Estados Unidos e Israel lanzan guerra contra Irán por control del estrecho de Ormuz
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Estados Unidos e Israel lanzan guerra contra Irán por control del estrecho de Ormuz

Estados Unidos e Israel iniciaron en febrero de 2026 una guerra contra Irán centrada en el control del estratégico estrecho de Ormuz, según análisis publicado por El País. El conflicto marca un retorno a la lógica geopolítica del comercio marítimo y los recursos, dejando atrás décadas de multilateralismo, en un contexto donde el presidente estadounidense Donald Trump prioriza la circulación del dinero por el estrecho sobre consideraciones de derechos humanos o legalidad internacional.

INTERNACIONAL1 JUL 2026

Estados Unidos e Israel lanzaron en febrero de 2026 una guerra contra Irán que tiene como principal protagonista el estrecho de Ormuz, según análisis de Luz Gómez publicado en El País. El conflicto representa un cambio fundamental en la dinámica de Oriente Próximo, donde la geografía y el comercio marítimo vuelven a determinar las confrontaciones militares, según la fuente.

El estrecho de Ormuz, un accidente geográfico natural comparable a Gibraltar, los Dardanelos o Bering, había permanecido relativamente silencioso en la historia reciente pese a la sobreexposición geopolítica de Oriente Próximo, según El País. Este silencio constituía "la baza que se guardaba el régimen iraní", indica la publicación.

Según el análisis, el presidente estadounidense Donald Trump ha priorizado que "circule el dinero por el estrecho", dejando de lado los argumentos históricos que Israel y Estados Unidos habían invocado contra Irán, como el enriquecimiento de uranio, la capacidad nuclear iraní o la naturaleza autocrática del régimen de Teherán.

El conflicto marca un retorno a la lógica capitalista que "la segunda mitad del siglo XX había dulcificado a base de multilateralismo, derechos humanos y Estado de derecho", según El País. La guerra supone que "volvemos al viejo mapa colonial", donde "el tecnocapitalismo ha convertido en reliquias las fronteras del Estado-nación, pero no ha podido, o no aún, con la geografía", indica la fuente.

**Situación actual del conflicto**

No está claro que la guerra haya terminado, según El País. El análisis señala que "ya sabemos lo que valen los acuerdos para Trump", en referencia a la fiabilidad de cualquier pacto alcanzado por el presidente estadounidense.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, descrito como "muñidor" de Trump en este conflicto, continúa con su estrategia de "intentar materializar las fronteras del Gran Israel", según la publicación. Esta estrategia, "por inhumana que sea, no ha dejado de ser efectiva", indica El País.

La jerga actual denomina "líneas amarillas" al modelo de fronteras israelíes, que "en Gaza, en el Líbano y en Siria funcionan como los semáforos: antes, las líneas estaban en rojo y ahora, a la espera del verde de cruce", según la fuente.

**Expansión territorial israelí**

El 60% del territorio de la Franja de Gaza ya está "arrasado, aplanado y controlado por Israel", según El País. En el Líbano, "el nuevo sur del Líbano/norte de Israel llega a las afueras de Sidón", mientras que "los tanques y los drones israelíes campan a sus anchas por el suroeste de Siria", indica la publicación.

**Intereses compartidos de Irán e Israel**

En el contexto actual de "soberanía sin pueblos", tanto el régimen iraní como el israelí "van de la mano", según El País. El análisis califica a ambos como "regímenes, pues funcionan al margen de la legalidad internacional, aunque por motivos muy distintos".

A Irán, como a Israel, "no le interesa tanto una guerra eterna como un juego de líneas amarillas, siempre sujetas a discusión", según la fuente. En Ormuz, "las minas, los peajes y el control de las orillas parece que estarán sometidos a continua fluctuación, y la inestabilidad cronificada redundará en beneficio de Teherán", indica El País.

Aunque los depósitos de uranio enriquecido se desmantelen, "Ormuz permanecerá" como punto de conflicto, según el análisis.

**Situación en el Líbano**

En el Líbano, "cientos de miles de ciudadanos deambulan por un país vuelto a descomponer", según El País. El país había generado ilusión hace un año con "la ansiada elección de un nuevo primer ministro", indica la publicación.

El Gobierno libanés intenta "hacerse valer ante Washington prometiendo una estabilidad interna en la que nadie confía", según la fuente. El ministro de Exteriores libanés, Youssef Rajji, ha afirmado que "la soberanía libanesa no la negociará Irán", según El País.

Sin embargo, el análisis expresa escepticismo sobre esta declaración, señalando que "sería una novedad, pues el Líbano ha estado sojuzgado desde su fundación".

**Contexto histórico**

El análisis compara la situación actual con la guerra del Canal de Suez de 1956, que "supuso el final retardado de la Segunda Guerra Mundial", según El País. De manera similar, "de nuevo la geografía y el comercio marcan la guerra en Oriente Próximo", indica la publicación.

La comparación sugiere que "los últimos 70 años hubieran sido un sueño bienintencionado", según la fuente, en referencia al orden internacional basado en instituciones multilaterales y derecho internacional que caracterizó la segunda mitad del siglo XX.

**Implicaciones futuras**

El control del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio marítimo mundial de petróleo y gas, permanecerá como punto de tensión independientemente de otros acuerdos sobre el programa nuclear iraní, según el análisis de El País.

La inestabilidad cronificada en la zona beneficia a Teherán estratégicamente, mientras que Israel continúa su expansión territorial en Gaza, el Líbano y Siria, según la fuente. La combinación de estos factores sugiere que el conflicto en Oriente Próximo entrará en una fase prolongada de "líneas amarillas" en constante fluctuación, donde la geografía y el comercio determinarán las dinámicas de poder más que las consideraciones de legalidad internacional o derechos humanos.

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