisis inflacionaria y el encarecimiento de la vivienda. Entre las personas atendidas, casi un 20% son menores, según FESBAL.

La labor de los bancos de alimentos

En este contexto, los bancos de alimentos reivindican su papel como red de contención social. En 2025 distribuyen más de 106.000 toneladas de alimentos entre casi un millón de personas en situación de riesgo alimentario o exclusión social en España, a través de las 5.800 entidades sociales colaboradoras acreditadas, según datos de FESBAL. Dos tercios de esos alimentos proceden de excedentes recuperados. Todo ello sostenido por una red de 3.319 personas, más del 93% voluntarias.

La discusión sobre el papel de estas organizaciones ha atravesado también la antesala del Congreso de Castellón. Parte del sector social cuestiona desde hace años el modelo de los bancos de alimentos por haberse convertido en una especie de parche estructural frente a las carencias del sistema público de protección.

Greciano no rehuyó el debate. "El objetivo de los bancos debería ser que no existieran", reconoció. "Pero ahora mismo distribuyen alimentos a casi un millón de personas en España al año, y esa demanda justifica su existencia".

El nuevo sistema de ayudas con tarjetas monedero

La implantación del nuevo Programa de Asistencia Material Básica, que sustituye al antiguo reparto europeo de alimentos y distribuye ayudas mediante tarjetas monedero, se convierte en una alternativa. Permite a familias vulnerables comprar alimentos y productos básicos en supermercados mediante tarjetas cargadas con entre 130 y 220 euros mensuales.

Desde FESBAL recordaron que en 2025 solo cuatro comunidades autónomas han empezado a aplicarlo plenamente. "No estamos en contra", matizó Greciano. De hecho, algunos bancos de alimentos ya combinan ambos modelos. Pero advirtió de que muchas entidades sociales quedan fuera del nuevo sistema de ayudas indirectas y siguen atendiendo necesidades inmediatas mediante reparto directo de alimentos a través de su red de entidades.

Iniciativas tecnológicas contra el desperdicio

En torno a esa paradoja alimentaria transcurrieron las mesas de trabajo del congreso, donde se presentaron proyectos para virar hacia ese equilibrio. Es el caso de Plan B, una iniciativa impulsada para mejorar la recuperación y redistribución de excedentes alimentarios.

Mediante una plataforma tecnológica, empresas donantes, bancos de alimentos y entidades sociales conectan con el reto de lograr "la trazabilidad completa de las donaciones", que el actual sistema analógico no asegura, según explicaron en el congreso.

Plan B permite además "adaptarnos a las necesidades de empresas con estructuras complejas, por ejemplo, las de distribución, con las que tenemos un reto importante porque cuentan con muchas referencias; así como optimizar la logística, centralizar la gestión documental de facturas, auditorías y albaranes, y reducir el impacto ambiental: la plataforma permite calcular la huella de carbono asociada a la distribución de alimentos", explicaron desde la iniciativa.

El voluntariado como pilar del sistema

El voluntariado, uno de los pilares silenciosos del sistema, centró otro de los ejes del congreso. Aunque buena parte de la red estable se compone de personas jubiladas o prejubiladas, FESBAL aseguró tener garantizado el funcionamiento de la estructura que permite mover más de 100.000 toneladas de alimentos al año.

La elección de Castellón como sede del congreso responde a la relevancia del territorio dentro del sistema agroalimentario. La Comunitat Valenciana concentra un potente sector hortofrutícola, además de una importante actividad turística y hostelera, con potencial para convertirse en referente en recuperación y aprovechamiento de excedentes alimentarios, reconocieron desde la Federación.

Contexto político del evento

Se unieron al encuentro representantes institucionales, entre ellos el presidente de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca, abucheado por docentes concentrados frente al Auditorio, sede del Congreso, para reclamar mejoras en la educación pública. El líder del Consell calificó de "imprescindible" la labor de los bancos de alimentos porque actúan "donde, en ocasiones, la administración no puede llegar sola".

Más allá de las cifras "contundentes" y de plataformas tecnológicas o nuevas leyes como palancas para tratar de revertirlas, la "paradoja alimentaria" emergió una y otra vez a lo largo del congreso, al igual que las palabras de Greciano sobre ese "palmarés en cuanto a pobreza alimentaria que debe hacernos pensar sobre cómo actuar como sociedad". La contradicción persiste: un país que desperdicia más de mil millones de kilos de comida al año, mientras casi un tercio de su población infantil está en situación de pobreza, y donde hay quien tiene que elegir entre pagar el alquiler o llenar la nevera.

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28 may 2026
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España mantiene una de las paradojas sociales más difíciles de explicar de Europa: mientras lidera la tasa de pobreza infantil de la Unión Europea, en los hogares se desperdician más de 1.120 millones de kilos de alimentos al año, según datos presentados en el Congreso anual de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), celebrado este jueves en Castellón.

La cita, inaugurada por la reina Sofía, reunió a responsables de los 54 bancos de alimentos estatales y expertos del ámbito académico para abordar cómo combatir simultáneamente el desperdicio y la pobreza alimentaria, y para reclamar más coordinación institucional y social ante este desafío, según FESBAL.

"Ahora mismo según datos del indicador AROPE, la principal medida utilizada por el INE para evaluar la pobreza y exclusión social en España en su Encuesta de Condiciones de Vida, nuestro país registra un palmarés en cuanto a pobreza alimentaria que debe hacernos pensar sobre cómo actuar como sociedad", advirtió Francisco Greciano, director de FESBAL.

Las cifras de pobreza en España

Los datos son contundentes. España encabeza la tasa europea de pobreza infantil: un 28,4% de menores, casi un tercio del total, vive en situación de pobreza frente al 19,6% de media de la Unión Europea, según el indicador AROPE del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Además, el país ocupa el tercer puesto en población con empleo en riesgo de pobreza, con un 11,2% frente al 8,2% europeo, y el quinto en pobreza y exclusión social. Solo Bulgaria, Grecia, Rumanía y Lituania presentan peores cifras, según los datos presentados en el congreso.

"Estamos ante un problema bastante estructural", resumió Greciano. Y ahí aparece la gran paradoja alimentaria: el sistema genera excedentes suficientes mientras aumenta la inseguridad en el acceso a la comida.

El desperdicio alimentario masivo

"Producimos lo suficiente para alimentar a toda la población, pero desperdiciamos un porcentaje importante que permitiría llegar a esas personas", explicó el director de FESBAL. Solo en los hogares españoles más de 1.120 millones de kilos de alimentos al año acaban en la basura, sin contar industria, producción agrícola, distribución o restauración.

Los hogares representan el 42% del desperdicio alimentario en España, según FESBAL. "Es justo donde los bancos de alimentos no podemos intervenir; aquí únicamente cabe la sensibilización sobre un consumo responsable y planificado. Ir con una lista cerrada evita compras por impulso que luego generan desperdicio", indicaron desde la federación.

FESBAL apela a la oportunidad en la lucha contra este despilfarro en sectores ajenos al doméstico que acerca la nueva Ley de prevención del desperdicio alimentario que, desde abril, obliga a supermercados, restaurantes y empresas a priorizar la donación de excedentes aptos para el consumo antes de destruirlos.

El nuevo perfil de la pobreza alimentaria

El diagnóstico compartido desde FESBAL apunta también a una transformación profunda del perfil de las personas en situación de vulnerabilidad a las que atienden los bancos de alimentos: ya no se trata únicamente de ciudadanos en desempleo o exclusión cronificada, sino de familias trabajadoras atrapadas por el precio de la vivienda, la inflación y la precarización económica.

Con ello, el patrón que envuelve a la pobreza alimentaria "se normaliza" y se desplaza hacia sectores que hasta hace pocos años quedaban fuera del imaginario de la exclusión. "El trabajo remunerado ya no garantiza cubrir las necesidades básicas", señaló Greciano. La subida de precios y, sobre todo, el impacto de la vivienda, a la que se destina un porcentaje elevado del salario, transforman el mapa de la vulnerabilidad.

Este cambio de perfil, señalan desde la federación, comenzó durante la pandemia de la Covid y se ha intensificado con la crisis inflacionaria y el encarecimiento de la vivienda. Entre las personas atendidas, casi un 20% son menores, según FESBAL.

La labor de los bancos de alimentos

En este contexto, los bancos de alimentos reivindican su papel como red de contención social. En 2025 distribuyen más de 106.000 toneladas de alimentos entre casi un millón de personas en situación de riesgo alimentario o exclusión social en España, a través de las 5.800 entidades sociales colaboradoras acreditadas, según datos de FESBAL. Dos tercios de esos alimentos proceden de excedentes recuperados. Todo ello sostenido por una red de 3.319 personas, más del 93% voluntarias.

La discusión sobre el papel de estas organizaciones ha atravesado también la antesala del Congreso de Castellón. Parte del sector social cuestiona desde hace años el modelo de los bancos de alimentos por haberse convertido en una especie de parche estructural frente a las carencias del sistema público de protección.

Greciano no rehuyó el debate. "El objetivo de los bancos debería ser que no existieran", reconoció. "Pero ahora mismo distribuyen alimentos a casi un millón de personas en España al año, y esa demanda justifica su existencia".

El nuevo sistema de ayudas con tarjetas monedero

La implantación del nuevo Programa de Asistencia Material Básica, que sustituye al antiguo reparto europeo de alimentos y distribuye ayudas mediante tarjetas monedero, se convierte en una alternativa. Permite a familias vulnerables comprar alimentos y productos básicos en supermercados mediante tarjetas cargadas con entre 130 y 220 euros mensuales.

Desde FESBAL recordaron que en 2025 solo cuatro comunidades autónomas han empezado a aplicarlo plenamente. "No estamos en contra", matizó Greciano. De hecho, algunos bancos de alimentos ya combinan ambos modelos. Pero advirtió de que muchas entidades sociales quedan fuera del nuevo sistema de ayudas indirectas y siguen atendiendo necesidades inmediatas mediante reparto directo de alimentos a través de su red de entidades.

Iniciativas tecnológicas contra el desperdicio

En torno a esa paradoja alimentaria transcurrieron las mesas de trabajo del congreso, donde se presentaron proyectos para virar hacia ese equilibrio. Es el caso de Plan B, una iniciativa impulsada para mejorar la recuperación y redistribución de excedentes alimentarios.

Mediante una plataforma tecnológica, empresas donantes, bancos de alimentos y entidades sociales conectan con el reto de lograr "la trazabilidad completa de las donaciones", que el actual sistema analógico no asegura, según explicaron en el congreso.

Plan B permite además "adaptarnos a las necesidades de empresas con estructuras complejas, por ejemplo, las de distribución, con las que tenemos un reto importante porque cuentan con muchas referencias; así como optimizar la logística, centralizar la gestión documental de facturas, auditorías y albaranes, y reducir el impacto ambiental: la plataforma permite calcular la huella de carbono asociada a la distribución de alimentos", explicaron desde la iniciativa.

El voluntariado como pilar del sistema

El voluntariado, uno de los pilares silenciosos del sistema, centró otro de los ejes del congreso. Aunque buena parte de la red estable se compone de personas jubiladas o prejubiladas, FESBAL aseguró tener garantizado el funcionamiento de la estructura que permite mover más de 100.000 toneladas de alimentos al año.

La elección de Castellón como sede del congreso responde a la relevancia del territorio dentro del sistema agroalimentario. La Comunitat Valenciana concentra un potente sector hortofrutícola, además de una importante actividad turística y hostelera, con potencial para convertirse en referente en recuperación y aprovechamiento de excedentes alimentarios, reconocieron desde la Federación.

Contexto político del evento

Se unieron al encuentro representantes institucionales, entre ellos el presidente de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca, abucheado por docentes concentrados frente al Auditorio, sede del Congreso, para reclamar mejoras en la educación pública. El líder del Consell calificó de "imprescindible" la labor de los bancos de alimentos porque actúan "donde, en ocasiones, la administración no puede llegar sola".

Más allá de las cifras "contundentes" y de plataformas tecnológicas o nuevas leyes como palancas para tratar de revertirlas, la "paradoja alimentaria" emergió una y otra vez a lo largo del congreso, al igual que las palabras de Greciano sobre ese "palmarés en cuanto a pobreza alimentaria que debe hacernos pensar sobre cómo actuar como sociedad". La contradicción persiste: un país que desperdicia más de mil millones de kilos de comida al año, mientras casi un tercio de su población infantil está en situación de pobreza, y donde hay quien tiene que elegir entre pagar el alquiler o llenar la nevera.

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