Estados Unidos endurece sanciones contra Cuba con restricciones al Ministerio de Turismo
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Estados Unidos endurece sanciones contra Cuba con restricciones al Ministerio de Turismo

El Departamento de Estado estadounidense, dirigido por Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra Cuba el lunes, extendiendo las restricciones económicas al Ministerio de Turismo de la isla y a otras nueve entidades públicas, según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). La medida representa un nuevo golpe a uno de los pocos motores económicos que le quedan a Cuba, profundizando el aislamiento del régimen castrista mientras el país enfrenta su mayor crisis histórica.

INTERNACIONAL13 JUL 2026

Las nuevas sanciones llegan apenas dos semanas después de que Washington aprobara un paquete anterior de restricciones económicas. Según el Departamento de Estado, la acción busca "impulsar el impulso integral de la Administración Trump para poner fin a las actividades malignas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio". El comunicado oficial señala que estas medidas "atacan pilares interconectados de ese aparato: entidades estatales que canalizan ingresos al régimen y fuerzas paramilitares, grupos civiles armados y organizaciones de vigilancia que reprimen al pueblo cubano".

Las diez entidades públicas sancionadas incluyen el Ministerio de Turismo de Cuba, el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario, Enetec (dedicada a la importación y exportación de combustibles y lubricantes), Coreydan (importadora de combustibles sólidos, líquidos y gaseosos), el Grupo empresarial de comercio exterior, y la Organización Superior de Dirección Empresarial Caudal, especializada en seguros, reaseguros y servicios financieros.

Además de estas entidades, Estados Unidos ha designado a varias organizaciones que describe como responsables de represión contra la población cubana. Entre ellas figuran las Milicias de Tropas Territoriales, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), la Corporación Antillana Exportadora (Antex) y las Brigadas de Respuesta Rápida, que Washington caracteriza como "grupos militares civiles de parapolicía organizados y entrenados por el gobierno cubano".

Las sanciones contra el turismo golpean particularmente a una de las pocas fuentes de ingresos que le quedan a la economía cubana. Los viajes internacionales a la isla, ubicada a apenas 145 kilómetros de Florida, se han desplomado tras el embargo de petróleo que provocó el cierre de complejos turísticos gestionados por compañías extranjeras. Muchas aerolíneas han cancelado vuelos hacia Cuba, agravando el aislamiento económico.

La crisis energética en la isla se ha profundizado significativamente. El cerco energético sobre La Habana ha provocado una severa carestía de combustibles. Apenas circulan automóviles por las calles cubanas y la red eléctrica sufre continuos apagones por la escasez de energía. La estrategia estadounidense de establecer un bloqueo sobre Cuba para impedir el aprovisionamiento de petróleo y otros materiales, combinada con la amplia batería de sanciones económicas que restringen las transacciones financieras, está sumiendo a la isla en una crisis humanitaria con consecuencias visibles en la vida cotidiana de la población.

Las nuevas sanciones se producen a pesar de las señales de apertura que ha lanzado el régimen cubano. Hace un mes, La Habana presentó un paquete de reformas económicas para tratar de aliviar la presión de la Administración Trump. Entre las reformas prometidas destacan permitir la propiedad totalmente extranjera en nuevos desarrollos turísticos y otorgar a las empresas más autonomía para importar, en lugar de depender del sistema estatal de distribución. Sin embargo, las autoridades estadounidenses consideran insuficientes estas reformas, calificándolas como "señales de humo superficiales y largamente demoradas".

Marco Rubio señaló el pasado sábado, con motivo del quinto aniversario de la manifestación del 11 de julio, que "Estados Unidos seguirá utilizando todas las herramientas a su disposición, tanto para abordar las amenazas a la seguridad nacional que plantea el régimen comunista cubano, como para impulsar las reformas económicas y políticas que le den a Cuba un futuro mejor".

El Gobierno cubano no reaccionó de inmediato a las nuevas sanciones. Sin embargo, durante el fin de semana, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, escribió en redes sociales que una "mafia anticubana" se articuló en torno al Departamento de Estado para "justificar el crimen y la agresión contra el pueblo cubano".

Las sanciones estadounidenses contra Cuba forman parte de una estrategia más amplia de la Administración Trump para aumentar la presión sobre el régimen castrista. El bloqueo económico, que lleva décadas en vigor, se ha intensificado significativamente en los últimos meses, afectando sectores clave de la economía cubana y limitando severamente el acceso a recursos esenciales. La combinación de restricciones al comercio, sanciones financieras y el embargo de petróleo ha creado una situación de escasez generalizada que afecta a la población civil cubana en aspectos básicos como la alimentación, la energía y los servicios de salud.

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El Departamento de Estado estadounidense, dirigido por Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra Cuba el lunes, extendiendo las restricciones económicas al Ministerio de Turismo de la isla y a otras nueve entidades públicas, según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). La medida representa un nuevo golpe a uno de los pocos motores económicos que le quedan a Cuba, profundizando el aislamiento del régimen castrista mientras el país enfrenta su mayor crisis histórica.

13 jul 2026
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Las nuevas sanciones llegan apenas dos semanas después de que Washington aprobara un paquete anterior de restricciones económicas. Según el Departamento de Estado, la acción busca "impulsar el impulso integral de la Administración Trump para poner fin a las actividades malignas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio". El comunicado oficial señala que estas medidas "atacan pilares interconectados de ese aparato: entidades estatales que canalizan ingresos al régimen y fuerzas paramilitares, grupos civiles armados y organizaciones de vigilancia que reprimen al pueblo cubano".

Las diez entidades públicas sancionadas incluyen el Ministerio de Turismo de Cuba, el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario, Enetec (dedicada a la importación y exportación de combustibles y lubricantes), Coreydan (importadora de combustibles sólidos, líquidos y gaseosos), el Grupo empresarial de comercio exterior, y la Organización Superior de Dirección Empresarial Caudal, especializada en seguros, reaseguros y servicios financieros.

Además de estas entidades, Estados Unidos ha designado a varias organizaciones que describe como responsables de represión contra la población cubana. Entre ellas figuran las Milicias de Tropas Territoriales, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), la Corporación Antillana Exportadora (Antex) y las Brigadas de Respuesta Rápida, que Washington caracteriza como "grupos militares civiles de parapolicía organizados y entrenados por el gobierno cubano".

Las sanciones contra el turismo golpean particularmente a una de las pocas fuentes de ingresos que le quedan a la economía cubana. Los viajes internacionales a la isla, ubicada a apenas 145 kilómetros de Florida, se han desplomado tras el embargo de petróleo que provocó el cierre de complejos turísticos gestionados por compañías extranjeras. Muchas aerolíneas han cancelado vuelos hacia Cuba, agravando el aislamiento económico.

La crisis energética en la isla se ha profundizado significativamente. El cerco energético sobre La Habana ha provocado una severa carestía de combustibles. Apenas circulan automóviles por las calles cubanas y la red eléctrica sufre continuos apagones por la escasez de energía. La estrategia estadounidense de establecer un bloqueo sobre Cuba para impedir el aprovisionamiento de petróleo y otros materiales, combinada con la amplia batería de sanciones económicas que restringen las transacciones financieras, está sumiendo a la isla en una crisis humanitaria con consecuencias visibles en la vida cotidiana de la población.

Las nuevas sanciones se producen a pesar de las señales de apertura que ha lanzado el régimen cubano. Hace un mes, La Habana presentó un paquete de reformas económicas para tratar de aliviar la presión de la Administración Trump. Entre las reformas prometidas destacan permitir la propiedad totalmente extranjera en nuevos desarrollos turísticos y otorgar a las empresas más autonomía para importar, en lugar de depender del sistema estatal de distribución. Sin embargo, las autoridades estadounidenses consideran insuficientes estas reformas, calificándolas como "señales de humo superficiales y largamente demoradas".

Marco Rubio señaló el pasado sábado, con motivo del quinto aniversario de la manifestación del 11 de julio, que "Estados Unidos seguirá utilizando todas las herramientas a su disposición, tanto para abordar las amenazas a la seguridad nacional que plantea el régimen comunista cubano, como para impulsar las reformas económicas y políticas que le den a Cuba un futuro mejor".

El Gobierno cubano no reaccionó de inmediato a las nuevas sanciones. Sin embargo, durante el fin de semana, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, escribió en redes sociales que una "mafia anticubana" se articuló en torno al Departamento de Estado para "justificar el crimen y la agresión contra el pueblo cubano".

Las sanciones estadounidenses contra Cuba forman parte de una estrategia más amplia de la Administración Trump para aumentar la presión sobre el régimen castrista. El bloqueo económico, que lleva décadas en vigor, se ha intensificado significativamente en los últimos meses, afectando sectores clave de la economía cubana y limitando severamente el acceso a recursos esenciales. La combinación de restricciones al comercio, sanciones financieras y el embargo de petróleo ha creado una situación de escasez generalizada que afecta a la población civil cubana en aspectos básicos como la alimentación, la energía y los servicios de salud.

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