Apenas tres meses después de publicar una Estrategia de Seguridad Nacional que expresaba una clara preferencia por la no intervención en asuntos de otras naciones, Estados Unidos atacó Irán el 28 de febrero de 2026, desencadenando lo que el economista James K. Galbraith denomina la madre de todas las guerras interminables. El conflicto ha resultado en el cierre del estrecho de Ormuz, la destrucción de bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y una crisis energética global, exponiendo una brecha abismal entre la estrategia declarada por la administración Trump y su política ejecutada.