Estudio revela cómo aves, peces, insectos y mamíferos logran comunicarse entre especies para cooperar
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Estudio revela cómo aves, peces, insectos y mamíferos logran comunicarse entre especies para cooperar

Un estudio internacional con 58 investigadores ha identificado los mecanismos que permiten a animales de diferentes especies comunicarse y cooperar, superando barreras evolutivas como instintos distintos, capacidades sensoriales divergentes y riesgos de depredación. La investigación, publicada en la revista Animal Behavior, demuestra que señales y pistas reducen la incertidumbre entre especies, facilitando asociaciones que benefician a ambas partes.

CIENCIA20 JUN 2026

La naturaleza suele retratarse como un campo de batalla donde cada especie compite por alimento, territorio y supervivencia. Sin embargo, algunas de las relaciones más exitosas en el mundo natural se construyen sobre la cooperación, según revela un nuevo estudio que examina cómo especies diferentes logran comunicarse para trabajar juntas.

A través de océanos, bosques y desiertos, los animales interactúan regularmente con miembros de otras especies de maneras que benefician a ambos lados, según la investigación publicada en la revista Animal Behavior. Desde una perspectiva evolutiva, esta cooperación debería ser difícil porque los animales pertenecientes a diferentes especies no comparten los mismos instintos, capacidades sensoriales o intereses.

"Esta brecha en nuestra comprensión es notable porque la cooperación animal entre especies combina características de múltiples tipos de interacción, compartiendo algunos desafíos con mutualismos más amplios, como la comunicación entre especies y el mayor riesgo de daño o explotación", señalan los autores del estudio.

El desafío de la comunicación entre especies

Un animal puede comunicarse mediante el olfato, otro a través del movimiento y un tercero mediante el sonido. Los malentendidos pueden ser peligrosos: un socio potencial podría convertirse en competidor, parásito o incluso depredador.

El estudio surgió de un esfuerzo interdisciplinario que involucró a 58 investigadores trabajando en campos que incluyen comportamiento animal, ecología, evolución, antropología y lingüística. En lugar de centrarse en una sola especie o ecosistema, el equipo examinó evidencia de una amplia gama de relaciones cooperativas para comprender los principios comunes que permiten a diferentes especies coordinar sus acciones.

Lo que interesó a los investigadores no fueron los detalles de ninguna asociación en particular, sino un desafío común a todas ellas: la incertidumbre. Cada vez que individuos de diferentes especies interactúan, deben determinar de alguna manera si la cooperación vale el riesgo.

Mecanismos para reducir la incertidumbre

Los investigadores encontraron que muchos sistemas cooperativos contienen mecanismos que reducen esta incertidumbre. Estos pueden incluir exhibiciones visuales, sonidos, compuestos químicos, posturas corporales o patrones de comportamiento repetidos.

Independientemente de la forma que adopten, su propósito es similar: proporcionan información que permite a una especie anticipar las acciones de otra, según el estudio.

"Las pistas y señales probablemente sean particularmente cruciales en la cooperación animal entre especies, una forma específica de mutualismo que depende de la coordinación conductual interactiva en tiempo real para asegurar el beneficio mutuo", agregaron los autores del estudio.

Vista de esta manera, la comunicación funciona menos como una conversación y más como un mecanismo para reducir la incertidumbre. Las señales pueden revelar quién es un socio, si tiene la intención de cooperar y qué tan predecible es probable que sea su comportamiento. Al hacer que el comportamiento sea más predecible, reducen los riesgos que de otro modo desalentarían la cooperación.

El caso de las aves guía de miel y los humanos

Un ejemplo proviene de la asociación entre las aves guía de miel mayor y los humanos en partes de África. Las aves usan llamadas y comportamientos que ayudan a dirigir a las personas hacia nidos de abejas silvestres, mientras que los humanos responden con sus propias señales vocales durante la búsqueda. Como resultado, ambos lados obtienen acceso a recursos que tendrían dificultades para obtener de manera tan eficiente por su cuenta, según la investigación.

De pistas accidentales a lenguajes biológicos

El estudio también explora cómo los sistemas de comunicación pueden evolucionar con el tiempo. Los investigadores distinguen entre pistas y señales. Una pista proporciona información a otra especie pero no evolucionó específicamente para la comunicación. Una señal, en contraste, ha sido moldeada por la evolución porque influye en cómo responde otro organismo.

Sin embargo, los autores del estudio señalan que "las señales pueden evolucionar a partir de pistas".

El estudio apunta a interacciones que involucran peces limpiadores de colores brillantes en arrecifes de coral como ejemplo de cómo la información puede facilitar la cooperación. Su apariencia distintiva y comportamiento ayudan a los peces clientes a reconocerlos como socios de limpieza en lugar de presas.

Según los investigadores, las características que transmiten información útil de manera confiable pueden volverse cada vez más importantes si otras especies se benefician al responder a ellas. Con el tiempo, la selección natural puede fortalecer estas interacciones.

Los individuos que proporcionan información más clara obtienen más oportunidades de cooperación, mientras que aquellos que interpretan la información con mayor precisión obtienen mayores beneficios. Los autores sugieren que este proceso puede conducir a la coevolución, con una especie mejorando en proporcionar información y la otra mejorando en interpretarla.

De esta manera, lo que comienza como una pista incidental puede desarrollarse gradualmente en una señal más especializada que ayuda a coordinar la cooperación entre especies. Los investigadores también encontraron que estos sistemas de comunicación no siempre son fijos. Algunos parecen notablemente consistentes, mientras que otros varían según los entornos y las poblaciones.

Esta flexibilidad sugiere que la comunicación entre especies puede ser moldeada no solo por la evolución sino también por las condiciones ecológicas locales y, en algunos casos, por el aprendizaje.

Las reglas ocultas de la cooperación

Según los autores del estudio, "la cooperación animal entre especies proporciona una oportunidad poderosa para investigar la evolución de la comunicación".

Al examinar cómo las especies intercambian información para coordinar sus acciones, los investigadores argumentan que la comunicación puede ser uno de los fundamentos ocultos de la cooperación en la naturaleza.

Al comparar la cooperación entre especies con los sistemas de comunicación encontrados dentro de las especies y en otras relaciones mutualistas, los autores proporcionan un marco más amplio para comprender cómo surge y persiste la cooperación.

Al mismo tiempo, los investigadores enfatizan que muchas formas de comunicación entre especies siguen siendo poco comprendidas. Esto se debe a que la mayoría de los estudios se han centrado en un número relativamente pequeño de ejemplos bien conocidos, dejando muchas especies y ecosistemas sin explorar.

El trabajo futuro investigará cómo se originan las señales, cómo varían entre poblaciones y cómo los sistemas de comunicación pueden evolucionar entre especies cooperantes.

Por ahora, el mensaje del estudio es simple. La cooperación no requiere que los animales compartan un lenguaje común. Requiere suficiente información para que cada socio reconozca, interprete y responda al otro. En la naturaleza, esta capacidad puede ser lo que transforma un encuentro riesgoso en una asociación duradera.

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