Internacional

Estados Unidos desplaza a Alemania en el control de Bosnia-Herzegovina en disputa por gasoducto

La Administración de Donald Trump forzó este miércoles la dimisión del alemán Christian Schmidt como Alto Representante para Bosnia-Herzegovina y logró el nombramiento provisional del estadounidense Louis J. Crishock, según reportan Reuters y The Guardian. La maniobra diplomática responde a una disputa sobre la construcción de un gasoducto adjudicado a una empresa estadounidense con conexiones directas con el entorno de Trump, en un movimiento que debilita la influencia de la Unión Europea en los Balcanes y expone las divisiones internas de Bruselas.

INTERNACIONAL1 JUL 2026

El órgano rector del Consejo de Aplicación de la Paz designó este martes a Louis J. Crishock como Alto Representante provisional para Bosnia-Herzegovina, según informó El País. La sustitución marca un precedente histórico: desde la creación del cargo, todos los altos representantes han sido europeos, secundados casi siempre por un estadounidense.

El mandato de Crishock está previsto que dure solo dos semanas, plazo en el que Washington y Bruselas deberían acordar un nombramiento definitivo. Sin embargo, las posiciones están enfrentadas: Trump apoya la candidatura del italiano Antonio Zanardi Landi, de 76 años, mientras que Francia, Alemania y Reino Unido respaldan al enviado francés para los Balcanes, René Troccaz, de 66 años, según las fuentes consultadas.

**El gasoducto en el centro de la disputa**

La agencia Reuters y el diario The Guardian apuntan que detrás de la sustitución están los intereses de la compañía estadounidense AAFS Infrastructure and Energy. A esta firma, con escasa experiencia en infraestructuras pero con estrechas conexiones personales en el entorno de Trump, se le ha adjudicado de forma provisional en Bosnia-Herzegovina la construcción del gasoducto Southern Interconnection, según reportan ambos medios.

La tubería conectará la red bosnia con la croata y, a través de ella, con la terminal de gas natural licuado de Krk, en el Adriático. Aunque Washington ve el proyecto como una vía clave para reducir la dependencia energética de Bosnia respecto al combustible ruso, varias fuentes diplomáticas confirman que Schmidt se ha opuesto firmemente a la cesión de los terrenos estatales necesarios para la adjudicación.

**La UE proyecta fragilidad en los Balcanes**

Kurt Bassuener, cofundador del Consejo de Políticas de Democratización, señala que Bruselas se muestra como una entidad dividida, incapaz de defender su estrategia en una región que aspira a integrarse en su propio club. Para Bassuener, la UE "transmite señales de que no le importa lo suficiente su propia seguridad ni la de los Balcanes Occidentales", según declaraciones recogidas por El País.

Desde la República Srpska, la analista Tanja Topic advierte: "Si Bruselas retrocede ante un enfoque estadounidense cada vez más firme, podría colocar a la región en un peligro aún mayor del que ya afronta".

Majda Ruge, investigadora sénior del European Council on Foreign Relations, aclara que las disputas entre la UE y Washington por este cargo no son nuevas, pero advierte una diferencia crucial: en el pasado, la Casa Blanca buscaba un Alto Representante fuerte que cohesionara a las capitales occidentales para apuntalar las instituciones bosnias. Ahora, la situación se ha invertido. "Los estadounidenses parecen respaldar una agenda diferente, centrada en resolver rápidamente la cuestión de la propiedad estatal en lugar de fortalecer el Gobierno del país", concluye la experta.

**El complejo entramado político de Bosnia-Herzegovina**

Bosnia-Herzegovina vivió entre 1992 y 1995 la guerra más sangrienta de la antigua Yugoslavia, con 100.000 muertos en un conflicto que enfrentó a bosniacos, croatas y serbobosnios, según datos históricos citados por El País. La Constitución diseñada en Dayton alumbró un Estado con dos entidades: la Federación de Bosnia-Herzegovina, principalmente bosniaca y croata, con el 51% del territorio, y subdividida a su vez en diez cantones autónomos; y la República Srpska, de mayoría serbia y con el 49% del territorio. A estas entidades se añadió posteriormente el distrito de Brcko, bajo administración conjunta y supervisión internacional.

El sistema ofrece muchas deficiencias y lagunas, pero ha preservado la paz durante más de tres décadas. En este entramado, la figura del Alto Representante ha sido esencial para mantener el equilibrio entre las diferentes facciones.

**El papel de Milorad Dodik y sus conexiones con Trump**

Uno de los principales adversarios del recién dimitido Schmidt es el serbobosnio Milorad Dodik, expresidente de la República Srpska, verdadero hombre fuerte del país y fiel aliado del presidente ruso Vladímir Putin. Dodik ha amenazado de forma reiterada los acuerdos de Dayton al defender repetidamente una eventual secesión unilateral de la República Srpska.

Por ese motivo, las autoridades estadounidenses impusieron sanciones a Dodik en 2017 y las amplió en 2022 bajo la Administración de Joe Biden. Finalmente, Trump se las levantó en octubre del año pasado. Poco más de tres meses después, el 6 de febrero, fue recibido en Washington por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, según informó El País.

Tanja Topic señala que Milorad Dodik ha invertido "importantes recursos en actividades de lobby en Washington". Además, aclara que su objetivo, más allá de buscar la salida de Schmidt, ha sido "promover el cierre de la figura del Alto Representante y reforzar la autonomía de la República Srpska hasta alcanzar una forma de independencia de facto".

**Convergencia de intereses entre Washington, Moscú y la República Srpska**

La situación actual coloca a Bruselas ante la cruda realidad de que los intereses de Dodik, Putin y Trump confluyen en un pequeño territorio donde las heridas de la guerra no terminan de cerrarse, según el análisis de El País.

La confluencia de intereses energéticos estadounidenses, las ambiciones secesionistas de la República Srpska respaldadas por Rusia, y la debilidad institucional de la Unión Europea configuran un escenario que amenaza con desestabilizar el frágil equilibrio mantenido en Bosnia-Herzegovina desde los acuerdos de Dayton.

El desenlace de esta disputa diplomática determinará no solo quién controla la figura del Alto Representante, sino también el futuro de la influencia occidental en los Balcanes, una región estratégica donde Rusia mantiene intereses históricos y donde la UE aspira a expandir su integración. La capacidad de Bruselas para presentar un frente unido frente a Washington será crucial para preservar su credibilidad en una zona que considera parte de su esfera de influencia natural.

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