Estados Unidos e Irán mantienen un frágil equilibrio entre amenazas militares y negociaciones de paz, después de que el ejército estadounidense atacara objetivos militares iraníes el lunes por la noche y la Guardia Revolucionaria Islámica advirtiera este martes de posibles represalias. Washington insiste en que el cierre de un preacuerdo es cuestión de días, mientras ambas partes evitan romper las conversaciones que comenzaron tras el alto el fuego del 8 de abril, según reporta El País.