Estados Unidos reduce su déficit comercial un 1,2% impulsado por exportaciones de petróleo encarecido por la guerra con Irán
El déficit comercial de Estados Unidos descendió a 55.881 millones de dólares en abril de 2026, una reducción del 1,2% respecto a marzo y del 7,39% frente al mismo mes de 2025, según datos publicados por la Oficina de Análisis Económico y la Oficina del Censo. El descenso se debe principalmente al aumento de las exportaciones de petróleo y derivados, encarecidos por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que superó el incremento de las importaciones impulsadas por la demanda de semiconductores para inteligencia artificial.
Las exportaciones estadounidenses alcanzaron 327.101 millones de dólares en abril, 8.300 millones más que en marzo, lo que representa un alza del 2,7%, según los datos oficiales. El encarecimiento del precio del petróleo, el fueloil y otros productos derivados del crudo contribuyeron a la expansión de las ventas al exterior, según la Oficina de Análisis Económico.
Por su parte, las importaciones fueron de 382.982 millones de dólares, 7.600 millones más que el mes anterior, un incremento del 2%. Sin embargo, el aumento de las exportaciones superó al de las importaciones, en gran parte debido al repunte de las exportaciones de petróleo relacionado con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, según explica Oxford Economics.
La guerra en Oriente Próximo está dejando un claro ganador: el sector petrolero estadounidense. Ante las restricciones de comercio de crudo en el Golfo Pérsico por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, la industria energética estadounidense está aprovechando su capacidad de producción, con sus campos de fracking y petróleo en la cuenca Pérmica y el Golfo de México, que proporciona suficientes recursos de gas natural y crudo para vender a otros países sedientos de energía, según la fuente.
La carrera de la inteligencia artificial impulsa las importaciones
La efervescencia del sector de la inteligencia artificial ha influido significativamente en los datos de la balanza comercial. Las importaciones de material informático, semiconductores y equipos de telecomunicaciones impulsaron las compras al exterior gracias a la demanda continua de equipos informáticos para la IA, según los datos oficiales. Las grandes compañías tecnológicas han sacado la chequera para hacerse con ingentes cantidades de microprocesadores de última generación para no quedarse atrás en la carrera por conseguir el modelo más avanzado.
"La dependencia de equipos electrónicos extranjeros significa que el gasto en IA ha tenido un impacto marginal en el PIB hasta ahora", subrayó Grace Zwemmer, economista estadounidense en Oxford Economics.
"La fortaleza de las exportaciones en relación con las importaciones supone cierto riesgo al alza para nuestra previsión de que el comercio neto suponga un lastre de 0,6 puntos percentuales sobre el PIB en el segundo trimestre", añadió Zwemmer.
Reducción consistente desde el Día de la Liberación
Los datos revelan que desde el 2 de abril de 2025, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó los aranceles generalizados a todos sus socios comerciales en una jornada que bautizó como el Día de la Liberación, la balanza comercial se ha equilibrado consistentemente y el déficit comercial estructural del país se ha reducido ostensiblemente, según la información oficial.
La Administración Trump ha encarecido las compras al exterior con la imposición de aranceles y está presionando a las grandes multinacionales para que trasladen sus plantas de producción a Estados Unidos en una política ultraproteccionista. De esta forma, está logrando equilibrar el saldo comercial, según la fuente.
El desequilibrio comercial se produce sobre todo por el déficit en el saldo de bienes, mientras que en el comercio de servicios, Estados Unidos obtiene un superávit, según los datos.
Renegociación del tratado con México y Canadá
La reducción del desequilibrio comercial se produce en plena renegociación del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, firmado en 2020 durante el primer mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. El acuerdo preveía una revisión a los seis años, por lo que las autoridades de los tres países han reabierto las negociaciones en busca de lograr mejoras para sus propios intereses.
Washington ya ha advertido que no está contento con la situación actual y ha planteado que la mitad de las piezas y el contenido de los coches fabricados en toda Norteamérica proceda de proveedores estadounidenses, según la fuente. También quieren imponer nuevas restricciones para el comercio de aluminio y el acero. México y Canadá también presionan para lograr ventajas e impedir que Trump se salga con la suya.
Nueva ofensiva arancelaria en preparación
Estados Unidos ultima la imposición de nuevos aranceles a unos 60 países y bloques comerciales entre los que se encuentran la Unión Europea, China o México en virtud del artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite la imposición de gravámenes ante desequilibrios comerciales o competencia desleal, según la información disponible.
El Departamento de Comercio ha abierto una investigación a estos países alegando que se han producido vulneraciones de las leyes contra el trabajo forzoso porque han importado productos de territorios donde no se vigilan estas normas. En realidad, Washington trabaja para levantar un nuevo muro arancelario tras el revés del Tribunal Supremo de Estados Unidos el pasado febrero cuando declaró inconstitucionales los gravámenes a las importaciones recíprocos impuestos por Trump el Día de la Liberación, según la fuente.
Tras la anulación, la Casa Blanca reaccionó con un arancel global del 10%, pero que debe pasar por el filtro del Congreso antes del final del verano. Ante la inminencia de las elecciones de mitad de mandato, el ocupante del Despacho Oval no tiene muchas esperanzas de que se lo vayan a validar, según la información. Así que ha preparado un nuevo armazón arancelario, que le permitirá seguir reduciendo el déficit comercial.
Contexto económico y perspectivas
La mayor economía del mundo es también el país más rico del planeta. Las empresas y ciudadanos estadounidenses tienen más recursos para comprar, lo que condiciona las relaciones comerciales, según la fuente. Este factor estructural explica en parte el déficit comercial histórico del país.
Las relaciones comerciales de Estados Unidos durante el pasado abril están influidas por las consecuencias de la guerra contra Irán: el encarecimiento del precio del petróleo y los problemas en las cadenas de suministro por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, según los datos oficiales.
La combinación de la política arancelaria agresiva de la Administración Trump, el impacto de la guerra en Oriente Próximo sobre los precios energéticos y la fiebre descontrolada de las empresas tecnológicas para hacerse con microprocesadores en plena carrera de la inteligencia artificial configura un panorama comercial complejo para Estados Unidos en 2026, con implicaciones significativas para sus socios comerciales y la economía global.



