Estonia, Letonia y Lituania intensifican sus preparativos militares y buscan aumentar la presencia de tropas aliadas en sus territorios ante la posibilidad de una reducción del compromiso estadounidense con la OTAN, mientras mantienen su apoyo a Washington en el conflicto con Irán como estrategia para preservar la protección del aliado más poderoso frente a la amenaza rusa.