Estados Unidos recorta su aportación militar a la OTAN y exige que Europa asuma la defensa del continente
La Administración de Donald Trump planea reducir drásticamente las fuerzas militares que pone a disposición de la OTAN en caso de crisis, incluyendo cazas, bombarderos estratégicos, submarinos nucleares y drones, según informaron varias fuentes a medios europeos. La decisión, comunicada la semana pasada a los aliados en Bruselas, forma parte de la estrategia estadounidense para reorientar su enfoque militar hacia el Indo-Pacífico y obligar a Europa a asumir su propia defensa convencional.
Estados Unidos se prepara para reducir su contribución militar a la OTAN de forma significativa. La Administración de Donald Trump planea recortar las fuerzas que pone a disposición de los aliados europeos en caso de crisis o amenaza, incluyendo elementos de enorme relevancia como aviones militares, aeronaves cisterna, drones y otros sistemas de largo alcance que son decisivos para la capacidad disuasoria de la Alianza Atlántica, según varias fuentes al corriente de los planes citadas por El País.
La decisión fue trasladada a finales de la semana pasada por Alexander Velez-Green, enviado del subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Elbridge A. Colby, a los directores de política de defensa de los países aliados europeos y Canadá en una reunión en Bruselas, según El País. Este ajuste de fuerzas, que están basadas en Estados Unidos y listas para la movilización, se suma al repliegue anunciado de unos 5.000 soldados estacionados en Alemania y a la congelación del programa para colocar misiles Tomahawk en territorio alemán.
Según el medio alemán Der Spiegel, citado por RT y El País, el plan incluye reducir a la mitad los bombarderos estratégicos y en un tercio los cazas desplegados para la OTAN. Además, la Marina estadounidense dejará de proporcionar submarinos nucleares a la alianza y desplegará menos destructores. Las fuentes agregaron que Washington mantendrá sus drones de reconocimiento para uso propio y limitará los de ataque, según RT.
Velez-Green informó a los aliados de que Estados Unidos busca reconfigurar el llamado Modelo de Fuerzas, el sistema con el que la organización militar euroatlántica se organiza y se prepara, según adelantó Der Spiegel y confirmó El País. Este modelo funciona como una lista de fuerzas disponibles: cada aliado se compromete a aportar soldados, aviones, barcos o equipos con la idea de que la OTAN pueda movilizar cientos de miles de tropas y capacidades de forma coordinada para defender a un aliado en caso de necesidad.
La Alianza Atlántica reforzó ese modelo en 2022, tras la invasión de Ucrania ordenada por Vladímir Putin, según El País. Ahora Estados Unidos, el país aliado que más contribuye a ese modelo de planificación con una parte muy sustancial, busca reducir su presencia dentro de su nueva estrategia para enfocarse en otros escenarios, fundamentalmente en el Indo-Pacífico ante una posible crisis en 2027.
Washington quiere que los aliados europeos sustituyan su aportación. En la reunión en la sede de la OTAN en Bruselas, Velez-Green habló a los responsables europeos de "redistribución" de la carga militar, según varias fuentes citadas por El País, aunque no se mencionaron plazos concretos.
Washington ya había adelantado que habría ajustes en su aportación a la OTAN y su presencia en Europa, que el presidente Trump considera desproporcionada, según El País. Después del anuncio de Trump de que sacaría a 5.000 de sus militares en Alemania, algo que se vio como un castigo a ese país y a su canciller, Friedrich Merz, por sus críticas a la campaña estadounidense en Irán, los aliados esperaban que Velez-Green llegara con los recortes.
Aun así, los aliados europeos se sorprendieron por el grado del tijeretazo, que incluye elementos clave que Europa no va a tener fácil de sustituir, desde cazas a submarinos, según El País. Los detalles son opacos, ya que la información militar y de activos de la Alianza es secreta, como parte de su estrategia de disuasión.
Washington reclama a los aliados de Europa que diseñen un plan para reemplazar las capacidades que dejará de poner a disposición del Viejo Continente y que esté listo antes de la cumbre de líderes de Ankara, el 7 y 8 de julio, según El País. Washington ha ofrecido a los socios ayuda con la planificación. Además, busca vender a Europa algunos de esos sistemas con los que tendrán que reemplazar los suyos. Un reemplazo que algunas fuentes europeas ven como una "oportunidad" de repensar si deben ser sustituidas punto por punto y si algunas se pueden cambiar por capacidades europeas.
Los socios europeos analizan ahora cómo responder en un tiempo limitado, según El País. La OTAN, mientras, resta importancia a los movimientos de Estados Unidos, su aliado más poderoso, y asegura que beneficiará a la organización militar, de la que forma parte España desde 1982.
"El Modelo de Fuerzas de la OTAN es el marco general para poner las fuerzas nacionales a disposición de la Alianza", señaló Allison Hart, portavoz del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, según El País. Hart confirmó que la reunión con el enviado estadounidense se produjo, pero eludió dar detalles de la cita, más allá de que los aliados "intercambiaron opiniones sobre futuras contribuciones al Modelo de Fuerzas de la OTAN".
"Históricamente, ha existido una excesiva dependencia de las fuerzas y capacidades estadounidenses. Sin embargo, a medida que Europa y Canadá invierten más en defensa y desarrollan mayores capacidades, el equilibrio de responsabilidades puede cambiar", afirmó Hart por correo electrónico, según El País. "Este cambio fortalece los planes de defensa de la OTAN al reducir la excesiva dependencia de un solo aliado y refleja una transformación más amplia que se está produciendo dentro de la Alianza. Se trata de sentar las bases para una mayor sostenibilidad de la OTAN en las próximas décadas", añadió.
La iniciativa de Estados Unidos tiene otra lectura: con esa reducción de capacidades disponibles, Washington reduce su contribución a la Alianza, según El País. Esa contribución se mide por las capacidades militares reales, la disponibilidad operativa y la participación en misiones y operaciones, no solo por el gasto, la variable que remarca constantemente Trump.
El presidente estadounidense logró hace un año que los aliados se comprometieran a gastar un 5% de su PIB en defensa, según El País. Todos menos España, que asegura que con el 2% puede cumplir con los compromisos con la Alianza.
Trump ha criticado durante años a los miembros de la OTAN por no financiar adecuadamente su propia defensa, según RT. También arremetió contra el bloque por no respaldarlo en sus planes contra Irán, reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz y tomar el control de Groenlandia.
Mientras tanto, Europa aumentó su gasto militar tras el inicio del conflicto ucraniano, según RT. Actualmente, Estados Unidos mantiene unos 68.000 soldados desplegados en el continente, la mayoría en Alemania. Se espera que en junio se conozcan más detalles del repliegue de sus tropas, que llega tras las tensiones generadas por las críticas de Trump al pacto de defensa mutua y su amenaza de abandonar la organización.
La reducción de activos militares marca un cambio estratégico de fondo: Washington quiere que Europa deje de depender del paraguas militar estadounidense, según El País. Es otra vía para llegar a lo que la Administración de Trump ha llamado una OTAN 3.0, que supone que Europa asuma la defensa convencional del continente.
Este giro estratégico plantea desafíos significativos para los aliados europeos, que deberán desarrollar capacidades militares propias en áreas donde históricamente han dependido de Estados Unidos, particularmente en sistemas de largo alcance, capacidades navales estratégicas y tecnología de vigilancia avanzada. La decisión estadounidense refleja una reorientación geopolítica hacia Asia y el Pacífico, dejando a Europa ante la necesidad de repensar su arquitectura de seguridad y defensa de forma urgente.




