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Estados Unidos enfrenta expulsión del Golfo Pérsico tras ataque a Irán que contradice su propia estrategia de seguridad

Apenas tres meses después de publicar una Estrategia de Seguridad Nacional que expresaba una clara preferencia por la no intervención en asuntos de otras naciones, Estados Unidos atacó Irán el 28 de febrero de 2026, desencadenando lo que el economista James K. Galbraith denomina la madre de todas las guerras interminables. El conflicto ha resultado en el cierre del estrecho de Ormuz, la destrucción de bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y una crisis energética global, exponiendo una brecha abismal entre la estrategia declarada por la administración Trump y su política ejecutada.

INTERNACIONAL2 ABR 2026

La Estrategia de Seguridad Nacional publicada en noviembre de 2025 por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump fue un documento notable, de gran alcance y diferente a cualquiera de sus antecesores desde que George Bush padre ahuyentó el síndrome de Vietnam a principios de los años noventa, según describe el economista James K. Galbraith, profesor de la Escuela de Asuntos Públicos LBJ de la Universidad de Texas en Austin, en un artículo publicado en Project Syndicate y reproducido por múltiples medios internacionales.

En la carta de presentación con su firma, Trump describió el documento como una hoja de ruta para garantizar que Estados Unidos siga siendo la nación más grande y exitosa de la historia de la humanidad, según las fuentes consultadas.

La estrategia de Trump ponía los ideales fundacionales de Estados Unidos como base de su éxito y su grandeza, señalando que en la Declaración de Independencia, los fundadores de Estados Unidos dejaron sentada una clara preferencia por no intervenir en los asuntos de otras naciones, según el documento citado por Galbraith. Sin embargo, el texto criticaba que las élites estadounidenses calcularon mal lo dispuesto que estaría Estados Unidos a asumir cargas globales interminables en las que el pueblo estadounidense no veía ninguna conexión con el interés nacional.

Hasta febrero de 2026, el objetivo de las políticas de Trump parecía ser desvincularse de Oriente Próximo, según el análisis de Galbraith. La Estrategia de Seguridad Nacional lo exponía de forma clara: con la derogación o flexibilización de políticas energéticas restrictivas por parte de esta Administración y el incremento de la producción estadounidense de energía, las razones históricas de Estados Unidos para centrar su atención en Oriente Próximo irán desapareciendo.

El documento incluía salvedades, reconociendo que Estados Unidos siempre tendrá un interés central en garantizar que los suministros energéticos del Golfo no caigan en manos de un enemigo declarado, que el estrecho de Ormuz permanezca abierto, según las fuentes. Pero el texto afirmaba que podemos y debemos encarar esta amenaza en forma ideológica y militar sin décadas de infructuosas guerras de construcción de naciones.

Además, la era en la que Oriente Próximo dominaba la política exterior estadounidense tanto en la planificación a largo plazo como en la ejecución diaria ha terminado, en parte porque la región ya no es el irritante, constante y potencial origen de catástrofe inminente que fue en otros tiempos, según proclamaban los autores del documento. El texto mencionaba la seguridad de Israel, pero solo de pasada, y en cambio proclamaba que Oriente Próximo se está convirtiendo en un lugar de colaboración, amistad e inversión, una tendencia que hay que aplaudir y fomentar.

A pesar de estas palabras, el 28 de febrero Estados Unidos atacó Irán, un país que tiene 4,6 veces el tamaño de Alemania y más de 90 millones de habitantes, según Galbraith. Puede que las dos guerras de Irak hayan sido más grandes y largas de momento, pero fueron contra un adversario bastante endeble, señala el economista. Irán, en cambio, es un Estado-civilización con una gran reserva de misiles, drones y compromiso patriótico y religioso, según el análisis. Atacarlo es iniciar la madre de todas las guerras interminables, afirma Galbraith.

Galbraith plantea que se podría pensar que la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump no es sino otra declaración deshonesta pergeñada para engañar a los estadounidenses, que es lo que hicieron muchos comentaristas. Pero cuestiona cuál era el propósito: si el objetivo era superar las elecciones de medio mandato de noviembre de 2026 reafirmando el compromiso de Trump con las promesas que hizo durante su última campaña, no tiene sentido revelar el fraude apenas tres meses después de la publicación del documento y ocho meses antes de la votación.

Además, la calidad del documento indica que lo redactó gente seria, según Galbraith. No es uno de los discursos de campaña o ruedas de prensa informales típicos de Trump, señala. Documentos como este pasan por un proceso de elaboración, revisión, escritura y reescritura; son importantes precisamente porque deben superar la oposición interna antes de que el presidente los firme, explica. Esta Estrategia de Seguridad Nacional articulaba con bastante coherencia una cosmovisión distinta e importante: marcaba un nuevo rumbo para Estados Unidos, con la renuncia a la retórica centrada en la OTAN de gendarme mundial y Pax Americana que han tenido todos los gobiernos estadounidenses desde la caída de la Unión Soviética, según el análisis.

Pero aquí estamos, otra vez en guerra en Oriente Próximo, señala Galbraith. Y no está saliendo según los planes si es que alguna vez existieron, añade. El estrecho de Ormuz está cerrado al tráfico marítimo estadounidense, europeo, japonés, surcoreano e israelí, según las fuentes. El suministro mundial de petróleo se redujo, y habrá una grave escasez de combustible, fertilizantes y, a su debido tiempo, alimentos, según el economista. Bases estadounidenses en la región del golfo Pérsico han quedado parcialmente destruidas o inutilizables.

En la situación actual, Estados Unidos nunca podrá volver a esas bases, porque Irán no da señales de ceder ante las bombas ni le faltarán drones o misiles, según Galbraith. Tampoco hay ninguna posibilidad de que unos pocos miles de marines cambien el rumbo de la guerra, añade. Para decirlo sin rodeos, Estados Unidos ha sido expulsado de una vez por todas del Golfo aunque quizá todavía no sea evidente para los funcionarios o la opinión pública estadounidenses, afirma el economista.

Según reportó Acento, el estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 20% del crudo y gas natural del mundo— quedó efectivamente cerrado al tráfico marítimo occidental, japonés, surcoreano e israelí, según documentó NPR. Irán logró el cierre no mediante una armada convencional, sino con drones de bajo costo y el minado del estrecho, como confirmó CNN, según Acento. Más de 200 petroleros quedaron varados y el precio del crudo Brent se disparó por encima de los 100 dólares el barril, según Eagle Intelligence citado por Acento.

Galbraith plantea tres posibles explicaciones para el enorme abismo abierto entre estrategia y gestión. Una posibilidad es que el Gobierno estadounidense ya no sea realmente un Gobierno, habiéndose vuelto incapaz de planear, anunciar, implementar y ejecutar una estrategia, como se espera de un Gobierno real, según el economista. Una segunda interpretación es que el Gobierno estadounidense que había hasta hace tres meses ha sido sustituido mediante un golpe de Estado silencioso por otro régimen que usa a Trump como figura decorativa, algo parecido a Venezuela, pero sin los helicópteros, señala Galbraith.

La tercera posibilidad es que Estados Unidos acabe justo donde la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 quería que llegara, según el análisis. Es decir, obligado a salir de Oriente Próximo, a reconocer los límites y la obsolescencia del poder estadounidense y a respetar la soberanía y la autonomía de otros Estados-nación, explica Galbraith. No sería el peor resultado, señala. Pero habría sido mucho más fácil llegar a este destino directamente, sin la humillación de una derrota militar brutal, la eliminación de aliados y el daño duradero a la economía mundial, concluye el economista.

En un discurso a la nación de 19 minutos, Trump amenazó a Irán con emplear extrema dureza en las próximas semanas antes de completar sus objetivos militares, según reportó El Independiente. Puedo afirmar esta noche que estamos en camino de completar todos los objetivos militares de Estados Unidos en breve; muy pronto vamos a golpearlos con extrema dureza. En el transcurso de las próximas dos o tres semanas vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, dijo el presidente de Estados Unidos, según El Independiente.

Ha pasado más de un mes desde que Israel y Estados Unidos lanzaron su operación militar, así lo llama Trump para evitar la necesaria autorización del Congreso para declarar la guerra, según El Independiente. Furia Épica, como Estados Unidos denomina la operación, se lanzó por la inminente amenaza de Irán, pero al tiempo se celebraban negociaciones, según la misma fuente. Nunca en la historia un enemigo ha experimentado pérdidas como las de Irán, señaló Trump según El Independiente.

Según Trump, el estrecho de Ormuz se abrirá cuando termine el conflicto, aunque no dejó claro cuándo será, según El Independiente. Simplemente se abrirá por sí solo. Ellos querrán tener la posibilidad de vender petróleo, pues es lo único que poseen para intentar reconstruir su país. Se reanudará el flujo, así como el suministro de gas, aseguró Trump según la fuente. El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció que se va a celebrar un encuentro antes del fin de semana con 35 países para abordar cómo reanudar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, según El Independiente. España no va a participar, añade la fuente.

En todo caso, Trump dijo que el cierre del estrecho no afecta a Estados Unidos porque apenas compran petróleo que pase por ahí, según El Independiente. Es cierto, pero la subida de los precios sí que afectan igualmente, señala la fuente. No solo se trata de petróleo y gas, también fertilizantes, y otros bienes con efecto en los precios de los alimentos, explica. Y es lo que preocupa a los ciudadanos, y lo que puede hacer perder las elecciones de medio mandato a los republicanos, si la guerra se prolonga, y sus efectos son cada vez más graves, según El Independiente. Según una encuesta de la Fox, el 80% de los estadounidenses están preocupados por el precio de la gasolina, reporta la fuente.

En Estados Unidos ya se pagan más de cuatro dólares el galón de gasolina, según El Independiente. Trump dice que el precio bajará en breve, pero su discurso, totalmente decepcionante, volvió a provocar subidas, según la misma fuente.

Trump aludió a los objetivos de Furia Épica que se resumen en eliminar la amenaza inminente que planteaba Irán para Estados Unidos, según El Independiente. Trump mantiene que la Marina y la Fuerza Aérea de Irán ha sido eliminada y no les quedan muchos misiles, según la fuente. En la guerra de los 12 días de junio de 2025, ya aseguró que se había eliminado su capacidad para desarrollar la bomba atómica, pero ahora vuelve a aludir a ese riesgo, señala El Independiente.

Trump sigue justificando la intervención de Estados Unidos en la guerra contra Irán en su deseo de que no tenga la bomba nuclear, según El Independiente. Desde el primer día en que anuncié mi campaña presidencial en 2015, prometí que nunca permitiría que Irán tuviera un arma nuclear... Llevaban años a las puertas; todo el mundo ha dicho que Irán no puede tener armas nucleares, pero al final, eso no son más que palabras si no se está dispuesto a actuar cuando llega el momento, señaló Trump según la fuente.

También se refirió a la muerte del ayatolá Alí Jameneí, como señal del cambio de régimen, según El Independiente. La idea era propiciar el cambio de régimen pero los iraníes han sustituido al Líder Supremo por su hijo Mojtaba Jameneí, aunque Israel y Estados Unidos mantienen que está herido y son otros los que están al frente, según la fuente. De hecho, es la Guardia Revolucionaria quien está al mando, señala El Independiente.

Trump ha enviado miles de efectivos terrestres adicionales a la región, pero, a pesar de las amenazas de ataques terrestres contra diversos objetivos iraníes, como la isla de Charag, no ha dado detalles sobre si piensa utilizarlos ni dónde, según El Independiente. La planificación militar de esas operaciones podría tardar semanas en completarse, si finalmente las aprueba, añade la fuente.

Desde el inicio de la guerra, 13 soldados de Estados Unidos han muerto y cerca de 350 han resultado heridos, según El Independiente. En su discurso, Trump dijo que el país debe finalizar el trabajo en su memoria, según la misma fuente.

Según Acento, el impacto económico global ya se siente. Las reservas mundiales de petróleo han disminuido, y analistas advierten sobre una grave escasez de gas, fertilizantes y, eventualmente, alimentos, según la fuente. The Conversation señaló que geopolítica y geoeconomía van de la mano en 2026, mientras que el Council on Foreign Relations ha dedicado múltiples análisis al frente oculto de la guerra: alimentos, agua y fertilizantes, según Acento.

Este impacto fue, precisamente, uno de los ejes centrales de las masivas protestas No Kings del pasado sábado 28 de marzo, donde entre 8 y 9 millones de personas salieron a las calles en más de 3.000 ciudades de Estados Unidos para protestar contra la guerra en Irán y las políticas migratorias de la administración Trump, según Acento.

La pregunta que subyace al análisis de Galbraith no es solo militar o estratégica, sino profundamente política: quién tomó la decisión de ir a la guerra y por qué, según Acento. Foreign Policy se ha planteado interrogantes similares al intentar descifrar la Doctrina Trump, mientras que Foreign Affairs describió el ataque del 28 de febrero como una guerra de elección lanzada sin debate nacional significativo, según la misma fuente.

Como observa Galbraith, si el objetivo de la Estrategia de Seguridad Nacional era superar las elecciones de medio término de noviembre de 2026 reafirmando las promesas de campaña de Trump, no tiene sentido exponer el fraude tan solo tres meses después, según Acento.

La conclusión del economista es sombría pero directa: el resultado menos catastrófico —una retirada ordenada de Medio Oriente y el reconocimiento de los límites del poder estadounidense— habría sido mucho más sencillo de alcanzar directamente, sin la humillación de una brutal derrota militar, según Acento.

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2 abr 2026
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La Estrategia de Seguridad Nacional publicada en noviembre de 2025 por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump fue un documento notable, de gran alcance y diferente a cualquiera de sus antecesores desde que George Bush padre ahuyentó el síndrome de Vietnam a principios de los años noventa, según describe el economista James K. Galbraith, profesor de la Escuela de Asuntos Públicos LBJ de la Universidad de Texas en Austin, en un artículo publicado en Project Syndicate y reproducido por múltiples medios internacionales.

En la carta de presentación con su firma, Trump describió el documento como una hoja de ruta para garantizar que Estados Unidos siga siendo la nación más grande y exitosa de la historia de la humanidad, según las fuentes consultadas.

La estrategia de Trump ponía los ideales fundacionales de Estados Unidos como base de su éxito y su grandeza, señalando que en la Declaración de Independencia, los fundadores de Estados Unidos dejaron sentada una clara preferencia por no intervenir en los asuntos de otras naciones, según el documento citado por Galbraith. Sin embargo, el texto criticaba que las élites estadounidenses calcularon mal lo dispuesto que estaría Estados Unidos a asumir cargas globales interminables en las que el pueblo estadounidense no veía ninguna conexión con el interés nacional.

Hasta febrero de 2026, el objetivo de las políticas de Trump parecía ser desvincularse de Oriente Próximo, según el análisis de Galbraith. La Estrategia de Seguridad Nacional lo exponía de forma clara: con la derogación o flexibilización de políticas energéticas restrictivas por parte de esta Administración y el incremento de la producción estadounidense de energía, las razones históricas de Estados Unidos para centrar su atención en Oriente Próximo irán desapareciendo.

El documento incluía salvedades, reconociendo que Estados Unidos siempre tendrá un interés central en garantizar que los suministros energéticos del Golfo no caigan en manos de un enemigo declarado, que el estrecho de Ormuz permanezca abierto, según las fuentes. Pero el texto afirmaba que podemos y debemos encarar esta amenaza en forma ideológica y militar sin décadas de infructuosas guerras de construcción de naciones.

Además, la era en la que Oriente Próximo dominaba la política exterior estadounidense tanto en la planificación a largo plazo como en la ejecución diaria ha terminado, en parte porque la región ya no es el irritante, constante y potencial origen de catástrofe inminente que fue en otros tiempos, según proclamaban los autores del documento. El texto mencionaba la seguridad de Israel, pero solo de pasada, y en cambio proclamaba que Oriente Próximo se está convirtiendo en un lugar de colaboración, amistad e inversión, una tendencia que hay que aplaudir y fomentar.

A pesar de estas palabras, el 28 de febrero Estados Unidos atacó Irán, un país que tiene 4,6 veces el tamaño de Alemania y más de 90 millones de habitantes, según Galbraith. Puede que las dos guerras de Irak hayan sido más grandes y largas de momento, pero fueron contra un adversario bastante endeble, señala el economista. Irán, en cambio, es un Estado-civilización con una gran reserva de misiles, drones y compromiso patriótico y religioso, según el análisis. Atacarlo es iniciar la madre de todas las guerras interminables, afirma Galbraith.

Galbraith plantea que se podría pensar que la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump no es sino otra declaración deshonesta pergeñada para engañar a los estadounidenses, que es lo que hicieron muchos comentaristas. Pero cuestiona cuál era el propósito: si el objetivo era superar las elecciones de medio mandato de noviembre de 2026 reafirmando el compromiso de Trump con las promesas que hizo durante su última campaña, no tiene sentido revelar el fraude apenas tres meses después de la publicación del documento y ocho meses antes de la votación.

Además, la calidad del documento indica que lo redactó gente seria, según Galbraith. No es uno de los discursos de campaña o ruedas de prensa informales típicos de Trump, señala. Documentos como este pasan por un proceso de elaboración, revisión, escritura y reescritura; son importantes precisamente porque deben superar la oposición interna antes de que el presidente los firme, explica. Esta Estrategia de Seguridad Nacional articulaba con bastante coherencia una cosmovisión distinta e importante: marcaba un nuevo rumbo para Estados Unidos, con la renuncia a la retórica centrada en la OTAN de gendarme mundial y Pax Americana que han tenido todos los gobiernos estadounidenses desde la caída de la Unión Soviética, según el análisis.

Pero aquí estamos, otra vez en guerra en Oriente Próximo, señala Galbraith. Y no está saliendo según los planes si es que alguna vez existieron, añade. El estrecho de Ormuz está cerrado al tráfico marítimo estadounidense, europeo, japonés, surcoreano e israelí, según las fuentes. El suministro mundial de petróleo se redujo, y habrá una grave escasez de combustible, fertilizantes y, a su debido tiempo, alimentos, según el economista. Bases estadounidenses en la región del golfo Pérsico han quedado parcialmente destruidas o inutilizables.

En la situación actual, Estados Unidos nunca podrá volver a esas bases, porque Irán no da señales de ceder ante las bombas ni le faltarán drones o misiles, según Galbraith. Tampoco hay ninguna posibilidad de que unos pocos miles de marines cambien el rumbo de la guerra, añade. Para decirlo sin rodeos, Estados Unidos ha sido expulsado de una vez por todas del Golfo aunque quizá todavía no sea evidente para los funcionarios o la opinión pública estadounidenses, afirma el economista.

Según reportó Acento, el estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 20% del crudo y gas natural del mundo— quedó efectivamente cerrado al tráfico marítimo occidental, japonés, surcoreano e israelí, según documentó NPR. Irán logró el cierre no mediante una armada convencional, sino con drones de bajo costo y el minado del estrecho, como confirmó CNN, según Acento. Más de 200 petroleros quedaron varados y el precio del crudo Brent se disparó por encima de los 100 dólares el barril, según Eagle Intelligence citado por Acento.

Galbraith plantea tres posibles explicaciones para el enorme abismo abierto entre estrategia y gestión. Una posibilidad es que el Gobierno estadounidense ya no sea realmente un Gobierno, habiéndose vuelto incapaz de planear, anunciar, implementar y ejecutar una estrategia, como se espera de un Gobierno real, según el economista. Una segunda interpretación es que el Gobierno estadounidense que había hasta hace tres meses ha sido sustituido mediante un golpe de Estado silencioso por otro régimen que usa a Trump como figura decorativa, algo parecido a Venezuela, pero sin los helicópteros, señala Galbraith.

La tercera posibilidad es que Estados Unidos acabe justo donde la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 quería que llegara, según el análisis. Es decir, obligado a salir de Oriente Próximo, a reconocer los límites y la obsolescencia del poder estadounidense y a respetar la soberanía y la autonomía de otros Estados-nación, explica Galbraith. No sería el peor resultado, señala. Pero habría sido mucho más fácil llegar a este destino directamente, sin la humillación de una derrota militar brutal, la eliminación de aliados y el daño duradero a la economía mundial, concluye el economista.

En un discurso a la nación de 19 minutos, Trump amenazó a Irán con emplear extrema dureza en las próximas semanas antes de completar sus objetivos militares, según reportó El Independiente. Puedo afirmar esta noche que estamos en camino de completar todos los objetivos militares de Estados Unidos en breve; muy pronto vamos a golpearlos con extrema dureza. En el transcurso de las próximas dos o tres semanas vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, dijo el presidente de Estados Unidos, según El Independiente.

Ha pasado más de un mes desde que Israel y Estados Unidos lanzaron su operación militar, así lo llama Trump para evitar la necesaria autorización del Congreso para declarar la guerra, según El Independiente. Furia Épica, como Estados Unidos denomina la operación, se lanzó por la inminente amenaza de Irán, pero al tiempo se celebraban negociaciones, según la misma fuente. Nunca en la historia un enemigo ha experimentado pérdidas como las de Irán, señaló Trump según El Independiente.

Según Trump, el estrecho de Ormuz se abrirá cuando termine el conflicto, aunque no dejó claro cuándo será, según El Independiente. Simplemente se abrirá por sí solo. Ellos querrán tener la posibilidad de vender petróleo, pues es lo único que poseen para intentar reconstruir su país. Se reanudará el flujo, así como el suministro de gas, aseguró Trump según la fuente. El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció que se va a celebrar un encuentro antes del fin de semana con 35 países para abordar cómo reanudar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, según El Independiente. España no va a participar, añade la fuente.

En todo caso, Trump dijo que el cierre del estrecho no afecta a Estados Unidos porque apenas compran petróleo que pase por ahí, según El Independiente. Es cierto, pero la subida de los precios sí que afectan igualmente, señala la fuente. No solo se trata de petróleo y gas, también fertilizantes, y otros bienes con efecto en los precios de los alimentos, explica. Y es lo que preocupa a los ciudadanos, y lo que puede hacer perder las elecciones de medio mandato a los republicanos, si la guerra se prolonga, y sus efectos son cada vez más graves, según El Independiente. Según una encuesta de la Fox, el 80% de los estadounidenses están preocupados por el precio de la gasolina, reporta la fuente.

En Estados Unidos ya se pagan más de cuatro dólares el galón de gasolina, según El Independiente. Trump dice que el precio bajará en breve, pero su discurso, totalmente decepcionante, volvió a provocar subidas, según la misma fuente.

Trump aludió a los objetivos de Furia Épica que se resumen en eliminar la amenaza inminente que planteaba Irán para Estados Unidos, según El Independiente. Trump mantiene que la Marina y la Fuerza Aérea de Irán ha sido eliminada y no les quedan muchos misiles, según la fuente. En la guerra de los 12 días de junio de 2025, ya aseguró que se había eliminado su capacidad para desarrollar la bomba atómica, pero ahora vuelve a aludir a ese riesgo, señala El Independiente.

Trump sigue justificando la intervención de Estados Unidos en la guerra contra Irán en su deseo de que no tenga la bomba nuclear, según El Independiente. Desde el primer día en que anuncié mi campaña presidencial en 2015, prometí que nunca permitiría que Irán tuviera un arma nuclear... Llevaban años a las puertas; todo el mundo ha dicho que Irán no puede tener armas nucleares, pero al final, eso no son más que palabras si no se está dispuesto a actuar cuando llega el momento, señaló Trump según la fuente.

También se refirió a la muerte del ayatolá Alí Jameneí, como señal del cambio de régimen, según El Independiente. La idea era propiciar el cambio de régimen pero los iraníes han sustituido al Líder Supremo por su hijo Mojtaba Jameneí, aunque Israel y Estados Unidos mantienen que está herido y son otros los que están al frente, según la fuente. De hecho, es la Guardia Revolucionaria quien está al mando, señala El Independiente.

Trump ha enviado miles de efectivos terrestres adicionales a la región, pero, a pesar de las amenazas de ataques terrestres contra diversos objetivos iraníes, como la isla de Charag, no ha dado detalles sobre si piensa utilizarlos ni dónde, según El Independiente. La planificación militar de esas operaciones podría tardar semanas en completarse, si finalmente las aprueba, añade la fuente.

Desde el inicio de la guerra, 13 soldados de Estados Unidos han muerto y cerca de 350 han resultado heridos, según El Independiente. En su discurso, Trump dijo que el país debe finalizar el trabajo en su memoria, según la misma fuente.

Según Acento, el impacto económico global ya se siente. Las reservas mundiales de petróleo han disminuido, y analistas advierten sobre una grave escasez de gas, fertilizantes y, eventualmente, alimentos, según la fuente. The Conversation señaló que geopolítica y geoeconomía van de la mano en 2026, mientras que el Council on Foreign Relations ha dedicado múltiples análisis al frente oculto de la guerra: alimentos, agua y fertilizantes, según Acento.

Este impacto fue, precisamente, uno de los ejes centrales de las masivas protestas No Kings del pasado sábado 28 de marzo, donde entre 8 y 9 millones de personas salieron a las calles en más de 3.000 ciudades de Estados Unidos para protestar contra la guerra en Irán y las políticas migratorias de la administración Trump, según Acento.

La pregunta que subyace al análisis de Galbraith no es solo militar o estratégica, sino profundamente política: quién tomó la decisión de ir a la guerra y por qué, según Acento. Foreign Policy se ha planteado interrogantes similares al intentar descifrar la Doctrina Trump, mientras que Foreign Affairs describió el ataque del 28 de febrero como una guerra de elección lanzada sin debate nacional significativo, según la misma fuente.

Como observa Galbraith, si el objetivo de la Estrategia de Seguridad Nacional era superar las elecciones de medio término de noviembre de 2026 reafirmando las promesas de campaña de Trump, no tiene sentido exponer el fraude tan solo tres meses después, según Acento.

La conclusión del economista es sombría pero directa: el resultado menos catastrófico —una retirada ordenada de Medio Oriente y el reconocimiento de los límites del poder estadounidense— habría sido mucho más sencillo de alcanzar directamente, sin la humillación de una brutal derrota militar, según Acento.

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