

Un estudio científico publicado en la revista Biogeosciences ha confirmado que los bosques boreales se están expandiendo hacia el norte, con un aumento de 0,844 millones de kilómetros cuadrados entre 1985 y 2020, lo que representa un incremento relativo del 12% en su extensión, según revelan los registros satelitales más extensos y de mayor resolución hasta la fecha.
El estudio, basado en 36 años de imágenes satelitales de alta resolución, demuestra que la cobertura arbórea boreal se ha desplazado 0,29 grados en su latitud media y 0,43 grados en su latitud mediana hacia el norte, confirmando las predicciones de los modelos climáticos sobre la migración de estos ecosistemas.
Los bosques boreales, que constituyen el bioma forestal más extenso e intacto ecológicamente del planeta, contienen aproximadamente 38 ± 3,1 petagramos de carbono en biomasa sobre el suelo y están sobre 1.672 petagramos de carbono en el subsuelo, según los datos presentados en la investigación. Estos bosques representan un tercio del área forestal global y son responsables del 20,8% del sumidero de carbono forestal mundial.
La expansión observada se concentra principalmente entre los 64 y 68 grados de latitud norte, donde las ganancias superaron a las pérdidas en los márgenes meridionales, a pesar de que las tasas de perturbación se mantuvieron estables en la mayoría de las latitudes durante el período estudiado.
Según los investigadores, los bosques jóvenes (de hasta 36 años) ahora comprenden el 15,4% del área forestal boreal y contienen entre 1,1 y 5,9 petagramos de carbono en biomasa sobre el suelo, con el potencial de secuestrar entre 2,3 y 3,8 petagramos adicionales de carbono si se les permite madurar.
El estudio señala que la región boreal ha experimentado el calentamiento climatológico más rápido de cualquier bioma forestal, con temperaturas superficiales anuales que han aumentado más de 1,4°C durante el último siglo. Esta tendencia al calentamiento se confirma en los datos analizados, que muestran un incremento de 0,038°C por año según el conjunto de datos de la Unidad de Investigación Climática (CRU) y de 0,035°C por año según el reanálisis ERA-Interim del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF).
La investigación utilizó una metodología que calibró y amplió un conjunto global de datos de cobertura arbórea a 224.026 imágenes Landsat, estimando la cobertura arbórea y sus cambios en toda la extensión global del bosque boreal y la tundra adyacente, con una resolución anual de 30 metros durante 36 años, lo que representa el registro más extenso y de mayor resolución de la cobertura arbórea boreal hasta la fecha.
En Norteamérica, las mayores ganancias se concentraron en la zona boreal más septentrional, mientras que las áreas de pérdida neta correspondieron a perturbaciones forestales generalizadas, incluidos incendios forestales y brotes de escarabajos de la corteza en Columbia Británica, el gusano de la yema del abeto en Quebec, e incendios forestales en el oeste de Canadá y el interior de Alaska.
En Eurasia, los puntos críticos de pérdida forestal incluyeron la frontera oriental entre Rusia y China, zonas agrícolas al sur de los Urales y regiones afectadas por la tala de madera cerca de la frontera entre Rusia y Finlandia en la década de 1990. La tala y los incendios contribuyeron a la pérdida localizada en el este de Rusia, mientras que las ganancias en el norte de Europa se asociaron con la gestión silvícola, la forestación y la supresión de incendios.
En Asia, se observaron ganancias netas en áreas de abandono agrícola post-soviético, así como en bosques de alerce cerca de la zona de permafrost de Yakutsk. Estas tendencias son consistentes con el aumento de arbustos altos y alerce en el límite entre la taiga y la tundra.
Los hallazgos confirman el avance hacia el norte del bosque boreal e implican la futura importancia del reverdecimiento de la región para el presupuesto global de carbono. Sin embargo, los investigadores advierten que los cambios en la composición de especies siguen siendo un punto focal de investigación, al igual que la diferenciación de los efectos del clima y el suelo a escala global, y la discriminación de la expansión de la cobertura arbórea debido al establecimiento y crecimiento de nuevas plántulas versus el ensanchamiento de las copas de los árboles existentes.