Estados Unidos clasifica el kratom sintético como droga de Clase I ante crisis de emergencias relacionadas
La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ha solicitado clasificar temporalmente la 7-hidroximitragina, un alcaloide sintético derivado del kratom comercializado como "heroína de gasolinera", como sustancia de Clase I bajo la Ley de Sustancias Controladas, en respuesta a un aumento del 1.200% en emergencias relacionadas con kratom entre 2015 y 2025, con 3.400 reportes de envenenamiento registrados en el país solo en 2025.
El kratom sintético, conocido científicamente como 7-hidroximitragina (7-OH), es un alcaloide que actúa sobre los receptores opioides del cuerpo de manera similar a la morfina, oxicodona y heroína, aunque técnicamente no se clasifica como opiode tradicional por no derivar de la amapola de opio. Según un estudio publicado en mayo de 2026, más de cinco millones de personas en Estados Unidos han consumido kratom, incluyendo más de 100.000 menores de entre 12 y 17 años.
La sustancia proviene de la planta Mitragyna speciosa, originaria del sudeste asiático, que contiene naturalmente bajas concentraciones de 7-OH. Sin embargo, la versión sintética concentrada aumenta drásticamente los niveles del alcaloide, potenciando sus efectos psicoactivos. Los alcaloides primarios del kratom, mitragina y 7-OH, funcionan como agonistas opioides atípicos, interactuando directamente con los receptores opioides que también activan drogas como la heroína.
En la mayoría de estados estadounidenses, el kratom se vende fácilmente en gasolineras y tiendas de conveniencia en múltiples formatos: cápsulas, tabletas, polvo y líquidos. Los fabricantes lo comercializan como "potenciador de energía, elevador del estado de ánimo, analgésico y remedio para los síntomas de abandono de opioides", aprovechando la ausencia de regulación federal sobre el producto.
Los datos epidemiológicos revelan una crisis de salud pública en expansión acelerada. Según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las emergencias relacionadas con kratom se incrementaron un 1.200% en la década comprendida entre 2015 y 2025, con un aumento particularmente pronunciado en el último año. En 2025 se registraron 3.400 reportes de envenenamiento por kratom en Estados Unidos. Oklahoma, por su parte, documentó 58 muertes relacionadas con kratom entre enero de 2025 y mayo de 2026.
Actualmente, ocho estados han prohibido completamente los productos de kratom: Alabama, Arkansas, Indiana, Luisiana, Vermont, Wisconsin, Connecticut y Tennessee. Más de una docena de estados han implementado restricciones parciales, prohibiendo la venta a menores de edad. Sin embargo, Rhode Island revirtió su prohibición en abril de 2026 tras presión de grupos defensores del kratom. A pesar de estas restricciones estatales, los productos permanecen ampliamente disponibles en línea y en estanterías de gasolineras, tiendas de conveniencia y smoke shops en múltiples formatos, sin supervisión de dosis ni ingredientes.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha expresado su posición clara respecto al kratom. En diciembre de 2025, la agencia declaró que "kratom no es apropiado para su uso como suplemento dietético" y concluyó que "kratom es un nuevo ingrediente dietético para el cual hay información inadecuada para proporcionar garantía razonable de que tal ingrediente no presenta un riesgo significativo o irrazonable de enfermedad o lesión".
La orden de clasificación temporal propuesta por la DEA sometería la fabricación, distribución, venta y posesión de sustancias de 7-OH a disposiciones criminales, civiles y administrativas bajo la Ley de Sustancias Controladas. Aunque los detalles específicos de estas disposiciones permanecen sin aclarar, la medida colocaría al kratom sintético en la misma categoría que sustancias de Clase I como la heroína, dietilamida del ácido lisérgico (LSD), 3,4-metilenodioximetanfetamina (MDMA) y mescalina (peyote). Las sustancias de Clase I se consideran con alto potencial de abuso, sin uso médico aceptado actualmente y sin seguridad aceptada para uso bajo supervisión médica.
Terrance Cole, administrador de la DEA, declaró el 1 de julio que "la clasificación temporal de estas sustancias subraya el énfasis que esta Administración ha puesto en la seguridad, salud y bienestar del pueblo estadounidense. Esta acción proporciona a la aplicación de la ley y a los socios de salud pública las herramientas necesarias para abordar esta amenaza emergente".
Es importante destacar que la orden de clasificación temporal no afecta los productos de kratom botánico, que contienen bajas cantidades de 7-OH y permanecerían disponibles bajo regulaciones existentes.
La intervención de la DEA ocurre en un contexto de investigación científica aún incipiente sobre los efectos adversos del kratom. Un estudio de 2024 identificó "evidencia insuficiente generalizada" respecto a los efectos del kratom, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo mantiene en su "lista de sustancias bajo vigilancia" desde 2021. Los reportes de noticias locales en todo el país documentan cada vez más casos de sobredosis relacionadas con kratom, adicción, síntomas de abstinencia y muertes, con la sustancia apareciendo con frecuencia creciente en reportes toxicológicos.
La crisis del kratom sintético ilustra los desafíos complejos que enfrenta la regulación de nuevas amenazas de salud pública cuando la ciencia aún está en sus etapas iniciales de comprensión. La disponibilidad sin restricciones en puntos de venta minorista tradicionales, combinada con la comercialización engañosa y la ausencia de supervisión de dosis, ha permitido que una sustancia con potencial opiode significativo se propague entre la población estadounidense, incluyendo menores de edad, sin las salvaguardas típicamente asociadas con medicamentos controlados.


