Más de 100.000 viviendas permanecen a medio construir en urbanizaciones fantasma repartidas por España desde el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008, según un estudio del Ministerio de la Vivienda publicado en 2025. Estas propiedades se deterioran mientras el país enfrenta una escasez de casi 700.000 viviendas y precios de alquiler y compra disparados.