España negocia en Libia la liberación de periodista detenida hace ocho días en convoy humanitario a Gaza
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España negocia en Libia la liberación de periodista detenida hace ocho días en convoy humanitario a Gaza

El cónsul de España en Trípoli, Manuel Baena, se desplazó este lunes a Bengasi para negociar con las autoridades del este de Libia la liberación de la periodista española Alicia Armesto, detenida el 24 de mayo junto a otras nueve personas de ocho países. Los activistas participaban en una caravana de 230 personas que intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza por vía terrestre a través del norte de África, según la organización Maghreb Sumud Organization.

INTERNACIONAL1 JUN 2026

El cónsul español Manuel Baena viajó este lunes a Bengasi, en el este de Libia, para negociar la liberación de la periodista española Alicia Armesto y otros nueve activistas detenidos desde hace ocho días, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Los diez fueron arrestados el 24 de mayo cuando participaban en el convoy de la Maghreb Sumud Organization, una misión para transportar ayuda humanitaria a la franja de Gaza por vía terrestre.

Según la organización, los 10 arrestados se habían ofrecido como voluntarios para negociar el paso del total de la caravana, formada por 230 personas, por Sirte, la ciudad costera entre Trípoli y Bengasi que está en manos de grupos rebeldes, según El País. La última comunicación con el grupo se produjo el 24 de mayo a las 15.22 horas, cuando uno de los participantes informó de que estaban siendo trasladados en tres furgonetas blancas sin identificación, según la Maghreb Sumud Organization.

Ahmed, un miembro del comité directivo del grupo que está en Libia, explicó a El País que no tienen contacto con los 10 detenidos y que carecen de información sobre su estado y paradero, pero que una delegación del consulado italiano pudo visitarles e informó de que están bien de salud. "La mayor parte de la información procede del consulado italiano. Dicen que deberían comparecer ante el tribunal muy pronto, pero todavía no hay información y no sabemos cuál es la situación real", indicó.

Durante su estancia en Bengasi, el cónsul se reunió con el fiscal general y mantuvo encuentros con diversas autoridades civiles y militares, según la información proporcionada por Exteriores. La Embajada de España en Trípoli asegura que ha estado movilizada desde el primer momento, aunque reconoce que la compleja situación política y territorial de Libia dificulta las negociaciones, según El País.

La región del este de Libia está bajo el control del mariscal Jalifa Hafter desde los años posteriores a la caída de Muamar el Gadafi en 2011. Mientras el Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli, cuenta con reconocimiento internacional, Hafter domina amplias zonas del este del país con el apoyo de aliados regionales como Egipto y Emiratos Árabes Unidos, según El País. El Departamento de Estado de Estados Unidos considera esta región una zona de riesgo extremo debido a la presencia de grupos armados, la inestabilidad política, la amenaza terrorista y el elevado riesgo de secuestros.

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Estabilidad Nacional (GNS), la facción que tiene autoridad sobre el este de Libia, dijo en un comunicado que los activistas fueron arrestados en camino a Gaza sin completar los procedimientos legales y obtener un permiso de entrada, según The Jerusalem Post. Las autoridades aseguraron que los detenidos estaban recibiendo atención de acuerdo con los principios humanitarios. El GNS declaró que apoyaba la causa palestina, pero que los cruces fronterizos compartidos por Libia y Egipto estaban restringidos a los ciudadanos de esos estados.

"Comunicaciones extraoficiales indican que las autoridades del este de Libia han alegado que los participantes entraron en la zona sin autorización y están siendo procesados para su deportación", declaró en un comunicado el equipo de la Global Sumud Flotilla y Maghreb Sumud Organization. Ambas organizaciones rechazan esta versión y aseguran que el convoy actuaba dentro de un proceso de negociación previamente acordado con las autoridades locales, según El País.

Alicia Armesto, de 62 años y periodista miembro del Sindicato de Periodistas de Madrid, grabó un vídeo antes de su partida por si esto ocurría. "Si estás viendo este vídeo, es que he sido detenida o secuestrada mientras participaba en la caravana humanitaria internacional terrestre con destino a Gaza. Confirmo que participé en esta misión por mi propia voluntad, sin ninguna coerción ni presión, motivada por mi deber humanitario y moral hacia la población civil sitiada", afirma Armesto en el vídeo, según El HuffPost.

Junto a Armesto permanecen retenidos Laura Kwoczala (Polonia), Jenelle Jones (Estados Unidos), María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera (Argentina), Matías Álvarez Rodríguez (Uruguay), Ana Margarida França Santana Baptista (Portugal), Ashraf Joya (Túnez), y Domenico Centrone y Leonarda Alberizia (Italia), según El País.

La caravana terrestre inició su recorrido en Mauritania el pasado 15 de mayo, coincidiendo con la conmemoración de la Nakba palestina, según El País. Tenía previsto atravesar varios países del norte de África hasta llegar al paso fronterizo de Rafah, entre Egipto y Gaza. Los 230 participantes de la caravana son ciudadanos de más de 20 países, y entre ellos hay médicos, ingenieros, abogados, educadores y trabajadores humanitarios. El convoy también transporta siete ambulancias, 20 casas móviles y 10 camiones cargados con ayuda destinada a la población gazatí.

La iniciativa coordinaba su recorrido terrestre con la denominada Global Sumud Flotilla, la misión marítima paralela que fue interceptada por Israel el 18 de mayo y cuyos miembros fueron deportados a sus respectivos países tras sufrir agresiones y torturas por parte de las fuerzas israelíes, según El País.

Los organizadores declaran que, antes de iniciar el viaje, solicitaron autorizaciones y garantías de paso seguro a más de 20 gobiernos, incluidos Libia y Egipto. Según explican, las autoridades egipcias respondieron favorablemente y recomendaron coordinar las gestiones con la Media Luna Roja, según El País.

Las dificultades comenzaron al llegar a la zona de Sirte, territorio controlado por las fuerzas leales al mariscal Jalifa Hafter. Aunque el convoy atravesó sin incidentes el oeste del país, las autoridades del este bloquearon su avance y exigieron que toda la ayuda humanitaria fuera transferida a la Media Luna Roja Libia. "Se les informó de que solo los ciudadanos libios podrían escoltar la ayuda hasta el paso fronterizo de Sallum, atribuyendo estas órdenes a las autoridades egipcias", sostienen los organizadores, según El País.

El pasado 25 de mayo, el convoy terrestre Global Sumud Flotilla, conformado en su totalidad por aproximadamente 250 participantes de más de 20 países, fue evacuado de manera "forzada por las fuerzas militares de Libia Occidental a 10 kilómetros de la ciudad de Sirte, en el este de Libia", según denunció la organización a El HuffPost. El campamento fue "desalojado mediante el uso de la fuerza". "Nuestros participantes fueron subidos a autobuses y escoltados militarmente hacia la ciudad de Misrata. Durante la intervención, las fuerzas militares han disparado al aire como advertencia, se ha utilizado gas lacrimógeno y se ha aplicado violencia física", denunciaron.

El 28 de mayo, los activistas del convoy humanitario anunciaron su intención de regresar a sus respectivos países, después de que las autoridades del este de Libia impidieran continuar el trayecto, según informó la agencia EFE. "Tras una evaluación exhaustiva de la situación sobre el terreno, así como de las realidades humanitarias y de seguridad, se decidió que todas las delegaciones y participantes regresarían a sus países", anunció el convoy en un comunicado.

El regreso de los activistas se debe al bloqueo por el Ejecutivo del este de Libia, que el pasado 14 de mayo advirtió de que no permitirían el paso de los activistas extranjeros por su territorio, ya que El Cairo decidió prohibir la entrada terrestre de los activistas a Egipto, a excepción de quienes tengan nacionalidad libia, según EFE.

Los integrantes de la misión afirmaron que permanecerá en el país un número limitado de participantes para "dar seguimiento a la entrega de ayuda humanitaria" y continuar las gestiones legales y diplomáticas relativas a los diez detenidos, según EFE.

La Global Sumud Flotilla dijo en un comunicado que "las misiones terrestres y marítimas no son esfuerzos paralelos que sucedieron por coincidencia. Son una estrategia única que opera en múltiples frentes simultáneamente", según The Jerusalem Post. "Continuamos porque debemos. Exploramos cada camino disponible para enfrentar el asedio y el genocidio, porque la inacción es complicidad y la complicidad tiene un costo, y ese costo es demasiado alto. La flotilla continúa. Las acciones terrestres continúan. Las acciones legales continúan. La solidaridad continúa. Hasta que el asedio sea roto y cada persona sea libre".

La caravana terrestre anterior en junio también se detuvo en Sirte, donde luego se dispersó después de que las fuerzas libias se negaran a dejarlos pasar, según The Jerusalem Post. La flotilla de 54 embarcaciones fue interceptada por las fuerzas navales israelíes el 18 y 19 de mayo, y todos los participantes han sido deportados desde Israel. Al igual que el convoy terrestre, la flotilla buscaba desafiar el bloqueo egipcio e israelí de la Franja de Gaza.

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1 jun 2026
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El cónsul español Manuel Baena viajó este lunes a Bengasi, en el este de Libia, para negociar la liberación de la periodista española Alicia Armesto y otros nueve activistas detenidos desde hace ocho días, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Los diez fueron arrestados el 24 de mayo cuando participaban en el convoy de la Maghreb Sumud Organization, una misión para transportar ayuda humanitaria a la franja de Gaza por vía terrestre.

Según la organización, los 10 arrestados se habían ofrecido como voluntarios para negociar el paso del total de la caravana, formada por 230 personas, por Sirte, la ciudad costera entre Trípoli y Bengasi que está en manos de grupos rebeldes, según El País. La última comunicación con el grupo se produjo el 24 de mayo a las 15.22 horas, cuando uno de los participantes informó de que estaban siendo trasladados en tres furgonetas blancas sin identificación, según la Maghreb Sumud Organization.

Ahmed, un miembro del comité directivo del grupo que está en Libia, explicó a El País que no tienen contacto con los 10 detenidos y que carecen de información sobre su estado y paradero, pero que una delegación del consulado italiano pudo visitarles e informó de que están bien de salud. "La mayor parte de la información procede del consulado italiano. Dicen que deberían comparecer ante el tribunal muy pronto, pero todavía no hay información y no sabemos cuál es la situación real", indicó.

Durante su estancia en Bengasi, el cónsul se reunió con el fiscal general y mantuvo encuentros con diversas autoridades civiles y militares, según la información proporcionada por Exteriores. La Embajada de España en Trípoli asegura que ha estado movilizada desde el primer momento, aunque reconoce que la compleja situación política y territorial de Libia dificulta las negociaciones, según El País.

La región del este de Libia está bajo el control del mariscal Jalifa Hafter desde los años posteriores a la caída de Muamar el Gadafi en 2011. Mientras el Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli, cuenta con reconocimiento internacional, Hafter domina amplias zonas del este del país con el apoyo de aliados regionales como Egipto y Emiratos Árabes Unidos, según El País. El Departamento de Estado de Estados Unidos considera esta región una zona de riesgo extremo debido a la presencia de grupos armados, la inestabilidad política, la amenaza terrorista y el elevado riesgo de secuestros.

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Estabilidad Nacional (GNS), la facción que tiene autoridad sobre el este de Libia, dijo en un comunicado que los activistas fueron arrestados en camino a Gaza sin completar los procedimientos legales y obtener un permiso de entrada, según The Jerusalem Post. Las autoridades aseguraron que los detenidos estaban recibiendo atención de acuerdo con los principios humanitarios. El GNS declaró que apoyaba la causa palestina, pero que los cruces fronterizos compartidos por Libia y Egipto estaban restringidos a los ciudadanos de esos estados.

"Comunicaciones extraoficiales indican que las autoridades del este de Libia han alegado que los participantes entraron en la zona sin autorización y están siendo procesados para su deportación", declaró en un comunicado el equipo de la Global Sumud Flotilla y Maghreb Sumud Organization. Ambas organizaciones rechazan esta versión y aseguran que el convoy actuaba dentro de un proceso de negociación previamente acordado con las autoridades locales, según El País.

Alicia Armesto, de 62 años y periodista miembro del Sindicato de Periodistas de Madrid, grabó un vídeo antes de su partida por si esto ocurría. "Si estás viendo este vídeo, es que he sido detenida o secuestrada mientras participaba en la caravana humanitaria internacional terrestre con destino a Gaza. Confirmo que participé en esta misión por mi propia voluntad, sin ninguna coerción ni presión, motivada por mi deber humanitario y moral hacia la población civil sitiada", afirma Armesto en el vídeo, según El HuffPost.

Junto a Armesto permanecen retenidos Laura Kwoczala (Polonia), Jenelle Jones (Estados Unidos), María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera (Argentina), Matías Álvarez Rodríguez (Uruguay), Ana Margarida França Santana Baptista (Portugal), Ashraf Joya (Túnez), y Domenico Centrone y Leonarda Alberizia (Italia), según El País.

La caravana terrestre inició su recorrido en Mauritania el pasado 15 de mayo, coincidiendo con la conmemoración de la Nakba palestina, según El País. Tenía previsto atravesar varios países del norte de África hasta llegar al paso fronterizo de Rafah, entre Egipto y Gaza. Los 230 participantes de la caravana son ciudadanos de más de 20 países, y entre ellos hay médicos, ingenieros, abogados, educadores y trabajadores humanitarios. El convoy también transporta siete ambulancias, 20 casas móviles y 10 camiones cargados con ayuda destinada a la población gazatí.

La iniciativa coordinaba su recorrido terrestre con la denominada Global Sumud Flotilla, la misión marítima paralela que fue interceptada por Israel el 18 de mayo y cuyos miembros fueron deportados a sus respectivos países tras sufrir agresiones y torturas por parte de las fuerzas israelíes, según El País.

Los organizadores declaran que, antes de iniciar el viaje, solicitaron autorizaciones y garantías de paso seguro a más de 20 gobiernos, incluidos Libia y Egipto. Según explican, las autoridades egipcias respondieron favorablemente y recomendaron coordinar las gestiones con la Media Luna Roja, según El País.

Las dificultades comenzaron al llegar a la zona de Sirte, territorio controlado por las fuerzas leales al mariscal Jalifa Hafter. Aunque el convoy atravesó sin incidentes el oeste del país, las autoridades del este bloquearon su avance y exigieron que toda la ayuda humanitaria fuera transferida a la Media Luna Roja Libia. "Se les informó de que solo los ciudadanos libios podrían escoltar la ayuda hasta el paso fronterizo de Sallum, atribuyendo estas órdenes a las autoridades egipcias", sostienen los organizadores, según El País.

El pasado 25 de mayo, el convoy terrestre Global Sumud Flotilla, conformado en su totalidad por aproximadamente 250 participantes de más de 20 países, fue evacuado de manera "forzada por las fuerzas militares de Libia Occidental a 10 kilómetros de la ciudad de Sirte, en el este de Libia", según denunció la organización a El HuffPost. El campamento fue "desalojado mediante el uso de la fuerza". "Nuestros participantes fueron subidos a autobuses y escoltados militarmente hacia la ciudad de Misrata. Durante la intervención, las fuerzas militares han disparado al aire como advertencia, se ha utilizado gas lacrimógeno y se ha aplicado violencia física", denunciaron.

El 28 de mayo, los activistas del convoy humanitario anunciaron su intención de regresar a sus respectivos países, después de que las autoridades del este de Libia impidieran continuar el trayecto, según informó la agencia EFE. "Tras una evaluación exhaustiva de la situación sobre el terreno, así como de las realidades humanitarias y de seguridad, se decidió que todas las delegaciones y participantes regresarían a sus países", anunció el convoy en un comunicado.

El regreso de los activistas se debe al bloqueo por el Ejecutivo del este de Libia, que el pasado 14 de mayo advirtió de que no permitirían el paso de los activistas extranjeros por su territorio, ya que El Cairo decidió prohibir la entrada terrestre de los activistas a Egipto, a excepción de quienes tengan nacionalidad libia, según EFE.

Los integrantes de la misión afirmaron que permanecerá en el país un número limitado de participantes para "dar seguimiento a la entrega de ayuda humanitaria" y continuar las gestiones legales y diplomáticas relativas a los diez detenidos, según EFE.

La Global Sumud Flotilla dijo en un comunicado que "las misiones terrestres y marítimas no son esfuerzos paralelos que sucedieron por coincidencia. Son una estrategia única que opera en múltiples frentes simultáneamente", según The Jerusalem Post. "Continuamos porque debemos. Exploramos cada camino disponible para enfrentar el asedio y el genocidio, porque la inacción es complicidad y la complicidad tiene un costo, y ese costo es demasiado alto. La flotilla continúa. Las acciones terrestres continúan. Las acciones legales continúan. La solidaridad continúa. Hasta que el asedio sea roto y cada persona sea libre".

La caravana terrestre anterior en junio también se detuvo en Sirte, donde luego se dispersó después de que las fuerzas libias se negaran a dejarlos pasar, según The Jerusalem Post. La flotilla de 54 embarcaciones fue interceptada por las fuerzas navales israelíes el 18 y 19 de mayo, y todos los participantes han sido deportados desde Israel. Al igual que el convoy terrestre, la flotilla buscaba desafiar el bloqueo egipcio e israelí de la Franja de Gaza.

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