

Una multitudinaria celebración de Ekadasi en un templo de Andhra Pradesh, India, terminó en tragedia cuando una estampida provocó la muerte de al menos nueve personas, incluyendo un niño, y dejó más de 24 heridos tras el colapso de una barandilla.
El sábado 1 de noviembre de 2025, una celebración religiosa hindú se convirtió en una escena de pánico y dolor en un templo de Srikakulam, estado de Andhra Pradesh, India. Según fuentes gubernamentales, la estampida ocurrió durante la festividad de Ekadasi, una de las fechas más sagradas del calendario hindú dedicada al dios Vishnu.
El ministro de Agricultura de Andhra Pradesh, Kinjarapu Atchannaidu, confirmó oficialmente nueve muertos, entre ellos un niño, tras el derrumbe de una barandilla en una escalera del templo que provocó que decenas de personas se precipitaran al vacío. Los servicios de emergencia acudieron rápidamente al lugar y trasladaron a los heridos a hospitales cercanos.
Las autoridades revelaron que el templo, con capacidad para apenas 2.000 o 3.000 personas, recibió aproximadamente 25.000 devotos simultáneamente. El ministro de Dotaciones del estado, Anam Ramanarayana Reddy, señaló que el templo no está bajo administración estatal y que no se tomaron las precauciones necesarias, lo que contribuyó al accidente.
El primer ministro de la India, Narendra Modi, y el ministro principal de Andhra Pradesh, N. Chandrababu Naidu, expresaron sus condolencias y ordenaron proporcionar asistencia médica a los heridos y apoyo a las familias de los fallecidos.
La tragedia evidencia un problema recurrente en India: las estampidas durante eventos religiosos masivos, frecuentemente causadas por deficiencias en la gestión del orden público y la seguridad. Solo en 2025, el país ya había experimentado incidentes similares, como una estampida en junio que dejó tres muertos cerca de otro templo.
La celebración de Ekadasi, que ocurre cada mes lunar, convoca a miles de fieles que buscan purificación espiritual mediante ofrendas y oraciones. Sin embargo, esta vez, la devoción se transformó en una pesadilla que cobró la vida de al menos nueve personas y dejó a decenas de familias sumidas en el dolor.